viernes, 11 de junio de 2010

XX




martes, 1 de junio de 2010

"Reencuentro" - Fred Uhlman

Ingresó en mi vida en febrero de 1932 y ya no ha salido de ella.

Me aparto a este rincón cinco minutos para destacar esta novela corta, o cuento largo. Existen ya centenares de libros sobre la época nazi alemana: de historia, pero también novelas basadas en esos acontecimientos, y autobiografías de personas que de alguna manera sobrevivieron al horror. Ésta es una más, porque se encuadra en esa época y el devenir de los personajes está profundamente marcado por la momento y, sobre todo, por el lugar en el que les tocó vivir. Pero lo que hay que destacar es que aquí no encontraremos (una vez más) dolorosas declaraciones que describan los sufrimientos de los campos de concentración, el hacinamiento en los trenes de prisioneros, etc., sino la historia de una amistad adolescente narrada de forma delicadísima, con mucho gusto, tacto y refinamiento, que se centra exclusivamente en lo esencial durante todo el relato y que lo dice todo sin decir apenas nada.

La trama consiste en lo siguiente: un hombre de mediana edad recuerda el año en el que iba a la escuela y durante el cual forjó una extraña y profunda amistad con su compañero de clase más peculiar, lo que después ocurrió con ellos y el “reencuentro” final al que hace mención el título, momento en el que el relato termina –mucho antes de que quisieras- con un final tan agridulce que no puedes parar de darle vueltas y vueltas y…


martes, 11 de mayo de 2010

"Matar un ruiseñor" - Harper Lee

No se tiene todos los días la suerte de encontrarse con un libro igual que éste. Se trata de la historia de una pequeña familia estadounidense en 1930, cuya vida transcurre vinculada al mundo de los juicios y las leyes debido a la profesión del padre, abogado. Harper Lee utiliza esta excusa para tratar constantemente el tema de la igualdad entre personas, así como de los diferentes puntos de vista que de la ley tiene cada uno dependiendo de su educación y vivencia, y trata de esclarecer, o vislumbrar al menos, el motivo del viejo odio entre blancos y negros.

Existen, a lo largo de la novela, numerosos párrafos y frases determinantes, de esas que van como un puño directos al estómago y, como muchas otras veces, me gustaría dejar aquí constancia de todos ellos, pero se hace necesario seleccionar.

- Tu padre no se portó igual con Mayella y el viejo Ewell cuando los interrogó. El tono con que ese Gilmer lo llamaba "muchacho" y se mofaba de él, y volvía la mirada hacia el jurado cada vez que Tom contestaba...
- Vale, Dill, al fin y al cabo [Tom] no es más que un negro.
-Me importa un comino. No es justo... no es justo tratarlos de ese modo.

(...)

Pero, ¿por qué nos confiaba su gran secreto? Se lo pregunté.
-Porque vosotros sois niños y podéis comprenderlo -dijo-, y porque he oído a éste... -y con un ademán de la cabeza indicó a Dill-. Las cosas del mundo aun no lo han corrompido del todo. Deja que se haga mayor y ya no sentirá asco ni llorará. Quizá crea que las cosas no están... digamos, del todo bien, pero no llorará; cuando tenga unos años más, ya no.

Aunque había oído hablar del libro no conocía apenas nada acerca de su contenido, y durante las primeras páginas me preguntaba dónde residiría su interés y, a la vez, me iba sumergiendo más y más en él, sin ser consciente.

En un pueblo pequeño donde residen vecinos (algunos muy peculiares) muy diferentes entre sí, el abogado Atticus Finch procura a sus dos hijos una educación ejemplar, siendo siempre consecuente consigo mismo y esforzándose en todo momento en ser un hombre bueno.

Todos los hombres deberían ser iguales ante la ley; pero, de una forma u otra, no todos los hombres son exactamente iguales: no ya ante la ley, sino en general. Quiero decir que, para bien o para mal, nos guste más o menos, ningún hombre es realmente igual a otro: lo cierto es que existen muchas y muy diferentes culturas y tantas formas de entender la vida y la justicia como personas hay en el mundo. De ahí que, partiendo de la premisa de la igualdad total y absoluta, se haga muy difícil la convivencia entre tantos miles de seres humanos, aunque probablemente todo sería más sencillo si todos ellos actuaran en todo momento de buena fe.

Por desgracia, no sucede así. Solo hay que mirar alrededor (también, por supuesto, dentro de uno mismo).

Finalmente, una buena idea, que he extraído de aquí.

Hace años, un amigo me comentó que en su adolesencia se hizo una camiseta en la que rezaba:
"Quiero ser Atticus Finch".

"El Soldado y la Niña" - Jordi Sierra i Fabra; ilustraciones de Mabel Piérola


No me defrauda, Jordi Sierra, una vez más. La figura del soldado me ha resultado siempre incomprensible.

Las guerras. Los soldados. Mi pregunta.

Una vez, una voz, responde:

Los soldados son necesarios, son imprescindibles. Porque, tras los combates, la acción de las o.n.g. en solitario no sería eficaz, no podrían llevarla a cabo: el ser humano se deshumaniza cuando no tiene cubiertas sus necesidades más primarias, y es necesario implantar un orden, para lo cual se requiere, sí, muchas veces, la violencia, fuerza bruta.

Pero ¿y antes de que eso ocurra? ¿Qué pasa?
Jordi Sierra i Fabra responde, en este libro:

-¿Cuál de ellos?
-Los dos países.
-¿Tienen reservas?
-Apenas.
-¿Cuál de los dos puede ganar?
-Resulta difícil saberlo. Están a la par. Es una larga guerra de desgaste.
-Si les damos el dinero que piden para poder seguir combatiendo, ¿a quiénes comprarán las armas?
-A nosotros.
-¿Alguno tendrá un arma decisiva o definitiva?
-No. Son convencionales. No les dejamos que sean de destrucción masiva. Si todo se destruye y contamina, ¿quién negocia?
-¿Y sin dinero...?
-La guerra terminará.
Silencio.
-¿Cuánto ganaremos nosotros con el préstamo, y cuánto vosotros con la venta de las armas?

(...)

-¿Enriquecerse? -Una carcajada-. Cuando las ciudades estén arrasadas, también nosotros las reconstruiremos.
-Claro.
-Destrucción-reconstrucción. Así ha sido siempre.
-Siempre.
-Más préstamos, materiales, tecnología.
-¿Y las próximas guerras?
-Están preparadas. Siempre. Una docena, quizá más.
-¿Doce?
-Aquí, aquí y aquí.



jueves, 29 de abril de 2010

XIX

(...) si uno se fija en las crónicas de sucesos, verá que lo más frecuente en los asesinatos y homicidios es que un hombre mate a otro; luego, que un hombre mate a una mujer; después, y ya muy raro, que una mujer mate a otra. Esto lleva indefectiblemente a pensar que en un mundo regido por mujeres apenas si habría violencia. Lo malo de este pensamiento es que las escasas mujeres que han tenido poder decisorio se han conducido casi siempre como si no lo fueran: la única guerra de Gran Bretaña desde 1945 la declaró Margaret Thatcher con alegría, y uno de los periodos más sanguinarios de la historia de Rumanía fueron los años cuarenta y tantos, que tuvieron como Secretaria General del Partido Comunista a la cruel Anna Pauker. Así que, como en la política, lo menos malo será que ningún género ejerza el poder absoluto y que ambos se contrarresten, se vigilen y se amortigüen. Aunque los muelles para frenar al hombre hayan de ser aún incomparablemente más resistentes.

Javier Marías. "El suplemento de miedo", El Semanal, 3 de septiembre de 1995; recogido en Mano de sombra, Alfaguara, Madrid, 2001.

domingo, 25 de abril de 2010

"El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998-2009)" - David González

Leer este libro deja un sabor agridulce.

Dulce, porque desde la primera frase me acuerdo de "Reza lo que sepas" (David González, Ed. Eclipsados, 2006), el primer libro donde recuerdo haber leído relatos de un autor del que solo conocía algunos poemas, aunque ya había decidido que merecería la pena seguirle los pasos.

Agrio, porque lo que se puede encontrar dentro de sus páginas son relatos absolutamente duros y feroces, y son relatos autobiográficos. Están escritos con letra apretada y los márgenes son muy estrechos. En ellos, la piedad no tiene mucho espacio.

Sobre todo me sorprende la multitud de lecturas que se pueden hacer de sus frases, donde cada palabra pesa como una losa que se posara sobre la conciencia.

Pág. 82: "No me hacía falta haber leído a Oscar Wilde para comprender que a partir de entonces la vida sería un problema, y serio, para mí, por lo que, en consecuencia, yo también iba a ser, o a tratar de ser, un problema para la vida... para la vida de los demás, quiero decir."



Pág. 52: " Pero, Y SÍ HAY PEROS QUE VALGAN, en la cárcel,

todas las tardes, justo después de cenar, los pies negros [gitanos], se reúnen en una sala en la que hay un televisor y una mesa de ping-pong, forma un corro y a continuación se arrancan por bulerías y por rumbas, seguidos por sus guitarras y sus palmas, y entonces, y sólo entonces, si te acercas a ellos y te fijas bien, puedes ver, reflejado en sus rostros,


el resplandor

de las hogueras."

Como con estos breves ejemplos queda ilustrado, al menos fugazmente, el contenido del libro, en vez de extenderme con más impresiones personales, voy a pasar enseguida a hacer algo más útil: decirte que lo leas, que te hagas con un ejemplar, y que lo leas, porque te garantizo que no te quedarás igual después de hacerlo. Y, luego, me cuentas.

sábado, 24 de abril de 2010

miércoles, 21 de abril de 2010

"Lolita" - Heinz von Lichberg

Le han dado tanta publicidad que todo el mundo sabe ya al menos algo del "Lolita" de Nabokov. Por eso se recuerda ése y no ningún otro libro cuando uno se encuentra con el homónimo de von Lichberg. Y sí, también en éste aparece una niña envuelta en una especie de maldición relativa a los hombres. ¿Pero era necesario un prólogo que durante 19 páginas (de las 59 que contiene en total el libro... si incluimos también el epílogo) se dedica a esgrimir razones más o menos peregrinas para convencer al lector de que Nabokov no plagió el libro que tiene entre manos (pues éste fue anterior al otro)? Si era imposible que pasaran por alto el tema, hubiera bastado con que expusieran solo una de las razones, para mi gusto: uno puede leer algo en alguna parte que le inspire para crear su propia obra después, tomando la esencia, pero sin copiarlo sin más. Y no estaría plagiando nada.

Lo peor de ese prólogo, sin embargo, es que estando incluido en el libro de von Lichberg, sea Nabokov el que tome más protagonismo y salga al final mejor parado. Un ejemplo:

"(...) Su libro [se refiere a la "Lolita" de Nabokov"] es distinto a todo, cosa que, por cierto, no podemos decir del cuento de von Lichberg, que claramente es deudor de la abundantísima tradición de relatos de fantasmas."

Lo cierto es que todo esto me ha llamado bastante más la atención que el cuento en sí. Por lo visto data de 1916, y aunque es entretenido, es innegable que se trata de una historia antigua, por el estilo, los adjetivos que utiliza, las formas.

Sobre el de Nabokov, o si uno plagia o no al otro... no lo sé. Ése ni siquiera pude terminarlo. Al menos, no recuerdo haberlo leído completo nunca.

Una gran noche.

martes, 20 de abril de 2010

"El señor Pip" - Lloyd Jones

Toma el título del comienzo de "Grandes esperanzas" (C. Dickens) y de la confusión que este comienzo, leído en voz alta, crea en la niña que lo escucha, la niña protagonista, quien por un momento cree que el Señor Pip es la persona que, libro en mano, recita para una extraña y peculiar aula de escuela.

Pero pronto este lector, el maestro, se convierte en un personaje clave de la trama, que cada vez se vuelve más y más hostil. Quizá recuerde a "El señor de las moscas" por algunas características comunes. No creo que sea conveniente leerlo si uno se encuentra en una isla y ya de por sí se siente lejos, incomunicado con el resto del mundo.

Es un viaje a lo primigenio, a lo que queda cuando todo lo demás desaparece: el instinto animal más cruel que habita dentro de la naturaleza humana.

"(...) Estábamos vivos, supongo. Nos movíamos como espectros para llevar a cabo las tareas funerarias, con la boca y el corazón enmudecidos. Supongo que debía de respirar. No sé cómo. Supongo que mi corazón debía de continuar bombeando sangre. No se lo pedí. Si hubiese existido un interruptor para apagar la parte viva de mí, lo habría pulsado."

"Un grito de amor desde el centro del mundo" - Kyoichi Katayama


" - He pensado mucho sobre ello. En por qué la gente se ha inventado lo del otro mundo, o lo del paraíso.
- ¿Y por qué crees que ha sido?
(...)
- Como se les habían muerto muchas personas que les importaban, pues se inventaron lo del otro mundo y lo del paraíso. El que muere siempre es el otro, ¿no? Nunca es uno mismo. Así que el que se queda intenta salvarlo valiéndose de esta idea. Pero a mí me parece que eso es mentira. Creo que tanto el otro mundo como el paraíso son una invención del hombre."

viernes, 16 de abril de 2010

La manera de recogerse el pelo: Generación Blogger


"La presentación será el viernes 23 de abril en la FNAC de Callao, Madrid, en La noche de los libros, a las siete de la tarde. Contará con la presencia de varias de las poetas. "

viernes, 9 de abril de 2010

"Claus y Lucas" - Agota Kristof

El comienzo de "Claus y Lucas" me ha recordado un poco al de ese viejo novelón, "Flores en el ático", pero también al de muchos cuentos clásicos, de esos que los padres leen por las noches a sus hijos, antes de dormirse (si es que esa tradición no se ha perdido todavía): tiempos difíciles, madre en apuros confía sus hijos a unos parientes a quienes los niños ni conocían, pero que sí podrán cuidarlos.

Primero, un comienzo breve y conciso, donde cuatro personajes ya quedan perfectamente definidos. Pero si esta pequeña introducción ya engancha, el segundo capítulo, más breve aun, consigue atraparte irremisiblemente: las frases son como flechas, rápidas y llenas de fuerza.

Además, ese ímpetu del comienzo no se pierde , sino que toda la narración sigue el mismo ritmo, sobre todo la primera mitad.

Los dos niños protagonistas, Claus y Lucas, poseen un magnetismo tremendo, son unos personajes geniales. Sobre todo, inteligentes, pero también: sádicos y amables, gentiles y crueles, adorables y diabólicos. Así es también la novela: llega un momento que empieza a girar y no sabes si lo que se presenta ante ti es la realidad o la imagen que de la realidad devuelve un espejo que la deforma. También existe ese juego perverso en los gemelos: ¿uno mira al otro que es igual que él, o es que se está mirando en un espejo, y solo había un niño? ¿O acaso el otro gemelo se esconde detrás del espejo...?

Incluso sus propios nombres son una provocación. Aunque no nos demos cuenta, el propio título, inocente aparentemente, ya nos está engañando. Claus y Lucas, Lucas y Claus, son el mismo nombre con las letras colocadas en diferente orden.

En todo caso, para mí este libro es un hallazgo y te propongo algo: busca un ejemplar, y léelo.

domingo, 4 de abril de 2010

"Un hombre afortunado" - John Berger

Podría haberse titulado "Un médico rural", porque ése es el tema de fondo del libro, pero no. Resulta que no se trata solamente de anécdotas con pacientes, sino que ese es el marco donde se muestran también pensamientos "filosóficos" acerca de la profesión de médico y de la vida en sí misma.

Como decía, la finalidad no es entretener contando casos de enfermos, sino acercarse a la esencia del ser humano basándose en la experiencia de un médico en concreto, John Sassall. Todo esto acompañado de una buena cantidad de fotografías de Jean Mohr (primeros planos, algún paisaje, escenas doctor-paciente) que ilustran, y enriquecen, el texto de Berger.

(...) Pero yo me atrevería a sugerir que una de las razones fundamentales de que tantos médicos terminen decepcionándose con la profesión y convirtiéndose en unos cínicos es precisamente que, pasado el primer momento de idealismo abstracto, no están seguros del valor de las vidas reales de los pacientes que tratan. No se trata de que sean insensibles o inhumanos personalmente: se debe a que la sociedad en que viven y aceptan es incapaz de saber cuánto vale una vida humana".
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...