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sábado, 19 de marzo de 2022

Algunos poemas de Diane di Prima

 

El 6 de marzo de 2008, Diane di Prima (1934-2020) protagonizó un encuentro literario en la Universidad de California en Berkeley. Este vídeo es solo un fragmento del vídeo original en el que di Prima realiza un largo recorrido a través de sus poemas.

Este pequeño vídeo corresponde a la lectura del poema 'Song for Baby-O, unborn' que a continuación transcribo, seguido de otros que también me han impactado.

Song for Baby-O, unborn
Sweetheart
when you break thru
you'll find
a poet here
not quite what one would choose,

I won't promise
you'll never go hungry
or that you won't be sad
on this gutted
breaking
globe

but I can show you
baby
enough to love
to break your heart
forever

Nana para un bebé, antes de nacer
Cielo
cuando te abras paso
encontrarás
una poeta
apenas la opción ideal.

No puedo prometerte
que nunca pasarás hambre
o que no estarás triste
en este mundo
descuartizado
y reducido a cenizas

pero puedo enseñarte
cielo
a amar tanto
que tu corazón se rompa
por siempre jamás

...


Poem of refusals
No strong men in shirtsleeves
striding thru
my kitchen: warm & obtuse.
No me curled-like-kitten around
a sleeping child & smiling
seductively.
No short skirts, no long
breaths; I will not
glance sidelong after reading a poem
to see
if you understood it.
No cozy patios, front yards
my cats
will never be fat. No one
will put me on a T-shirt;
I may never
learn to put on my own make-up.
Don' wanna sit
quiescent in the car while someone else
drives. No circles to go
around in. No checkerboard
linoleum. No.
No dishwasher; washing machine
unlikely. No flowers,
good legs, plaintive
poems about marriage. Wind
is what men are, & my poems
the sea. Children like grass
on the hills — they hang
in there. Or like a forest.
They don't come & go.
No rainbows. Only pelicans
flopping clumsy, hoping
for that one
Big Fish. You can bet
I won't be wistful, let it go by
wondering later what it could have been like.
My memories run together.
And I'm none too sure now
who did what to whom.
What we did wrong.
But I burned the script
where I meet your eyes & smile.

Poema de los rechazos
No habrá hombres robustos encamisados
dando zancadas a través de
mi cocina: cordiales y obtusos.
No habrá una versión de mí misma arrullando
un bebé adormecido y sonriendo
seductora.
No habrá faldas cortas, ni largos
suspiros; no
miraré de reojo después de leer un poema
para ver
si lo entendiste.
No habrá patios acogedores, ni jardines
mis gatos
nunca estarán gordos. Nadie
vestirá camisetas con mi rostro;
quizás nunca
aprenda a maquillarme sola.
No quiero sentarme
tranquilamente en el coche mientras otro
conduce. No habrá círculos
en los que dar vueltas. No habrá linóleo
a cuadros blancos y negros. No.
No habrá lavavajillas; lavadora
improbable. No habrá flores,
piernas atractivas, poemas
lastimosos sobre el matrimonio. Viento
es lo que son los hombres, y mis poemas
el mar. Las niñas y los niños como la hierba
sobre las colinas — lo resisten
todo. O como un bosque.
No vienen y se van.
No son arcoíris. Tan solo pelícanos
que aletean torpemente, esperando
atrapar ese único
Gran Pescado. Puedes estar seguro
de que no me pondré nostálgica, al dejarlo pasar
preguntándome luego por lo que podría haber sido.
Mis recuerdos se entremezclan.
Y ya ni siquiera estoy segura
de quién le hizo qué a quién.
En qué nos equivocamos.
Pero he quemado el guión
en el que nuestras miradas se cruzan y yo te sonrío.


...

No problem party poem
first glass broken on patio no problem
forgotten sour cream for vegetables no problem
Lewis MacAdam's tough lower jaw no problem
cops arriving to watch bellydancer no problem
plastic bags of melted ice no problem
wine on antique tablecloth no problem
scratchy stereo no problem
neghbor's dog no problem
interviewer from Berkeley Barb no problem
absence of more beer no problem
too little dope no problem
leering Naropans no problem
cigarette butts on the altars no problem
Marilyn vomiting in planter box no problem
Phoebe renouncing love no problem
Lewis renouncing Phoebe no problem
hungry ghosts no problem
absence of children no problem
heat no problem
dark no problem
arnica scattered in nylon rug no problem
ashes in bowl of bleached bone and juniper berries no problem
lost Satie tape no problem
loss of temper no problem
arrogance no problem
boxes of empty beer cans & wine bottles no problem
thousands of styrofoam cups no problem
Gregory Corso no problem
Allen Ginsberg no problem
Diane di Prima no problem
Anne Waldman's veins no problem
Dick Gallup's birthday no problem
Joanne Kyger's peyote & run no problem
wine no problem
coca-cola no problem
getting it on in the wet grass no problem
running out of toilet paper no problem
decimation of pennyroyal no problem
destruction of hair clasp no problem
paranoia no problem
claustrophobia no problem
growing up on Brooklyn streets no problem
growing up in Chicano Texas no problem
bellydancing certainly no problem
figuring it all out no problem
giving it all up no problem
giving it all away no problem
devouring everything in sight no problem
    what else in Allen's refrigerator?
    what else in Anne's cupboard?
    what do you know that you
        haven't told me yet?
no problem.    no problem.    no problem.

staying another day no problem
getting out of town no problem
telling the truth, almost no problem
        easy to stay awake
        easy to go to sleep
        easy to sing the blues
        easy to chant sutras
what's all the fuss about?

it decomposes—no problem
we pack it in boxes—no problem
we swallow it with water, lock it in the trunk,
    make a quick getaway.    NO PROBLEM.

No pasa nada, poema para una fiesta
el primer vaso roto en el patio no pasa nada
se olvidó la crema agria para las verduras no pasa nada
la mandíbula dura de Lewis MacAdam no pasa nada
llega la pasma para ver danza del vientre no pasa nada
bolsas de plástico de hielo derretido no pasa nada
vino sobre manteles antiguos no pasa nada
disco rayado no pasa nada
el perro del vecino no pasa nada
entrevistador de Berkeley Barb no pasa nada
no hay más cerveza no pasa nada
no hay más hierba no pasa nada
habitantes de Naropa que miran de soslayo no pasa nada
colillas sobre los altares no pasa nada
Marilyn vomitando en la maceta no pasa nada
Phoebe renunciando al amor no pasa nada
Lewis renunciando a Phoebe no pasa nada
fantasmas hambrientos no pasa nada
no hay niños no pasa nada
calor no pasa nada
oscuridad no pasa nada
árnica esparcida sobre la alfombra de nailon no pasa nada
cenizas en el bol de hueso blanqueado y enebrinas no pasa nada
perder el casete de Satie no pasa nada
perder la paciencia no pasa nada
arrogancia no pasa nada
cajas de latas de cerveza vacías y botellas de vino no pasa nada
miles de vasos de poliestireno no pasa nada
Gregory Corso no pasa nada
Allen Ginsberg no pasa nada
Diane di Prima no pasa nada
las venas de Anne Waldman no pasa nada
el aniversario de Dick Gallup no pasa nada
el peyote y el ron de Joanne Kyger no pasa nada
vino no pasa nada
coca-coa no pasa nada
la gente follando sobre el césped mojado no pasa nada
acabar el papel higiénico no pasa nada
fundirse la menta poleo no pasa nada
se rompe la horquilla no pasa nada
paranoia no pasa nada
claustrofobia no pasa nada
crecer en las calles de Brooklyn no pasa nada
crecer en el Tíbet no pasa nada
crecer en el Texas chicano no pasa nada
la danza del vientre definitivamente no pasa nada
comprenderlo todo no pasa nada
desprenderse de todo no pasa nada
regalarlo todo no pasa nada
devorar hasta donde alcance la vista no pasa nada
    ¿qué más hay en el refrigerador de Allen?
    ¿qué más hay en la despensa de Anne?
    ¿qué sabes tú que no me has contado todavía?
no pasa nada.    no pasa nada.    no pasa nada.

quedarse un día más no pasa nada
pirarse de la ciudad no pasa nada
decir la verdad, apenas pasa nada
        fácil mantenerse despierto
        fácil quedarse dormido
        fácil cantar blues
        fácil entonar los sutras
¿por qué tanto alboroto?

se pudre—no pasa nada
lo metemos en cajas—no pasa nada
lo tragamos con algo de agua, lo encerramos en el maletero,
    huimos con rapidez.    NO PASA NADA.


 
Todos los textos proceden de esta antología de poemas de Diane di Prima editada por Torremozas (2021): "Quita tu cuello degollado de mi cuchillo". De la maquetación, el diseño de cubierta y la traducción, ya hablamos otro día.


domingo, 2 de junio de 2019

"Mujeres bibliófilas en España" - Nieves Baranda



El tamaño de este minúsculo librito no está en absoluto proporcionado con la calidad del contenido magnífico que aguarda en su interior. Se trata de un recorrido por las bibliotecas de mujeres de la nobleza y la realeza desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX, paseando por los estantes de quienes en aquel momento se podían permitir el lujo de poseer libros, a saber: Isabel la Católica, Juana de Austria, María de Hungría, Isabel de Farnesio, Juana Inés de la Cruz o Bárbara de Braganza, entre otras.

Desde el comienzo es estupendo: de forma muy breve, Baranda explica que este libro es fruto de un antiguo encargo y que su reducida extensión se deriva de la idea de quienes diseñaron esta colección, por lo tanto, tema y número de páginas han sido condicionados. Al parecer, quisieron hacer una colección de ensayos breves porque “enrollarse es de alfombreros”. Me hizo tanta gracia esta expresión que me prometí adoptarla en mi lenguaje cotidiano. Además, detesto que los escritores añadan páginas innecesarias a veces, así que lo breve, si bueno, ya saben.

Según Baranda, la limitación de espacio deja fuera tanta información interesantísima, que su pretensión con este libro no es más que abrir la puerta a las investigaciones de aquellos lectores que quieran ampliar información. Además, la bibliografía es nutrida y extensa, ya la quisieran para sí muchos ensayitos que se publican con ínfulas y una bibliografía vergonzante, o peor aún, inexistente.

Me gusta mucho que indique la cantidad precisa de ejemplares que poseían las bibliófilas a quienes cita, y que aclare que es imposible establecer las diferencias entre las bibliotecas de hombres y mujeres en un tiempo donde la mujer ni siquiera podía ser independiente para administrar su patrimonio: tan hostiles eran esos tiempos (no han dejado de serlo del todo ahora) que incluso estaba mal visto que una mujer se interesara por la intelectualidad, por tanto era consideradas unas intrusas en un terreno exclusivo de hombres y carecían de tradición, modelos o referentes, vivían su pasión aisladas.

En apenas cien páginas desfilan un buen puñado de mujeres españolas que atesoraron libros y de alguna manera tuvieron parte en la escena cultural de su tiempo. Bien merecen un homenaje a través del tiempo.

jueves, 13 de diciembre de 2018

"El alma del mar" - Philip Hoare


Descubrir a Philip Hoare fue una de las cosas más bonitas que me pasó en 2012. Una editorial que no conocía, Ático de los libros, ponía a nuestra disposición el sugerente “Leviatán o la ballena”, que resultaba ser un homenaje intenso y precioso al mar y a la vida. Poco después nos sorprendían con “El mar interior”, del mismo autor, que seguía exactamente la misma estela, y que disfruté enormemente a pesar de la desmesurada cantidad de erratas que surcaban sus páginas.

Y ahora nos llega “El alma del mar”, que ya desde su título nos indica que, por tercera vez y sin querer evitarlo, volvemos a sumergirnos en aquello que le da la vida a Philip Hoare. Insiste, a través de las páginas, en que al mar nada le importa, es un ente independiente con voluntad propia, algo así como un inabarcable organismo vivo que ha tomado conciencia de sí mismo a través de sus millones de años de existencia.

Podrán pasar décadas, Philip Hoare seguirá escribiendo sobre el mar y yo le seguiré leyendo. Posee una de las formas más sutiles de expresarse, tan delicada como imagino que serán sus pisadas sobre la arena de las playas, sus inmersiones en el agua salada, la suavidad en la yema de sus dedos deslizándose sobre el lomo de un animal vivo, la ternura en su mirada sobre un animal muerto.

p. 52 En ocasiones, la casa se convierte en un instrumento de viento tocado por un niño demente.

“El alma del mar” es muy cambiante según avanza, como un oleaje juguetón y caprichoso. Descubro que, enmarcadas siempre con un mar de fondo, en esta ocasión aparecen más personas que animales, aunque destaca el fragmento maravilloso de un avistamiento de ballenas genial, prehistórico, emocionante, muy bestia. Eso sí, no me gustan las imágenes en las que el autor posa junto a cadáveres de animales (independientemente del homenaje que intenta hacerle en el texto que las acompaña), no me encaja para nada en su discurso.

Mientras pasea por los mismos parajes de Massachusetts que sirvieron de fondo a las aventuras del gran Thoreau, “El alma del mar” se comienza a convertir en un homenaje a personajes literarios, y a la relación de estos con el mar: Virginia Woolf, Herman Melville, Sylvia Plath, Oscar Wilde, Elizabeth Barrett Browning, etc., y poco a poco se estanca durante páginas y más páginas en el grupo Edward-Mary-Percy-George... uf. Nos relata sus más y sus menos, sus aventuras y desventuras, su forma de vida caprichosa, narcisista y engolada que a través de multitud de ensayos y películas ya sabemos todos. No sé si por conocer ya los detalles, por ocupar demasiadas páginas, o por no terminar de encajarme en este libro, esta parte se me ha hecho pesada y larga.

Me hechizan y horrorizan a partes iguales todos los fragmentos en los que se trata el tema de morir ahogado: se trata en varias ocasiones, salpicadas, aquí y allá, obligando a una lectura hiperventilada.

Blub-blub-blub.

                                                   

martes, 19 de abril de 2016

Mis propuestas para Sant Jordi


Antes de empezar, aclaremos lo siguiente: en este mar de letras todos los días del año es el día del libro y el día de la poesía; todos los días se mantiene vivo el espíritu de Samhain; todos son buenos para regalar literatura sin ninguna excusa aparente y todos, absolutamente todos hay que celebrar el instante porque nunca seremos tan jóvenes como ahora mismo, ¡brindemos!

Dicho lo cual.

Hay tantos libros donde escoger que puede ser fácil perderse, equivocarse o quedarse sin ideas, no saber qué elegir. No sólo hay un libro adecuado para cada persona, también hay que determinar si es el momento exacto (si no se llega demasiado tarde, si no nos hemos adelantado). Hay libros que me gustan tanto que resultan imposibles de reseñar (cada cual conviva en paz con sus contradicciones). Algunos de ellos están en esta lista que dejo con la intención de que puedan servir de ayuda a más de uno.



Para (eternos) adolescentes soñadores
“La viajera incandescente”, Ana Cerezuela, poesía

“Irlanda”, Espido Freire, novela


Para amantes de los animales
“Mi vida con Potlach”, Inma Luna, novela

“El mar interior”, Philip Hoare, ensayo


Para lectores exigentes de sensibilidad especial
“La casa de la cruz”, Isabel García Mellado, 2016, poesía


“El mundo en el que vivo”, Hellen Keller, autobiografía


Para echarse unas risas (con monóculo)
“Monstruos parisinos” Catulle Mendés, semblanzas

“A contrapelo” Huysmans, novela


Para amantes de lo oculto
“Donde yace Visnú”, Frank G. Rubio, poesía

“Historia de la filosofía oculta”, Alexandrian, ensayo


Para los niños que nos bailan dentro
“Momo”, Michael Ende, novela

“El príncipe destronado”, Miguel Delibes, novela


Para los amantes de los retos literarios
“La niña que amaba las cerillas”, Gaétan Soucy, novela

“Máquinas de amar”, Pilar Pedraza, ensayo


Para amantes y despechados
“Deseo de ser piel roja”, Miguel Morey, novela

“Los enamoramientos”, Javier Marías, novela


Para viajeros
“La tumba de Keats”, Juan Carlos Mestre, poesía

“Aranmanoth”, Ana María Matute, novela


Para excluidos
“El amante lesbiano”, José Luis Sampedro, novela

“Las ventajas de ser un marginado”, Stephen Chbosky, novela



Para inconformistas
“La sociedad del espectáculo”, Guy Debord, ensayo

“Desobediencia civil y otros escritos”, H.D. Thoureau, ensayo


Para los que sienten que han perdido algo
“Siempre hemos vivido en el castillo”, Shirley Jackson, novela

“Circus girl”, Maite Dono, poesía

Para los que no necesitan ninguna excusa
“El nombre en la punta de la lengua”, Pascal Quignard, novela

“El mundo bajo los párpados”, Jacobo Siruela, ensayo


Para los amantes de la luna
“Cuentos de medianoche”, Bram Stoker, relatos

“Sandman”, Neil Gaiman, cómic


lunes, 20 de enero de 2014

"Librerías" - Jorge Carrión


“Librerías” es algo más que un ensayo sobre la evolución de las librerías y las características que las identifican según el lugar en el que se encuentren situadas: es también, y sobre todo, un libro de viajes (temática que ya ha trabajado este autor en otras publicaciones) en el que Jorge Carrión ha ordenado sus librerías favoritas geográficamente. ¿Quién puede resistirse a acompañarle a visitarlas?

Publicado hace tan solo unos meses, “Librerías” fue finalista del Premio Anagrama de Ensayo 2013, resultando ganador “Naturaleza de la novela” de Luis Goytisolo. Carrión ha publicado en algunas de las editoriales punteras como “Teleshakespeare” en Errata Naturae, “Los muertos” en Mondadori, “Australia: un viaje” en Berenice, etc. También, se han publicado traducciones suyas en DVD y Proa y colabora en otro buen puñado de libros como editor y prologuista.

Libros around the world

Para aquellos que desconfíen de la calidad u oportunidad de los libros premiados, aclaro que leí “Librerías” con cierta desconfianza inicial: pensaba que quizá fuera un libro oportunista enfocado a aquellos lectores que gustan de leer metaliteratura para regodearse en la creencia de que forman parte del minúsculo grupo selecto de gente que lee. Nada más lejos.

Jorge Carrión ha tenido el interés de buscar la documentación sobre librerías que sostiene el hilo argumentativo de este libro. Pero además, y esto es lo realmente envidiable, ha tenido la oportunidad de viajar a multitud de lugares del planeta y visitar en persona estos templos del conocimiento. Desde esta perspectiva tan rica en matices ofrece sus impresiones dividiendo este ensayo en base a la geografía terrestre: de forma muy acertada, comienza su exposición en la cuna del conocimiento: Atenas y las librerías más antiguas del mundo. Es ya en estos primeros capítulos donde advertimos el lujo de detalles ricamente documentados que contiene y comenzamos a disfrutar de anécdotas del mundo del libro más y menos conocidas.

En ellas [las librerías] percibimos restos de los dioses culturales que suplantaron a los religiosos, porque desde el Romanticismo hasta ahora las librerías, como los cementerios, como las ruinas arqueológicas, como ciertos cafés y tantas bibliotecas, como más tarde los cines y los museos de arte contemporáneo, han sido y siguen siendo espacios rituales (…)

El viaje continúa con una detallada visita a la ya mítica Shakeaspeare & Companies y sus posteriores réplicas, un capítulo con multitud de datos y curiosidades acerca de las reuniones de personalidades de la cultura beat que albergaron estos locales.

Libros impresos en grafías indescifrables abarrotan los estantes de los viejos locales de oriente, Jorge Carrión relata sus hallazgos y sus regateos en estos lugares remotos.

Más tarde, América es recorrida de norte a sur y de este a oeste en busca de tesoros bibliográficos y de pasillos abarrotados de anaqueles entre los cuales buscar refugio. Las imágenes de las tarjetas de visita que forman parte de la colección personal del autor se alternan con numerosas reflexiones tan subrayables, que no pueden sino ser fruto de un auténtico bibliófilo.

El imaginario de la librería anticuaria como depósito de extrañezas bascula entre los referentes reales y los escenarios de la imaginación, como todo lo que afecta a ese impulso humano que llamamos ficción. La librería Flourish & Blotts, en el callejón Diagon, de acceso secreto y justo detrás de la londinense Charing Cross Road, es uno de los establecimientos donde Harry Potter y el resto de estudiantes para mago acuden a surtirse de material escolar al inicio de cada curso. Para el rodaje de la versión cinematográfica se utilizó como escenario la Livraria Lello & Irmão de Oporto.

Las librerías del resto de España quedan un tanto empequeñecidas ante la especial mención de las librerías catalanas (algo comprensible si nos atenemos a la procedencia del autor), además, creemos que la selección de locales madrileños, que por aquí conocemos un poco mejor, podría estar infinitamente mejor realizada, puesto que acudir a lugares comunes no suele dar nunca los mejores resultados: pero para gustos los colores.

Entre el libro y el lector

Además de un lugar físico que propicie el encuentro, entre el libro a la venta y el lector potencial ha de existir un librero que sirva como guía para localizar los títulos que el cliente necesite en ese momento. Según Carrión, la relación “artesanal” entre librero y cliente pasa a un segundo plano desde que el librero es tan solo el dependiente con chaleco de serie que suministra títulos de forma automática, modelo de profesional que las grandes cadenas imponen.

Bien es verdad que uno comienza ilusionado a vender libros en lugares como Fnac y enseguida es reprendido por recomendar títulos en lugar de ofrecer la tarjeta de cliente, que es de pago y reporta mayores beneficios que la venta de libros. A esto se suma el hecho de que es ya un tema tan manido que tras un chaleco se parapeta un ignorante que por tanto cualquiera así ataviado es tratado como tal. Luego uno visita otras cadenas como La Central y aprecia que los dependientes en su mayoría exhiben indumentaria de una nueva tribu urbana con pitillo remangado y gafas de pasta. Entonces es comprensible que el cliente más serio se vuelva suspicaz al respecto.

Es complicado. Según Carrión, las librerías son escenario habitual de felices encuentros que han dado como resultado brillantes relaciones de todo tipo. Pero el lector optimista que encuentra en el librero un confidente suele percatarse al final de que lo que parecía una relación de amistad sigue siendo una relación comercial, cuando descubre que lo ignora absolutamente todo sobre la vida privada de su librero de cabecera. Afirma Carrión que “la librería, pese a las apariencias, nunca ha tenido claro sus propios límites”, y es que además de vender libros en todo tipo de formatos, cd’s, dvd’s y artículos de merchandising, son lugares de tertulia, intercambio de favores disfrazados de amistad entre editories, escritores, distribuidores y libreros, lugar de préstamo, escenarios de nuevos lanzamientos, firmas de ejemplares e incluso puntos secretos de comercio de publicaciones prohibidas.

“Librerías” puede usarse como obra de consulta y referencia, como obra literaria al igual que un libro de viajes y, lo que desde luego ha conseguido, es asegurarse un lugar privilegiado en los estantes de novedades y libros destacados en la multitud de librerías que cita, la mayoría de grandísima importancia. Pese a la reticencia inicial este libro me ha conquistado por sus propios méritos, y confío en que será un éxito de ventas tanto por la calidad de sus contenidos como por la publicidad que, ufanas, le deberían dedicar todas las librerías que aparecen citadas en él.


miércoles, 15 de mayo de 2013

hai excomunion


Ningún dios tiene nada que ver en esto: es solo un aviso.

domingo, 1 de enero de 2012

2011. Las mejores lecturas.

Es inevitable, llega esta noche y nadie escapa a la melancolía. La euforia de la gente en la calle, el colorido que anula el poco frío que hace y el sonido de los petardos atronadores hacen que de alguna forma uno se obligue a hacer recuento, uno, de lo que sea. Por alguna razón somos incapaces de evitar tener la sensación de que algo termina para dejar paso a algo nuevo... que será mejor, queremos pensar que siempre será mejor.

Mi recuento es acerca de los libros que he ido comentando aquí a lo largo del año (ya de por sí, mis favoritos). Los que me han gustado tanto, tanto, como para convertirse en inolvidables, emocionantes y geniales, son los siguientes...


La poesía de Leopoldo María Panero fue un hallazgo espectacular, leerle supone transitar por caminos muy oscuros pero cargados de sabiduría y de referencias magistrales, por eso fue un honor poder estrechar su mano cuando firmaba ejemplares en la caseta de la Feria del Libro.
Asco y Vivir y morir en Lavapiés, del zamorano Barrueco, dos novelas que se han publicado con muy pocos meses de diferencia y que harán las delicias de todos aquellos quienes disfruten de la literatura de la nueva generación de escritores que sabe lo que hace, que escribe por absoluta vocación y dedica a la escritura muchas horas de cada uno de sus días, llenando páginas de historias encantadoras y muy bien escritas detrás de las cuales se agazapan multitud de referencias de la más alta calidad literaria.

Qué decir de Cărtărescu... probablemente sea el autor que he descubierto que más me ha impactado este año. Su forma de narrar es indescriptible, magistral, evocadora, sutil, onírica... increíble y perfecta. Cegador me encantó pero Lulu me marcó de una forma especial, fue un descubrimiento realmente genial.




Independientemente de que Los enamoramientos haya sido considerada por muchos medios la novela del año o no, para mí siempre es una fiesta cuando se publica una obra nueva de Javier Marías, y en este caso no iba a ser menos. Como seguidora acérrima, incansable y voraz de Marías desde hace ya 10 años, esta novela no se encuentra entre mi trío de favoritas teniendo en cuenta el resto de su obra (que he leído completa) y, aun así, me parece que es una gran novela, está maravillosamente bien escrita y merece todos y cada uno de los premios y reconocimientos que le han otorgado desde su publicación, en estos meses.

También han sido un hallazgo otros libros, y me han deparado muchas horas de compañía y me he reconocido en sus líneas. Por ejemplo, he leído varios libros de Robert Walser, aunque no los haya reseñado todos, y me han parecido estupendos. Es un escritor magistral, de los grandes.

Leyendo a Vila-Matas pensé seriamente que podría haberse convertido en mi escritor favorito si hace años no hubiera descubierto a Javier Marías, que ocupó ese lugar sin remedio. Vila-Matas tiene en su literatura muchas de las características que encuentro en la de Marías y que me hacen adorarla: es sobre todo la consistencia y la coherencia a lo largo de toda su obra, los paralelismos que establece en artículos y novelas, son señas de identidad que los incondicionales reconocemos y nos hacen sentir dentro, como si de alguna forma perteneciésemos a ella. No sé explicarlo de otra forma, supongo que hay que leerlo y darse cuenta.

Querría poder habitar los mundos que surgen de la imaginación de Gaiman: oníricos, mitológicos, irreales y perfectos. El libro del cementerio, Stardust, American Gods y la mítica e impresionante The Sandman son obras que pertenecen a la más alta literatura y que se han instalado para siempre en mi imaginario de género fantástico (en todos los sentidos, esta vez). Adoro a este tipo, y no sé de nadie que después de leerle y de conocer también la obra musical de su pareja, Amanda Palmer, no planee alguna artimaña para engañarles y llevarles a vivir a su salita de estar para siempre.

Mi propósito para 2012: leer más.

Besos mil.

domingo, 6 de noviembre de 2011

"El viajero más lento" - Enrique Vila-Matas


Este libro de artículos es una reedición del mismo título publicado en la colección Argumentos de la editorial Anagrama, en 1992. Recoge una serie de textos aparecidos en diversos medios entre 1968 y 1992 en los que se hace un repaso por la obra de grandes escritores que han influido en la literatura de Vila-Matas como son: Adolfo Bioy-Casares, Céline, Conrad, Kafka, Pessoa, Melville o Robert Walser, a los que se añaden dos textos inéditos.

Me ha encantado leer este libro de artículos en esta nueva edición de Seix Barral, porque suponen una curiosidad, al editarse de nuevo ahora, tanto para los seguidores habituales de Vila-Matas como para quienes se acercan por primera vez a la obra de este autor. En “El viajero más lento” se condensa muy bien la esencia de la escritura de Vila-Matas, y muchos de los artículos son el primer esbozo de lo que luego fueron capítulos, tramas y personajes de sus libros posteriores.

Una de las características principales en la obra de Vila-Matas es el continuo homenaje a sus escritores favoritos, a la alta literatura. Esto significa por un lado que no esconde sus influencias y que ama de verdad la literatura y por otro lado, que el hecho de leer sus libros nos va a abrir nuevos caminos hacia otras obras y otros escritores que no conocíamos. Eso es estupendo.

Además de los artículos que son homenajes a escritores, me quedo con un artículo genial sobre la importancia de los nombres donde se hace un extenso e interesantísimo recorrido por los nombres reales y los apodos de muchos escritores que nos resultan familiares, como Flann O´Brien, Bernardo Atxaga o Joseph Conrad.

También es muy interesante, y divertido, el titulado “Lo que Brando decía”, una entrevista a Marlon Brando tan entretenida como falsa que en 1970 encargaron traducir a Vila-Matas: como no sabía hacerlo, y para no perder el trabajo, se la inventó, y el texto pasó como verdadero durante mucho tiempo. Diez años más tarde, según confiesa Vila-Matas en este libro, cuando desveló el fraude, volvió a publicar ese texto en otra revista, con tan mala suerte que no encontró a tiempo el texto original y tuvo que volver a inventarse la entrevista a Marlon Brando. Todo esto supuso que otra entrevista, esta vez verdadera, a Dalí, no se la creyera nunca nadie. Es una anécdota que representa muy bien la personalidad y la literatura de este escritor: delirante y genial.


domingo, 2 de octubre de 2011

Sobre la magia de la música.


La melodía continúa, cambia, se transforma, Krito revive las consecuencias  de aquello, la maldición interior pesando en su vida, la destrucción para siempre de su capacidad de amar, y recordándolo abre los ojos, se contempla con realismo implacable, se abraza a sí mismo donde está, se acepta reconciliado... Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme. Y desde lo alto, desde la noche transfigurada por la música, llega al fondo del pozo el bálsamo del arte, despierta la sensatez de la sabiduría, y Krito empieza al fin a estar en paz... Desde ese momento sólo es oído y sentimiento, olvido de los demás, envuelto en música, inundado de música, apacentado en música. Es pájaro, caballo, navegante, planeta. Es corazón latiendo.


Tarda en darse cuenta de que la música ha cesado, de que abajo no hay apenas ruido. Oye crujir la vieja escalera de madera por las cautas pisadas de una muchacha y las más fuertes del tardío cliente que la sigue hasta la yacija. Oye una voz reclamando agua. La vida le envuelve de nuevo y ve al aulista, soltándose la cinta que mantenía los tubos contra su boca.
-Amigo, amigo -le dice suavemente-. ¿Qué haces con el viento en esos tubos? ¿Cómo lo alargas, lo trenzas, lo frenas, lo aceleras, lo haces saltar o doblegar?
El aulista sonríe y tantea hasta encontrar el jarro del que bebe un trago.
-Esta noche te confesaré mi secreto... No soy yo quien lo hace; es el mismo viento que está vivo y ama los tubos estrechos con las repentinas portezuelas que se abren y cierran. Sí, te diré mi secreto. Cuando nací, en Tracia, mi madrina fue una maga de hierbas, como llamamos allá a las mujeres con poderes ocultos, y no me regaló nada. Mis padres se enfadaron, pues habían esperado que me diese la vista sin la que nací, pero ella sabía que aún no era el momento. Fue más tarde, cuando ya me apuntaba la barba. Un día se me acercó en el monte y sopló tres veces en mis dedos. Por eso el viento los reconoce y ellos a él; por eso ellos le llaman y él les obedece.
-Comprendo -dice Krito, mientras piensa de qué triste o alegre historia personal será transmutación defensiva esta leyenda.
-No, no comprendes -continúa Yarko, cambiando su tono ligero en otro melancólico-, porque aún no he terminado. Después de soplar en mis dedos la maga tocó mi corazón con su mano izquierda y me dejó una cicatriz para siempre. Por eso el viento y mis dedos sólo saben tocar como has oído.
Y ahora Krito sí comprende que en la vida de Yarko hubo otra Kalidea. Se acerca al aulista y abraza a su hermano en lo irremediable.


José Luís Sampedro
"La vieja sirena"
Ediciones Destino, 2006

viernes, 16 de septiembre de 2011

"Caribou Island" - David Vann


“Caribou Island” es la nueva novela de David Vann, quien el año pasado nos sorprendió con “Sukkwan Island”, una novela en la que un padre y su hijo adolescente, cuya relación está bastante deteriorada, deciden pasar un año viviendo juntos en una cabaña alejada de la civilización. La lucha contra la naturaleza y su propia lucha interna terminan en un desenlace... léanlo. Pues bien. Ahora, en “Caribou Island”, Vann retoma el tema del aislamiento de la civilización y las relaciones interpersonales tormentosas, solo que ahora se centra en el tema de las parejas. En ese tipo de parejas que, en realidad, no se quieren, y que conviven haciéndose daño día tras día.

Retrata a la perfección la desagradable situación de tener una pareja que no te valora ni te quiere de la misma forma, así como el día a día ocultando sentimientos para no empeorar la situación y la sensación de vacío y angustia cuando sabes que el lugar que ocupas en su vida es secundario. Vivir, a sabiendas o con la sospecha de que existe en la vida de tu pareja otra persona que ocupa el lugar que tú deberías llenar. Desde fuera parece fácil decidir que hay que huir, escapar de esa situación, abandonarla. Pero a veces no se tiene otro lugar al que regresar, y entonces uno se queda, sabiendo que la vida siempre será un poco peor. Es una historia devastadora. “Sukkwan Island” también relataba una historia dramática y dolorosa pero, al lado de “Caribou Island”, sería como comparar un suicidio (Sukkwan) a una muerte lenta y dolorosa (Caribou), según mi forma de verlo.

No obstante, es una novela que se sufre disfrutando, o que se disfruta sufriendo, porque propone unas situaciones realmente angustiosas pero está maravillosamente bien escrita. Las novelas de David Vann se han comparado con “The road” de Cormac McCarthy, y aunque parezca exagerado, porque McCarthy es muy bueno, yo estoy de acuerdo, y recomiendo esta novela brutal a todo aquél que se arriesgue a leerla. Espero opiniones.


martes, 13 de septiembre de 2011

"Deseo de ser punk" - Belén Gopegui


Leer "Deseo de ser punk" es una experiencia similar a escuchar una de esas canciones inmortales, desgarradas, salvajes, de las que "no suenan sino que te atraviesan por dentro". Con los ojos cerrados y el volumen muy alto.

Es la voz de una adolescente que no se centra exclusivamente en la revolución hormonal propia de la edad, en los chicos, cotilleos, amigas-barbie y centros comerciales, como es la tónica habitual en las secciones de libro juvenil actual (por no hablar de los elfos-fantasma que luego resultan ser vampiros). Al contrario; recrea a la perfección los pensamientos que todos hemos tenido al atravesar esa etapa de nuestra vida, cuando se buscan con anhelo aquellas cosas que te reflejen e identifiquen: amigos con gustos similares, la ropa, sobre todo la música y la literatura... o lo que es lo mismo, la búsqueda de un código, como lo define Gopegui a lo largo de toda la novela. Teniendo la música rock (referencias continuas a letras de canciones y temas míticos) muy presente en todo momento.

Me ha encantado que el libro me absorbiera ya en las primeras páginas con frases increíblemente bien escritas y cargadas de significado. Luego, cada personaje que aparece es memorable y brillante, si fueran actores en una película diría que todos, sin excepción, han estado tremendos.

Es un libro muy recomendable para adultos porque verán reflejada parte de su propia adolescencia y disfrutarán de literatura de buena calidad, pero también para niños que empiezan a interesarse por novelas que se encuentran a medio camino entre "juvenil" y "adulto", porque a esas edades es muy importante que no estropeen una etapa crucial en sus vidas leyendo textos de más que dudosa calidad como las "Canciones para Paula" por citar sólo un ejemplo, porque habrán errado el camino. Y una pequeña piedra en ese tramo puede suponer el abandono.

Sublime y sorprendente, en definitiva. Seguiré buscando a Gopegui en los estantes. Siguiendo una recomendación altamente fiable, el próximo será "El lado frío de la almohada".


Creo que el rock me está gustando porque vive con la muerte, la sabe.




jueves, 8 de septiembre de 2011

"Una novela francesa" - Frédéric Beigbeder



Frédéric Beigbeder me impresionó con “Windows on the World” y si he de recomendar un libro suyo por supuesto que ese sería el primero, pero también es cierto que “Una novela francesa” me ha parecido un libro bastante bueno y que también recomendaré sin ninguna duda (en segundo lugar, eso sí, detrás de “Windows...”).


En “Una novela francesa”, Beigbeder parte de un hecho reciente y traumático: una detención por consumir droga en la calle. Pasar varias noches encarcelado en celdas que describe como inhumanas le hizo pensar, recordar y recapacitar acerca de su pasado y de ahí surge esta colección de retazos de infancia y anécdotas curiosas. Es llamativo el hecho de que desde las primeras páginas reconoce no recordar apenas nada de su pasado, pero afirma que el hecho de ponerse a escribir sobre ello desencadena de forma mágica su memoria. También, a raíz de esta confesión, se pone en marcha ese pacto entre escritor y lector que siempre existe en los libros pero que se hace más palpable en las autobiografías, algo así como: Voy a contarte mi pasado, pero no será absolutamente verídico, ni completo... tú tampoco podrías recordar a la perfección el tuyo. A la hora de relatar estos fragmentos de su pasado, en ocasiones hace breves referencias literarias y cinematográficas muy interesantes que, para mí, aportan calidad al texto.


Me gusta la escritura de este tipo porque es fresca pero a la vez pausada y elegante, en general tiene mucha empatía con el gran público. Su literatura entretiene y se comprende con facilidad, pero además se disfruta en cada línea de cómo está escrito, y eso para mí, como lectora, cada vez es más importante.


Chloë no ríe cuando le hacen cosquillas en la planta de los pies o en las axilas. Sólo funciona el truco del “bicho que sube y sube”. Mi mano comienza su recorrido en el ombligo y avanza hacia el cuello sobre la punta de los dedos. Cuando se acerca, mi hijita intenta resistirse, se contrae, se retuerce en todas direcciones, aunque no demasiado enérgicamente, dado que espera aquello que teme, desea la tortura que no quiere, y el bichito formado por mis dos dedos continúa trepando hacia su largo cuello de cisne, y pronto llegará a la barbilla... En ese momento, es imposible no derretirse: su risa en cascada es mi medicina, debería grabarla para poderla escuchar una vez tras otra durante la noches de depresión. Si hubiera que definir la alegría de vivir, la felicidad de existir, sería esa explosión de risa, una apoteosis, mi recompensa bendecida, un bálsamo caído del cielo.


La amnesia es una mentira por omisión. El tiempo es una cámara, el tiempo hace desfilar fotografías. El único modo de saber lo que pasó en mi vida entre el 21 de septiembre de 1965 y el 21 de septiembre de 1980 es inventarlo. Es posible que me haya creído amnésico cuando simplemente era un perezoso sin imaginación. Nabokov y Borges vienen a decir más o menos lo mismo: la imaginación es una forma de la memoria.

lunes, 29 de agosto de 2011

vacío


Dejar una vida. Dinamitar todo. No, no todo: dinamitar el metro cuadrado que uno ocupaba entre la gente. Más bien: dejar sillas vacías en las mesas que se compartían con las amistades, no a modo de metáfora, sino en verdad, dejar una silla, volverse un hueco para los amigos, permitir que el círculo de silencio en torno a uno se ensanche y se llene de especulaciones. Lo que pocos entienden es que uno deja una vida para empezar otra.


"Los ingrávidos", Valeria Luiselli

"El libro del cementerio" - Neil Gaiman

         
Desde hace tiempo, en este blog se venera al escritor inglés Neil Gaiman. A partir de leer "Sandman", "Stardust" y "American Gods", y una vez superada la sorpresa inicial, le admiro de forma que en todo momento busco leer todo lo que de él pueda conseguir, sabiendo de antemano que será una maravilla. "El libro del cementerio" se engloba bajo esa definición: sabía que me iba a gustar y por eso tiene más valor que aún así me haya sorprendido tanto. 
Personalmente, me encanta la parte donde Neil cuenta cómo surgió la idea para este libro: 

"(...) Fue mi hijo Michael quien me inspiró este libro. Comencé a pergeñarlo cuando él tenía dos años, viéndolo circular con su pequeño triciclo por entre las tumbas un día de verano. Luego sólo me ha llevado veintitantos años sentarme a escribirlo.
Una vez que me decidí (empecé por el capítulo 4), tan sólo la insistencia de mi hija Maddy, que quería saber qué más pasaba después, me empujó a continuar después de las primeras dos páginas."

El niño protagonista de la novela, Nadie (Nobody) Owens, vive por azares del destino dentro de un cementerio. Son los muertos (y los no-muertos, fabulosos personajes) quienes cuidan de él, por lo que crece aprendiendo los modales y costumbres de épocas pasadas (un aspecto precioso del libro). Su "familia" se compone de personajes muy dispares, originarios de diferentes momentos del pasado, existiendo tanta variedad de personalidades como en el mundo de los vivos, a diferencia de los cuales, los muertos ya no tienen la posibilidad de cambiar nada en sus vidas ya pasadas por lo que, entre otras cosas estupendas, "El libro del cementerio" es un hermoso canto a la vida, una llamada desde el mundo de las sombras, la decadencia, la magia y el olvido a las ganas de seguir aprendiendo, de viajar, soñar, descubrir, investigar, amar... de vivir, en definitiva, apasionadamente.

Se rumorea que falta poco para que esté lista la película basada en el libro: mezclando la parte de acción que tienen muchas escenas junto con la maravillosa estética presente a lo largo de todo el libro y un guión escrito por Neil Gaiman, darían como resultado una película excelente.
Esperando con impaciencia.


domingo, 7 de agosto de 2011

"Luciérnagas" - Ana María Matute


Resulta complicado reseñar a Ana María Matute porque se parte de la premisa de que es una escritora magistral, y el lector curioso que busque en este texto argumentos que le inviten a su lectura, eso ya lo sabe.

Siendo objetiva, hay que resaltar que la historia que aquí se cuenta es muy dramática, no en vano reproduce situaciones de la guerra que Ana María Matute (Barcelona, 1925) pudo sufrir en persona (de hecho, el personaje femenino principal tiene obvias referencias a sí misma): por ejemplo, describe escenas bélicas de gran violencia como bombardeos, disparos, registros o detenciones. Pero, por otra parte, la forma de narrarlo es tan elegante y delicada, posee tanta finura, que el libro se disfruta y engancha. Está plagado de frases extraordinarias que diseccionan de forma muy sutil el alma humana, así como los deseos y anhelos de los protagonistas, es extremadamente refinada y dulce.

El personaje más llamativo es la protagonista principal, llamada Sol (un nombre luminoso en contraposición al realmente suyo, más oscuro, Soledad), es una chica de una sensibilidad y fragilidad muy acusadas que realza aún más, si cabe, el horror de la guerra, por sufrirlo ella, debido a su carácter, de una forma más honda y dolorosa.

Es importante destacar que "Luciérnagas" no se podía encontrar desde hacía mucho tiempo en las librerías, desde que se agotara la antigua edición de Destino, de 1993. Además, es una novela que en realidad data de 1949, pero que fue censurada y se revisó y pubicó en 1955 bajo el título de "En esta tierra". Por eso, esta edición que ahora publica Austral es la única que se podrá encontrar en las librerías. Es una suerte para sus seguidores puesto que no es sencillo encontrar ejemplares de los primeros libros de Ana María Matute, y es una ocasión inmejorable para que quienes no estén familiarizados con su obra la descubran y disfruten con ella. Además, esta edición de Austral, a pesar de ser en formato bolsillo, es muy manejable y cómoda de leer, con un tipo de papel y encuadernación que personalmente, me han gustado mucho.



lunes, 4 de julio de 2011

Impotencia en la era digital.



Estoy harta de comprobar, a través de Histats, que mucha gente (y cada vez más) accede a este blog haciendo en Google búsquedas tipo: “Título / Autor – descargar gratis”. Es evidente que aquí no van a encontrar los archivos digitales que buscan y que si llegan hasta este rincón es por la coincidencia de mis comentarios con los libros que están buscando. Pero resulta descorazonador comprobar, de una forma tangible, como se está perdiendo el gusto por las buenas costumbres y que el placer por tener un libro entre las manos se trunca a la ligera por el de acceder al contenido del mismo de esa forma tan invasiva y fría. A esto hay que añadir el hecho de que no sólo se busca un archivo digital (llegados a este punto de pérdida general del buen gusto que nos rodea actualmente, extensible a todos los ámbitos) sino que se pretende no pagar por ello, adquirirlo gratuitamente: en este contexto, robarlo. Flaco favor para el mundo de la cultura. ¿No les parece suficiente el altísimo grado de analfabetismo e idiotez que asola nuestra sociedad? Para comprobarlo, hagan una prueba que sólo les llevará unos minutos (tantos como puedan soportarlo): enciendan el televisor.

¿Es que quieren ustedes (aquellos que se den por aludidos) terminar de una vez por todas con la industria editorial? Descargando libros en formato digital gratuitamente, se está abogando por el fin de la escritura. (Esto es extensible a la música, cuyo caso es más popular, pero en este blog es la literatura la que nos ocupa y personalmente, absorbe). Ya puede Vd. invertir su dinero en comprar ese horroroso aparato digital, soporte de libros electrónicos, que, si no invierte también en libros, llegará un momento en que sólo se publiquen como novedad los libros de aquellos escritores que quieran regalar su obra.

No acepto el argumento de que los libros son muy caros. Lo son porque desde que el escritor vuelca en ellos su trabajo hasta que el lector se los lleva a casa, hay muchos intermediarios. Pero los 10 euros que en la librería le parecen una exageración se cambian con gusto cada noche por una copa en muchos bares, por poner un ejemplo (cada uno revise su escala de prioridades). Y por suerte aún disponemos de muchas y buenas bibliotecas públicas sin coste añadido para el usuario.
Utilícenlas...

viernes, 17 de junio de 2011

"La muerte de Bunny Munro" - Nick Cave


Ocurre con poca frecuencia pero, cuando sucede, es maravilloso: que leas algún libro de un escritor que desconocías, te encante y busques con interés e ilusión otros libros que haya publicado antes. Hace un tiempo tuve la suerte de toparme con uno de esas rarezas infrecuentes y geniales, titulada “Y el asno vio al ángel”, de Nick Cave. No hace falta decir que ahora acabo de leer “La muerte de Bunny Munro” porque la primera me pareció una obra maestra.

“La muerte...” es la historia de un tipo obsesionado con las mujeres, un vie-joven verde, alguien que sólo piensa en sexo, infiel a su mujer constantemente, capaz de encontrar la parte excitante incluso en el cadáver de ella cuando se suicida, un tipo que al quedarse viudo intenta desprenderse de su hijo, alguien totalmente deleznable del que sin embargo no quieres dejar de saber cosas, precisamente por la forma magistral con que está narrado este libro. Nick Cave posee un estilo brutal y único, sólo comparable a su voz y a las letras de sus canciones. Es despiadado y arrogante o eso parece querer aparentar, pero su escritura desprende veracidad y talento, y su pulso narrativo es impresionante.

Leer “La muerte...” sería comparable a ver una película americana, o por algún motivo a mí me ha recordado a eso, a pesar de que la acción transcurra en Inglaterra.

Es, para terminar, un libro que cuenta una historia desagradable que no puedes dejar de leer y que a pesar de ilustrar su cubierta con una fotografía horrible, tampoco puedes dejar de apreciar tener entre las manos, desde un punto de vista bibliófilo y literario.

Nota de la cuarta de cubierta: “Nick Cave vivirá sin duda eternamente porque tiene al diablo aterrorizado.” Rolling Stone.


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