lunes 13 de febrero de 2012

Próximamente: "Habitación 804", de Marcus Versus - ed. Eutelequia


Dentro de muy, muy poco, en sus librerías.
Qué ganas...!!!


sábado 4 de febrero de 2012

EN EL DELTA DEL NILO


La joven esposa lloró sobre su comida,
en el hotel, después de un día en la ciudad,
donde vio a los enfermos que se arrastraban y yacían
y niños que debían morir fatalmente.


Ella y el marido subieron a su cuarto
donde esparcieron agua para ocultar la roña.
Se fueron a sus camas sin muchas palabras.
Ella cayó en un sueño pesado. Él se quedó despierto.


Fuera, en la oscuridad, pasó un gran ruido.
Murmullos, pasos, gritos, vagones, cantos.
Andaban necesitados. No cesaban nunca.
Y él se durmió enredado en un no.


Llegó un sueño. Él viajaba por mar.
En el agua gris hubo un movimiento
y una voz dijo: "Hay uno que es bueno.
Hay uno que puede verlo todo sin odiar".


"Deshielo a mediodía", Tomas Trasntrömer
Nórdica, 2011

sábado 28 de enero de 2012

fragmento de "La Montaña Mágica" - Thomas Mann


-No es una ilusión. En invierno los días se alargan y cuando llega el más largo, el veintiuno de junio, a principios de verano, se vuelven a acortar, se van reduciendo mientras se avanza hacia el invierno. Te parece natural, pero si lo consideramos desde otro punto de vista, puede uno sentirse poseído de la angustia del momento y estar dispuesto a agarrarse a cualquier cosa. Es como si el bromista de Till Eulenspiegel dispusiera las cosas de este modo para que a principios del verano el otoño... Uno se siente arrastrado por un círculo con la esperanza de algo que es de nuevo un punto de inflexión. No se hace más que girar. Todos esos puntos de inflexión de que se compone el círculo no tienen extensión, el punto de inflexión no puede ser medido, no hay por tanto rumbo de continuidad, y la eternidad no es una "línea recta", sino un "carrusel".
-¡Basta!
-Fiesta de solsticio -dijo Hans Castorp-. ¡Solsticio de verano! Fiesta de San Juan, los corros, los bailes en torno a las hogueras. Nunca lo he visto, pero parece que es así como los hombres celebraban la primera noche de verano con que comienza el otoño, ese mediodía y esa cúspide anual que empieza luego inmediatamente a descender. Bailan y giran y están alegres. ¿De qué se alegran en su sencillez primitiva? ¿Puedes comprenderlo? ¿Por qué están tan contentos? ¿Porque ya se desciende hacia las tinieblas o porque  se había ido subiendo hasta llegar al instante, al inevitable punto solsticial, la medianoche de verano, la cúspide melancólica en su presuntuoso exceso de fuerza? Lo digo tal como es, con las palabras que se me van ocurriendo. Es un orgullo melancólico y una melancolía orgullosa lo que les hace bailar, lo hacen positivamente por desesperación, si así puede decirse, en honor al movimiento circular y de repetición eterna sobre la línea de dirección en la que todo se repite.
-Yo no puedo decir eso -murmuró Joachim-, haz el favor de no suponer lo que pienso. Creo que te ocupas de cosas muy difusas cuando por las noches permaneces tendido en el balcón.

"La Montaña Mágica", Thomas Mann
Barcelona: Plaza & Janés, 2000.

viernes 27 de enero de 2012

Eclipse con Rimbaud


He pasado la mitad de mi vida en la oscuridad.
He descargado camiones de oscuridad.
He bebido toda la oscuridad.
He dormido con la oscuridad.
He amado la oscuridad y me he acostado con ella.
He tocado las piedras de la oscuridad hasta herirme las manos.
He repetido tu nombre en la oscuridad.

Los pescadores cantan en la niebla de la oscuridad.
Los jóvenes sin vida están despiertos en la oscuridad.
Los músicos y las rameras guardan su corazón en la oscuridad.

He soñado con la oscuridad la mitad de mi vida.
He hospedado mi juventud en el cáñamo de la oscuridad.
He desnudado a la oscuridad y gozado con ella.
He acariciado con dedos de pastor el sexo de la oscuridad.

La oscuridad es la oración de los acordeones nublados.
La oscuridad vive en las palabras que descifran la muerte.
La oscuridad habita los suburbios de la belleza.

Dad de ladrar al perro de la oscuridad.
Oíd la lepra sagrada de la oscuridad.


"La casa roja" - Juan Carlos Mestre
Calambur: Madrid, 2008.

domingo 22 de enero de 2012

"Cuento kilómetros" - Mario Crespo


Con “Cuento kilómetros” entre las manos, el lector viaja también un poco. Las descripciones de cada lugar son tan detalladas, los ambientes tan logrados, las anécdotas están contadas con tanto entusiasmo y emoción que las ganas de viajar, de exprimir cada momento y de vivir, se contagian. Muchos lectores pueden verse reflejados en las vivencias que se narran y recordar sus propias aventuras de esos mismos años en los que el futuro y la madurez empiezan a perfilarse pero todavía no están al alcance de la mano, y las preocupaciones que alteran el sueño aún están relacionadas con terminar los estudios con éxito y conseguir un trabajo temporal durante las vacaciones para ganar un poco de dinero. En este sentido, destaca la forma en la que Mario dibuja a la perfección la forma de vivir de esa clase de jóvenes que no se conforman nunca y que luchan por seguir siempre adelante sin dejar que nada ni nadie se interponga en el logro de sus sueños y objetivos. Son esa clase de gente que ya desde niños se reconocen y se unen, compartiendo el dinero, la suerte, la alegría o el dolor y apoyándose fielmente a lo largo de todo el camino.

A lo largo del libro, que evoluciona según pasan las páginas al igual que lo hace un viaje desde que se programa hasta que se regresa a casa, los protagonistas también van evolucionando, se van haciendo mayores, y es evidente que sus intereses y necesidades también cambian: antes necesitaban sentir que formaban parte de un colectivo, rodearse de otros a quienes se sentían afines, pero con el paso del tiempo, con la personalidad forjada en base a esas vivencias juveniles, surge la necesidad de permanecer en pareja o, quizás, en soledad.

Los relatos de cada uno de los miembros del grupo se alternan y se complementan, ofreciendo al lector una visión de las relaciones entre ellos completa y variada. Mario Crespo despista como protagonista apareciendo a medias, asomando un poco, resguardándose bajo unas iniciales que pueden corresponderle o no, ofreciendo su visión otras veces bajo el prisma del protagonista, que juega a ser también su alter ego.

Me ha gustado encontrar entre los escenarios de las anécdotas del grupo algunos lugares conocidos por mí, porque es una manera de volver a visitarlos bajo las precisas descripciones de Mario Crespo y respirar otra vez su ambiente a distancia.

Esta es una novela que te transporta y enriquece, como una ventana abierta a un lugar desconocido y hermoso que recordarás siempre con cariño después de visitarlo por primera vez.

Acaba de publicarse la segunda novela de Mario Crespo en Eutelequia, titulada "Biblioteca Nacional". Este año, nuestra mágica biblioteca cumple su tricentésimo aniversario, así que esta es una bonita forma de rendirle homenaje, tanto más cuanto esta institución es clave en el desarrollo profesional de Mario (quien trabajó allí como bibliotecario). No sé Vds., pero yo, ya estoy deseando leerla.

Lección pasada de moda: Letras de lengua (nuevo libro de Javier Marías)


Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Barcelona: Enero, 2012


El medio centenar de textos que compone el presente volumen (cuarenta y nueve, seamos exactos) fueron publicados por vez primera en periódicos, en forma de columnas semanales en todos los casos salvo cuatro. Es precisamente como se ha ido gestando y ha ido adquiriendo relieve este libro, porque a lo largo de los años se ha perfilado muy claramente la preocupación de Javier Marías por el idioma español, tanto el escrito como el hablado; y llegó el momento cuando pareció preciso reunir estos textos en un libro que permitiera no sólo dibujarse con nitidez esa inquietud por el empleo del castellano contemporáneo sino, asimismo y sobre todo, contribuir a orientar a los hablantes del español y salirles del nuevo al paso a todos quienes lo están maltratando y menoscabando.

lunes 9 de enero de 2012

"Esquizofrénicas o La balada de la lámpara azul" - Leopoldo María Panero


Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero

hijo de padre borracho

y hermano de un suicida

perseguido por los pájaros y los recuerdos

que me acechan cada mañana

escondidos en matorrales

gritando por que termine la memoria

y el recuerdo se vuelva azul, y gima

rezándole a la nada porque muera.

domingo 1 de enero de 2012

2011. Las mejores lecturas.

Es inevitable, llega esta noche y nadie escapa a la melancolía. La euforia de la gente en la calle, el colorido que anula el poco frío que hace y el sonido de los petardos atronadores hacen que de alguna forma uno se obligue a hacer recuento, uno, de lo que sea. Por alguna razón somos incapaces de evitar tener la sensación de que algo termina para dejar paso a algo nuevo... que será mejor, queremos pensar que siempre será mejor.

Mi recuento es acerca de los libros que he ido comentando aquí a lo largo del año (ya de por sí, mis favoritos). Los que me han gustado tanto, tanto, como para convertirse en inolvidables, emocionantes y geniales, son los siguientes...


La poesía de Leopoldo María Panero fue un hallazgo espectacular, leerle supone transitar por caminos muy oscuros pero cargados de sabiduría y de referencias magistrales, por eso fue un honor poder estrechar su mano cuando firmaba ejemplares en la caseta de la Feria del Libro.
Asco y Vivir y morir en Lavapiés, del zamorano Barrueco, dos novelas que se han publicado con muy pocos meses de diferencia y que harán las delicias de todos aquellos quienes disfruten de la literatura de la nueva generación de escritores que sabe lo que hace, que escribe por absoluta vocación y dedica a la escritura muchas horas de cada uno de sus días, llenando páginas de historias encantadoras y muy bien escritas detrás de las cuales se agazapan multitud de referencias de la más alta calidad literaria.

Qué decir de Cărtărescu... probablemente sea el autor que he descubierto que más me ha impactado este año. Su forma de narrar es indescriptible, magistral, evocadora, sutil, onírica... increíble y perfecta. Cegador me encantó pero Lulu me marcó de una forma especial, fue un descubrimiento realmente genial.



El último poemario de Álex Portero: Irredento. Magistral, y digna sucesión del increíble Fantasmas, puede que incluso sea mejor, pero me siguen pareciendo espectaculares ambos. Irredento es un poemario en el que te quieres perder, a sabiendas de que las cosas que verás al pasar por ambos lados del camino no siempre serán brillantes y coloridas: muestran también el lado oculto de las cosas y del ser humano, los instintos que se ocultan y que esperan agazapados, a través de imágenes que aparentemente son explosiones de luz, pero que resultan ser muy oscuras si te molestas en leer con detenimiento y exprimir cada verso, cada imagen y cada pensamiento. Entre los versos palpitan los miles de referentes y las horas de lectura y de trabajo que son inherentes a cada uno de ellos y, en este sentido, los poemas que homenajean a algunas de sus figuras más importantes son dignos de mención.

Independientemente de que Los enamoramientos haya sido considerada por muchos medios la novela del año o no, para mí siempre es una fiesta cuando se publica una obra nueva de Javier Marías, y en este caso no iba a ser menos. Como seguidora acérrima, incansable y voraz de Marías desde hace ya 10 años, esta novela no se encuentra entre mi trío de favoritas teniendo en cuenta el resto de su obra (que he leído completa) y, aun así, me parece que es una gran novela, está maravillosamente bien escrita y merece todos y cada uno de los premios y reconocimientos que le han otorgado desde su publicación, en estos meses.

También han sido un hallazgo otros libros, y me han deparado muchas horas de compañía y me he reconocido en sus líneas. Por ejemplo, he leído varios libros de Robert Walser, aunque no los haya reseñado todos, y me han parecido estupendos. Es un escritor magistral, de los grandes.

Leyendo a Vila-Matas pensé seriamente que podría haberse convertido en mi escritor favorito si hace años no hubiera descubierto a Javier Marías, que ocupó ese lugar sin remedio. Vila-Matas tiene en su literatura muchas de las características que encuentro en la de Marías y que me hacen adorarla: es sobre todo la consistencia y la coherencia a lo largo de toda su obra, los paralelismos que establece en artículos y novelas, son señas de identidad que los incondicionales reconocemos y nos hacen sentir dentro, como si de alguna forma perteneciésemos a ella. No sé explicarlo de otra forma, supongo que hay que leerlo y darse cuenta.

Querría poder habitar los mundos que surgen de la imaginación de Gaiman: oníricos, mitológicos, irreales y perfectos. El libro del cementerio, Stardust, American Gods y la mítica e impresionante The Sandman son obras que pertenecen a la más alta literatura y que se han instalado para siempre en mi imaginario de género fantástico (en todos los sentidos, esta vez). Adoro a este tipo, y no sé de nadie que después de leerle y de conocer también la obra musical de su pareja, Amanda Palmer, no planee alguna artimaña para engañarles y llevarles a vivir a su salita de estar para siempre.

Mi propósito para 2012: leer más.

Besos mil.

sábado 24 de diciembre de 2011

"Los enamoramientos", de Javier Marías, mejor libro del año 2011 según Babelia.


Que Babelia decida ahora que "Los enamoramientos" es la mejor novela del año 2011 no quiere decir que no haya otras mejores o que hayan cosechado más éxitos de ventas y de críticas. Habrá tantas listas como lectores; se alegrarán sus incondicionales (nos alegramos, de hecho) y se tirarán de los pelos sus detractores (algunos aliviarán su enfado y perderán su valioso tiempo en insultar por este reconocimiento a Marías bajo un nick, como ya ha sucedido, qué pena). Para la gran mayoría de la población que, como ya sabemos, no lee mucho, esta noticia será ignorada. 


Pero que a tu escritor favorito le obsequien con un reconocimiento público, o le otorguen un premio, por menos relevantes que éste sea, hace que uno se sienta en parte ganador: como cuando se disputa un partido y gana tu equipo (supongo); o como cuando vence tu canción favorita en Eurovisión (valga como ejemplo frívolo); o como cuando un amigo o una persona muy querida (como es el caso) obtiene una recompensa por un trabajo bien hecho. Cada vez que aparece la noticia de un nuevo premio para Marías, en parte me siento también victoriosa, y comparto a distancia su alegría.

Comparada con el resto de la obra de Marías, quizá "Los enamoramientos" no sea su mejor libro (sin menospreciarlo de ningún modo, me parece un libro fantástico, pero no hay que olvidar "Tu rostro mañana", "Corazón tan blanco", "Mañana en la batalla piensa en mí", "Los dominios del lobo" y un largo etcétera, libros con los que Marías se puso a sí mismo el listón muy alto). Supongo que quizá haya cosechado mucho éxito de lectores y críticos por ser una novela muy asequible (sin esas habituales y difíciles "regresiones" suyas, como escuché el otro día por ahí a alguien...) y técnicamente impecable (como siempre).

Feliz de seguir recomendando a Marías sin descanso. Mi enhorabuena, Majestad.

martes 20 de diciembre de 2011

Madrid, jueves, 19 de enero.

La noche del 19 de enero, en los Diablos Azules (Apodaca 6, Madrid), Álex Portero homenajea a Jack Kerouac a través de Mario Crespo y los nexos de unión entre la literatura de ambos. La entrada es gratuita y la editorial invita a tomar algo a todo aquel que compre un libro. 

Reunión, amigos, libros, noche... aviso con antelación para que les vayan reservando el día.

lunes 12 de diciembre de 2011

Madrid, martes, 13 de Diciembre.


Este martes 13, a las 19.30h en el forum de la 3ª planta de la Fnac Castellana
Entrada gratuita. 
¡No se lo pierdan!

sábado 3 de diciembre de 2011

"La jaula" - Javier Serrano


“La jaula” es una novela magistral, intemporal, redonda, metafórica y absolutamente envolvente. La historia parte de un hecho insólito y dramático: Bastián Bastián, humilde pasante de notaría, despierta de un letargo y se sorprende encadenado y rodeado de presos dentro de un furgón que les abandona en una extraña prisión sin puertas de la que sin embargo no es sencillo escapar. La prisión, de arquitectura circular, evoca la Utopía de Platón, apresando en su interior una sociedad extraña compuesta por reos que cada día realizan maquinalmente las mismas tareas grises y desprovistas del más mínimo ápice de humanidad o calidez.

Su única función es fabricar muñecas artesanales y burdas, a cambio de las cuales consiguen la comida que les mantiene vivos. La prisión circular está rodeada de un vasto paraje absolutamente desértico sin rastros de civilización o vida animal. Viven aislados, balanceándose en un limbo fuera del tiempo y del espacio. Estos matices inquietantes y la permanente sensación de agobio recuerdan (y hacen que este texto esté a la misma altura) a novelas tales como “El país de los ciegos” de H.G. Wells o “El desierto de los Tártaros” de Dino Buzzati.

Es una historia opresiva y brutal, una suerte de distopía circular en la que, aunque sus personajes intenten con todas sus fuerzas y recursos escapar a su destino gris, una y otra vez vuelven, sin remedio, al punto de partida inicial. Esta trama es la metáfora perfecta de un sentimiento de impotencia aplicable a muchos ámbitos y situaciones de la existencia humana. La imagen del hombre como jaula de sí mismo planea como un ave al acecho a lo largo de toda la narración.



Imagen: "Blancanieves" (Edelvives). Por Benjamin Lacombe

miércoles 23 de noviembre de 2011

Madrid, miércoles, 23 de Noviembre.

Esta tarde, en Madrid, hay dos encuentros literarios muy recomendables.
Por un lado, a las 19.30 Noelia Jiménez presenta en la Fnac de Castellana (Metro Nuevos Ministerios) su libro "Los hombres de mi almohada", publicado por la deliciosa Editorial Eutelequia. En resumen, un entorno más que agradable, literatura de buena calidad y buena compañía.

Después, a las 21.00, José Ángel Barrueco presenta su nuevo y fabuloso libro "Vivir y morir en Lavapiés", dentro del ciclo "El tamaño sí que importa" de los Diablos Azules (Metros Tribunal y Bilbao). De nuevo un entorno acogedor y compañía y literatura de la más alta calidad.

No se lo pierdan.

domingo 20 de noviembre de 2011

"Lulu" - Mircea Cărtărescu


Hace unos días afirmaba que "Cegador" desprendía la luz rara de lo grotesco. “Lulu”, libro en el que Cărtărescu explora las claves de su adolescencia, también encaja bajo esa definición: el texto comienza de una forma más objetiva y lineal pero, a medida que avanza, se sumerge igualmente en las aguas de lo soñado.

“Lulu”  es un experimento: supone un punto y aparte en la carrera literaria de Mircea Cărtărescu. Hasta el comienzo de la redacción de “Lulu”, había tenido mucho éxito, sobre todo con sus relatos, y adquirido reconocimiento mundial. Pero hay algo en su interior, una puerta que permanece cerrada desde hace muchos años, que le impide seguir adelante con normalidad, por eso se retira para escribir el texto que le eliminará de todas formas: si no consigue abrir esa puerta a golpe de pluma, morirá ahogado por su propia angustia y le encontrarán, ya descomponiéndose, volcado sobre el texto, fundiéndose con él.

(...) Mi sangre debe de haberse mezclado con remolinos de aire y debe de haberse cargado de islas de cuajo. Envejecido por filones de linfa, saliva, bilis y esperma, mi sistema arterial ha reventado como los viejos conductos de gas y, sin embargo, tengo que dominar los locos latidos de mi corazón, las dilataciones y contracciones de mi cerebro, que bombean adrenalina, tengo que permanecer lúcido hasta el final. Hay que mirar al drama cara a cara, aunque sea solo por un instante. Luego la hemorragia puede irrumpir en los subterráneos de la mente, puede rebosar por las encías y la nariz y caer sobre estas hojas, empaparlas y transformarse en el quinto humor, el jugo azul de la tinta. Me encontrarán como siempre he querido: putrefacto desde tiempo atrás, con la cabeza derrumbada sobre mi manuscrito, pegado a él, uno con él... Él, carne de mi carne; yo, texto de su texto...

Si, por el contrario, consigue abrirla y arrojar luz sobre ese recuerdo oscuro, una parte de él también habrá muerto, pero esa muerte supondrá desprenderse del peso que le atenaza y adquirir alas para comenzar a volar, de una vez por todas libre.

Por eso, “Lulu” es un viaje mágico a las profundidades de la mente. Cărtărescu recorre los lugares más oscuros de su conciencia, a través de recuerdos más o menos vagos, infectados de sus obsesiones y repletos de las mismas imágenes que ya se esbozaban en “Cegador” y que constituyen sus filias y fobias más recurrentes, esforzándose en todo momento (dejándose la piel) por desentrañar las oscuridades de cada instante de su pasado. El lector hace con él el descenso y camina pesadamente por estancias cubiertas de lodo, de mariposas devoradas por horribles arañas, repentinas luces cegadoras, miedos atávicos y sonidos orgánicos de procedencia desconocida. Impresionante y magistral, “Lulu”.

(...) Cuando metían goles aullaban todos al unísono, los gritos de las chicas tapaban entonces los trinos y el susurro de los árboles. ¿Con qué podía enfrentarme a ellos? ¿Con mis miserables versos? ¿Con mi camisa de nylon? ¿Con mis ojos, que no podían fijarse en ningún objeto porque ningún objeto de este mundo les interesaba?

miércoles 16 de noviembre de 2011

"Cegador" - Mircea Cărtărescu


"Cegador" desprende la luz rara de lo grotesco, de las obsesiones, de los recuerdos umbríos y del inaprehensible mundo de los sueños. Es una historia deslumbrante, brillante (cegadora). Mircea Cărtărescu cuenta aquí su infancia ("Lulu", próxima lectura, recoge su adolescencia), con un inicio que sitúa al lector en uno de sus primeros recuerdos: el pequeño Mircea está dejando pasar el tiempo mirando Bucarest por la ventana de su habitación, un recuerdo objetivo y claro. Pero, poco a poco, de forma progresiva y muy sutil, aparecen escenas delirantes y brutalmente metafóricas que traen al presente sus recuerdos, escenas que proceden del mundo de los sueños y que retroceden a lo primitivo, a los miedos atávicos, llenas de situaciones y de personajes ancestrales. La maestría de Cărtărescu se demuestra cuando el lector percibe esos descensos al mundo de lo irreal sólo cuando ya ha llegado, ya que la línea se cruza con tanta naturalidad y fluidez que no es fácil percibir el cambio. Así, el mundo real y el imaginado que conforman la existencia de todo ser humano se mezclan en una suerte de danza antigua que Cărtărescu nos brinda con artes de prestidigitador.

En estas escenas oníricas y magistrales aparecen de forma recurrente las obsesiones que forman el mundo del escritor, como la composición del cuerpo humano o los insectos. Las mariposas, en concreto, protagonizan una de la escenas más inquietantes y destacables (pero hay tantas) de la narración: aquélla en la que una mujer permanece encerrada en la cabina de un ascensor junto con una mariposa gigante, disfrutando de una existencia desquiciante: este pasaje, en concreto, es demoledor y está maravillosamente bien escrito.



Me ha encantado leer a Cărtărescu y disfrutar de su literatura desgarrada, desnuda y absolutamente pura, así como de la continua conexión que establece con el mundo de lo primitivo que permanece encerrado en lo más profundo de nosotros mismos. Su prosa, de lenguaje preciso y delicado, es la de alguien culto, sensible y sin duda con buenas influencias literarias, todo lo cual invita a continuar buscando sus libros con ilusión y fe de acólito.

(...) En cuanto a lo que está fuera... ¿Pero qué hay, fuera? Sin los fotones que caen sobre los objetos y rebotan en el cristalino de mis ojos -esferas horribles plantadas en un hueso del cráneo-, el mundo sería un fango oscuro de reverberaciones, como el universo de las arañas, para las que sólo existe lo que hace vibrar su red irrisoria. Para mí, la imagen horrorosa de la muerte no es el no ser, es el ser sin ser, es la vida terrorífica de la larva, de la lombriz, de la concha en el fondo del abismo, es la carne viva e inconsciente con la que todos estamos remendados. Recibimos la luz por dos óvulos córneos llenos de gelatina, la convertimos en impulsos eléctricos y la trasladamos a un montón de mucílagos húmedos en una concha caliza. Jamás sabremos cómo una longitud de onda se convierte en una sensación subjetiva, cómo vemos ¿pero cómo vemos, Señor? un pétalo de diente de león. Jamás llegaremos a comprender cómo puede existir lo que en toda nuestra vida no vimos, oímos, probamos, olimos ni tocamos. Nuestra vida: limitada a nuestro universo enrollado sobre nuestro cadáver como una mortaja, como las cintas esteladas de las momias. Nuestro mundo: el campo de nuestras sensaciones. El moho tierno de la luz que nos cubre las pupilas, el fieltro sonoro que nos crece sobre los tímpanos.