sábado, 30 de julio de 2016

Tu amor es infinito - María Peura


“Tu amor es infinito” fue la primera novela de Maria Peura: espejo en el que mirarse los escritores jóvenes, se trata de un debut impecable que auguraba una brillante carrera que, de hecho, ha seguido adelante. Esta es la primera vez que se traduce y publica a Peura en España, pero la novela procede de 2001 y durante todos estos años, la autora ha continuado publicando otras novelas, literatura infantil, obras de teatro y ensayos sobre escritura.

Su sensibilidad es algo a destacar, muy fuera de lo normal. Desde el principio la crítica alabó esta novela y gracias a ella obtuvo varios premios importantes e, incluso, la nominación para el Premio de Literatura de su país. Maria Peura nació en Finlandia en 1970, en la frontera con Laponia y Suecia, una ubicación que casi siempre utiliza en su obra narrativa.


Hacer algo bonito con el barro
Quizá la verdadera razón de la literatura, o una de ellas, sea esa: conseguir crear algo hermoso partiendo de cualquier base. Puede que el material de partida sea un sentimiento agradable, o un suceso venturoso; o puede, por  el contrario, que surja de una experiencia traumática o de una visión atroz de la realidad. La labor del escritor no es entonces transformarlo, sino construir a partir de eso algo diferente en forma de palabras, y que atrape, transmita, perdure en la memoria, tenga un latido propio y viva.

Porque de otra forma no se puede explicar que “Tu amor es infinito” sea una novela tan dolorosamente brillante. Sin duda es muy poética, poderosamente lírica, repleta de frases que podrían transcribirse colocadas en columnas y serían poemas por derecho propio.

El tema subyacente es el de los abusos infantiles. Saraa crece en una familia desestructurada y compensa el presente hostil, los ataques y las carencias afectivas construyendo un refugio mental donde la realidad cobra un doble sentido que para ella es válido: de otra forma le resultaría imposible seguir adelante, a pesar de que encerrarse en esa guarida mental vaya a estigmatizarla también de por vida.
Dibujo un círculo en la arena, entro y me pongo de pie en el centro. Hay una línea que al abuelito no le está permitido cruzar. Ahora vamos a jugar según mis reglas. El abuelito no tiene permiso para entrar en el círculo, en mi círculo. Dentro sólo puedo estar yo.

Maldad o trastorno mental
Esta novela reabre el eterno dilema: ¿existen personas definitivamente malas, llenas de rabia, egoísmo, ganas de hacer daño y de disfrutar con el mal que ejerzan a sus víctimas… o todo puede explicarse con la ciencia, y entonces la maldad es el producto de una mezcla de trastornos mentales, carencia de las sustancias químicas que fomentan la empatía o psicosis varias? Maria Peura no plantea directamente esta disyuntiva, se limita a transmitir la historia a su manera (a través de la prosa brillante que le caracteriza): es el lector quien inevitablemente se hará la pregunta en su cabeza y tendrá que sacar sus propias conclusiones.
El abuelito grita que tengo que abrir la boca, que tengo que abrirla todavía más, y yo grito que no me atrevo porque están cayendo piedras. Soy una cueva con estalactitas y el abuelito tiene que deslizarse rápido hacia fuera antes de que las grandes piedras empiecen a moverse.
De lo que no cabe duda es que Saraa es una víctima y que nunca más se conducirá en la vida de la misma manera que lo hubiera hecho de haber podido disfrutar de una infancia feliz. Con esta premisa triste, podemos asegurar que esta novela es también un grito desgarrado y fiero a favor de la vida, que “(…) espesas copas de árboles de arce y dulces y aromáticas flores silvestres brotando debajo de la madera. Crecerás de nuevo, una y otra vez, no importa cuán devastado estés”, en palabras de Beau Taplin…

También transmite esta novela otro aprendizaje: y es que todos somos producto de nuestras circunstancias, no sólo una apariencia prejuzgable. Quizá no hayamos transitado los mismos infiernos, pero precisamente por eso antes de sacar la más mínima conclusión es importante empatizar con las historias ajenas.

A destacar a su favor, una redacción impecable y plagada de metáforas tan perfectas que dejan el corazón en un puño; en su contra, solo una advertencia: no es apta para lectores incapaces de soportar una novela sobre maltrato infantil, por muy buena que sea (que lo es). Una novela magnífica, en fin, de sobresaliente: si le dan una oportunidad es muy difícil que la abandonen decepcionados.

jueves, 14 de julio de 2016

bonus track #4


Alguien pasa a mi lado sin tocarme ni mirarme pero siento que me lanza un hechizo: tengo que volver la vista atrás.
Aparenta ser una de esas extrañas personas que en algún momento se bajó del mundo por algún motivo durante algún tiempo y ahora tiene que volver a aprenderlo todo: y se enfrenta a todo esto con una mezcla de ingenuidad y experiencia que resulta inquietante, una energía dual extraña que no todo el mundo es capaz de tener a su alrededor. Una mezcla de hola y adiós, de regreso al futuro, de retorno al vientre materno, un algo sádico y magistral, una presencia en el fondo aterradora, que tiene algo de inaprensible en tanto que no es humano. Ante esas presencias me arrodillo, como un animal amaestrado, no lo puedo evitar y no voy a intentarlo: me alimento de ese influjo.


Texto: Mar López
Imagen: Susana Blasco

viernes, 8 de julio de 2016

Vernon Subutex I - Virginie Despentes



Virginie Despentes es escritora y cineasta, muy conocida en la cultura underground. Nació en Nancy, una localidad francesa, en el año 1969. Uno de sus obras más conocidas es “Fóllame”, una novela que fue llevada al cine, y “Teoría King Kong”, un brillante manifiesto feminista, entre otros títulos. Su falta de inhibición y su calidad literaria son dos de sus puntos fuertes.

“Vernon Subutex I” es la primera parte de una trilogía cuyas segunda y tercera partes aún permanecen sin entregarse a imprenta, según ha declarado la autora. Durante la pasada Feria del Libro de Madrid, en la que Francia fue el país invitado, Virginie Despentes presentó este libro, así que pude conocer algunos datos nuevos sobre su obra y ser víctima de su intensa mirada azul.

Viaje a los bajos fondos
“Vernon Subutex I” es sobre todo un ejercicio de empatía brutal. Virginie Despentes no tuvo un comienzo fácil, muy pronto tuvo que dejar el instituto y buscar un trabajo, y fue víctima de la violencia de la sociedad heteropatriarcal como bien ha narrado en sus ensayos y novelas. Sin embargo, se ha labrado un nombre importante en la literatura y el cine, y vive de ello. Pero no olvida a ese gigantesco segmento de la población para quienes cada día es un ejercicio de supervivencia. Verse atrapado en las calles sin un lugar a donde ir es más fácil de lo que parece, y ser conscientes de esta realidad y no mirar hacia otro lado, nos hace mejores personas.

París es una de esas grandes capitales donde los contrastes sociales se aprecian con mayor virulencia. Es una ciudad rica y ostentosa con un nivel de vida muy alto… para quienes se lo pueden permitir. También es el lugar donde miles de inmigrantes acuden a recoger las migajas de la promesa europea, donde también más se les invisibiliza y conmina en guetos, y donde las incompatibilidades fanáticas y las trifulcas raciales alcanzan cotas de violencia difíciles de digerir.

En París y en muchos otros sitios es muy fácil verse envuelto en la miseria, casi de la noche a la mañana: esto es lo que le sucede al protagonista, Vernon Subutex, quien se ve acosado por las deudas y obligado a cerrar su negocio, mientras poco a poco la miseria le engulle como si de una ciénaga voraz se tratase.

Narración en fotogramas
Con “Vernon Subutex I” no valen excusas: quienes prefieren ver la película antes que leer el libro se darán cuenta de que en esta novela el ritmo es trepidante y las escenas son poderosamente visuales, de modo que parece haber sido escrita para llevarla al cine. Al menos, no cabe la menor duda de que su autora también trabaja para la industria cinematográfica. En cualquier caso, el libro se lee muy deprisa, a pesar de sus más de 300 páginas.

Ve la persiana bajada de la floristería, los tres chavales mamados que avanzan dando tumbos, una silueta tumbada en el banco de una parada de autobús. Los acontecimientos de la noche anterior desfilan por debajo de su cráneo sin suscitar en él la menor reacción. Está apagado. Es un espectador, alguien que se ha colado dentro de sí mismo, un clandestino. Porque al final ha sucedido: el vacío lo ha engullido.

Durante la presentación del libro en Madrid, el público estaba conformado casi exclusivamente por mujeres miembros del colectivo LGTBI, pero un señor mayor con aspecto de estar ahí por casualidad intervino en el turno de preguntas, muy asombrado porque la trama del libro coincidía punto por punto con su vida: también él había tenido en el pasado una tienda de discos que quebró. Lo curioso es que nadie se interesó por saber los detalles, al fin y al cabo el público se había reunido allí para hablar del libro y escuchar a la maravillosa Virginie, a nadie le interesaba ese señor, menos aún si era un mendigo.  Una vez más, la ficción captó el interés por encima del mundo real. La ceguera social que transmite la novela se hizo realidad allí sin ensayarlo.

Despentes prometió mantener el ritmo frenético en las siguientes entregas de la novela, que contará entre sus nuevos personajes con un protagonista femenino arrollador: una motera tatuada. Espero leerlo muy pronto.

jueves, 7 de julio de 2016

"A orillas de la Estigia"


Esto es la Estigia, pequeña alma individual,
la Estigia, pequeña alma sorprendida.
Oirás la baja voz de Caronte en la megafonía,
te empujará hasta el embarcadero la invisible mano
de una ninfa huida del bosque terrenal
(aquí todos trabajan desde antaño).
En los pestañeantes reflectores verás cualquier marca
del revestimiento de hormigón armado de la orilla
y cientos de motoras en vez de aquella barca
desde hace tantos siglos de madera podrida.
La humanidad se ha multiplicado varias veces y ya ves lo que pasa
mi pequeña y nostálgica alma.
Con gran daño del paisaje
los edificios se han acumulado junto al lago.
El transporte fluido de las almas
(millones de pasajeros año tras año)
es ya inimaginable
sin almacenes, diques y salas.
Hermes, mi pequeña alma pintoresca,
debe prever con antelación para otros días
qué guerras y dónde, y qué tiranías,
para después contar las barcas de reserva.
Gratis pasarás a la otra orilla
y sólo por nostalgia hacia otros tiempos
hay unas huchas en las que leemos:
se ruega no depositar la calderilla.
Subirás en el ascensor siete gamma
a la barca tau once.
Cabrás, cabrás apretujada entre otras muchas almas,
así lo quieren la necesidad y los ordenadores.
En el Tártaro te espera también una estrechez terrible
porque no es, como debería, flexible.
Movimientos reprimidos, arrugadas ropas,
en la cápsula de Leteo apenas una gota.
Mi pequeña alma, sólo si dudas de la otra vida
tienes una más amplia perspectiva.













"El gran número / Fin y principio y otros poemas"
Wisława Szymborska
Madrid, 1998, Editorial Hiperión

domingo, 3 de julio de 2016

El fuego escandinavo



Un time-lapse de mis mejillas
mi rubor artificialmente acelerado
el mundo recupera las riendas
tras las cosas que no comprendo

Debo pisar con cuidado hasta que se duerma
lo que habita debajo de este suelo
permanecer en silencio hasta que muera
aquello que sobrevuela los tejados

No tengas miedo, todo va a salir bien

Un ascensor con el aire viciado y sin botones
aquí no hay ángeles subiendo ni bajando
escaleras que conectan con el cielo
ningún dios celta viaja en el último autobús

Hay un bosque, una isla entre dos ríos
sabe mi nombre y quiso que lo supiera
me dio la bienvenida a su manera
algo tan antiguo no puede ser delicado

No importa lo que hayamos hecho
ni quiénes seamos
nos encontraremos
salvajes
a través del tiempo y de las civilizaciones
salvajes
rastreando el humo de hierbas sagradas

La sombra de Tolkien caldea el aire que respiramos
y mi responsabilidad pasea libre por el bosque
y quiero saber por qué
pero la ciencia no tiene respuestas para todo:
aquí no se hace de noche mientras tengas
el fuego escandinavo reflejado en la mirada

Älvkarleö

Mar Báltico

La muñeca rusa - Juan Miguel Contreras


"La muñeca rusa" es una lectura deliciosa, una novela corta que añade un éxito más al catálogo lleno de brillos de la editorial Baile del Sol. Como nos adelanta su título, se trata de una historia en la que las vidas de unos personajes influyen en otros y así sucesivamente, de modo que con el paso de los años siga de alguna forma latente aquello que vivieron otros.

También es una historia sobre locura y pasiones. Un agradable hallazgo escrito por Juan Miguel Contreras (Madrid, 1974), que ya ha publicado la novela “Cuando acabe el invierno” (homónima de la de Mary Ann Clark Bremer) en 2004 y también ha participado con éxito en algunos concursos de relatos.

Una sola decisión, y muchas vidas
El origen de la trama de esta novela se encuentra  en 1968, cuando las fuerzas del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia. En ese momento, el protagonista, celador de un hospital, se preocupa por el bienestar de Irina, una de las pacientes del hospital psiquiátrico donde trabaja, de la que se ha enamorado.

A partir de este inicio tempestuoso, conocemos más a fondo a la frágil y misteriosa Irina y accederemos a los desagradables sucesos que le hicieron perder la cordura. Sufre manía persecutoria y teme que los agentes secretos que destrozaron su mundo vuelvan a por ella para seguir infligiéndole daño.

Todos desapareceremos sin dejar rastro, me dijo, todos desapareceremos y nada quedará de nosotros, pues así lo quiere ella. ¿Quién?, le pregunté. Irina se dio la vuelta y se desabrochó el pijama, dejando al descubierto su espalda. Tenía tatuada de manera un tanto torpe una Luna enorme y redonda, sonriente y llena de arañazos y cicatrices cubriéndole la totalidad de la espalda.

Esta novela explora la importancia que puede tener cualquier gesto nimio, cualquier pequeña decisión que tomemos sin darle importancia, para el devenir de nuestra vida y las implicaciones que puede tener en las vidas ajenas. Asistimos al paso de los años en unas pocas páginas y al modo en que aquello por lo que uno fue casi capaz de desvivirse ya es sólo una frágil colección de recuerdos que cabe en una caja de galletas deslucida.

La vida en una caja de galletas
Sin duda, la trama está muy bien construida y aunque de entrada parece ser un tanto compleja por la rareza de los acontecimientos y la prolongación en el tiempo durante generaciones, sin embargo es una lectura muy cómoda, con una prosa honesta y que mantiene el ritmo desde el principio.

Estoy haciendo bocetos para decidir cómo será la primera escultura que se llevará a la Luna.

Se aprecia un gusto especial por construir un libro a la altura del género, que quizá no sea una novela inolvidable pero que está repleta de frases que piden a gritos ser subrayadas, y fragmentos hermosos y delicados que transmiten el placer por un trabajo bien hecho.

Si uno se sitúa en el pellejo del protagonista principal, una vez que ha pasado el tiempo y recuerda su historia y cómo influyó una breve temporada de su juventud en el resto de su vida, es fácil que el lector se detenga a meditar al menos por un instante en su propia circunstancia, en las vidas ajenas que han marcado la suya y en los actos propios que han modificado el devenir de las personas de su entorno.

Es así como la literatura nos convierte en mejores personas, y creo sin duda que Juan Miguel Contreras transmite en “La muñeca rusa” un mensaje vitalista muy válido para los lectores afortunados que se atrevan a realizar un viaje espacial entre sus páginas.

miércoles, 29 de junio de 2016

El Quijote de Wellesley - Javier Marías


De sobra es sabido que un escritor vivo aún nos puede dar muchos disgustos, por más que los admiremos, o más aún quizá por ese motivo: si de entrada no nos gusta, mal va a defraudarnos, haga lo que haga.

Es el caso de Javier Marías con este libro nuevo. Vaya por delante que Marías es uno de los cuatro grandísimos favoritos de mis estanterías, a saber: junto a J.R.R. Tolkien, Pascal Quignard y José Luis Sampedro.

El Rey de Redonda lleva dándome muchas alegrías desde que descubrí sus libros cuando tenía unos 16 años, ni siquiera puedo recordar cuál leí por primera vez: puede que fuera "Mala índole" en esa pequeña edición antigua y ya inencontrable que conseguí en una librería de viejo mucho tiempo después. Recuerdo que me fascinaban sus artículos de opinión (aún lo hacen, aunque no coincidamos en las opiniones siempre, pero su estilo es difícilmente superable) y que leía las recopilaciones bianuales con un ansia feroz. Cuentos, novelas inolvidables, "Tu rostro mañana" superando todas las expectativas; un premio nacional de literatura rechazado en la cara de un partido político corrupto que desprecia la educación y la cultura... un largo etcétera de momentos imposibles de olvidar. Y quiero dejarlo claro porque hoy vengo a quejarme. "El Quijote de Wellesley" es una tomadura de pelo difícil de digerir. Una estafa editorial oportunista, una decepción para la que a los seguidores más fieles de Marías nada ni nadie nos había preparado: un golpe en pleno rostro del buen gusto, un corte de mangas literario, en fin.

Compro cada libro nuevo de Marías con una ilusión infantil que nunca merma. Me resulta incluso muy difícil reseñar sus libros porque la subjetividad lo invade todo. Pero este Quijote es una estafa. Para empezar, un vistazo a la presentación formal ya presagia el fracaso. A pesar de que el diseño de cubierta es magnífico, el papel es tan grueso que las hojas no se comban, los márgenes son innecesariamente anchos y el resultado es de tan solo 100 páginas: está claro que no había suficiente material para conformar un libro nuevo. En cuanto a este contenido, se trata de los apuntes para dar clases sobre "El Quijote" de Cervantes, en una universidad femenina de Massachussetts (Wellesley), en 1984. Solamente se añade un prólogo actual para la ocasión. ¿Cuál es la excusa? Que en este 2016 se cumple el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, y quizá algún lector de "El Quijote" tenga interés en leer de forma paralela los comentarios de Marías al respecto, para contrastar sus impresiones capítulo a capítulo.

No sé. A mí me huele a chamusquina, a revolver en busca de cualquier cosa en el baúl de los recuerdos, en la papelera de antiguos descartes. Y sé que debería haberme informado convenientemente antes de comprarlo, y no malgastar 15.90€, y también podría ahorrarme esta reseña a la inversa, precisamente las reseñas negativas son las que más interés generan, lo sé y por eso jamás las hago.

Pienso también que "El Quijote de Wellesley" es sólo una triste anécdota en medio de esa obra ingente y magnífica que aún ha de reservarnos muchas sorpresas, pero quería prevenirles. Si quieren hacerme caso pasen página y pese a este calor insoportable, lean (otras cosas).

martes, 28 de junio de 2016

El derecho a desaparecer



Puede que sea algo que no requiera de ningún tipo de explicación. Que sea así y ya está. Que haya gente que te siga durante un tiempo sin que aparentemente haya una razón para ello, que finalmente te dé alcance y te obligue a detenerte un momento en tu camino. Quizá sujetándote levemente por un brazo que se inundará de calor durante ese brevísimo instante.

Cuando menos te lo esperes, pondrá delante de tus pies unas piedrecitas, una, dos o tres o un montoncito. Quizá incluso sean pequeñas piedras muy bonitas y brillantes que te gustaría coleccionar. Las guardas y las colocas en algún lugar visible del recibidor. O das un pequeño salto para esquivarlas y poder seguir tu camino otra vez tranquilamente. Y para entonces esa persona ya habrá desaparecido, no percibirás ningún rastro de su olor ni verás la polvareda de sus pies que van huyendo.

Y entonces te preguntarás por qué se habrá tomado la molestia, el tremendo esfuerzo de darte alcance y llegar hasta ti si total en realidad no te ha hecho nada y todo esto le ha costado un gran desvío en su camino. Pero algo sí habrá cambiado y es que recordarás ese brevísimo instante de calor, ya siempre te preguntarás ese por qué y quién, quién demonios era realmente esa persona.

domingo, 12 de junio de 2016

Gatos ilustres - Doris Lessing


Con los gatos no suele haber término medio: o se les ama, o no se es capaz de empatizar con ellos. Este es un libro para quienes disfrutan abandonándose en su contemplación, aprecian su compañía y celebran cada encuentro inesperado con alguno de su especie. También, quizá, para aquellos curiosos interesados en pasear durante unas horas por su inaprensible mundo. En cualquier caso, su lectura es una gozada.

Se trata de un libro sincero y generoso que no oculta la parte más salvaje y descarnada del mundo animal, pero que tampoco se regodea en ella: cuenta tanto el lado más amable como el más brutal centrándose en las vidas y anécdotas de los muchos gatos que acompañaron a la escritora desde su infancia: un amago de biografía que se centra exclusivamente en ellos, desde su punto de vista siempre vigilante y casi a ras de suelo.

Este libro se publicó por primera vez en 1967, en Londres, bajo el título “Particularly Cats”. Quizá no sea el más popular de todos los que conforman la extensa bibliografía de Doris Lessing, pero sí es una rareza muy apreciada por lectores exquisitos.


No pretende ser bonito y no lo es, no se regodea en el lirismo. Precisamente por eso me ha parecido un buen libro: es honesto, en absoluto pretencioso. Los humanos aparecen tan en segundo plano que pasan a ser casi anecdóticos, Lessing no trató de reconstruir su propia biografía a través de los gatos que la conformaron desde que nació.

A pesar de ser un libro de hace casi medio siglo, es posible que muchos lectores no lo conozcan (ni siquiera los más gateros), y su título puede inducir a confusión: en un primer instante se puede pensar que se trate de un ensayito que recorra la Historia de la Literatura a través de los gatos más destacados, pero no. Solamente se hace una mención a “La gata” de Colette en un momento dado.

En España, este libro se publicó en 1986, a cargo de la editorial Laia, en una edición de la que apenas quedan un puñado de ejemplares en librerías de segunda mano. Así pues, esta ocasión es perfecta para hacerse con él y disfrutar además de las ilustraciones de Joana Santamans, lo convierten definitivamente en una edición magnífica: la mezcla de rotulador y acuarela da lugar a unos gatos que transmiten toda la energía y majestuosa presencia que los caracteriza.


martes, 7 de junio de 2016

ALANE


Descuelgo con cuidado las palabras
que se balancean delante de mi boca
las atrapo con los dedos
explotan como pompas de jabón

Sonreiré al vértigo cuando venga
le daré también la bienvenida al frío:
porque la poesía es cuando no tienes miedo
y cuando aparezca le cambiaré el nombre
como se voltea la página de un libro
o como quien cambia los ojos de color

Vestigios de Prehistoria en el aeropuerto
gente anulada por la tecnología:
miembros de mi tribu corrompidos

Cuando llegue sentiré que he regresado
no sabré si es ella o si soy yo
entonces volveré la vista atrás
y la encontraré dormida,
la bondad desbordando de sus ojos
del color del agua del Loch Ness
la historia más oscura oculta en la otra orilla
y un ejército de estrellas jóvenes
dispuestas a devolver el calor
a todos los corazones muertos

Gatos - Charles Bukowski


La editorial Visor ha recopilado estos textos escogidos de Charles Bukowski que parecen ir dirigidos a dos grupos de lectores en potencia: los amantes de los gatos y los incondicionales del  viejo Hank. Se trata de un libro agradable y tierno, que aporta una visión más hogareña y tierna de Bukowski de la que desprende el conjunto de su obra.

Así pues, no se trata de un libro que Bukowski diera a la imprenta como tal, sino que apareció por primera vez en 2015 a cargo de su viuda Linda Lee Bukowski a través de Harper Collins. Su relación con los gatos se intensificó en los últimos años de su vida y sobre todo a partir de empezar a convivir con Linda Lee, cuando poco a poco fue observando las costumbres de los felinos y abstrayéndose en su contemplación.

¿Una fama merecida?
A Charles Bukowski se le recuerda como el viejo verde de la historia de la literatura, ya que se esforzó en granjearse el apodo escribiendo una obra bastante prolija cargada de bajos fondos, prostitutas, lujuria, drogas, etc., con un tono descarnado y directo del que se dice que es precursor, aunque ya había sido utilizado antes por otros autores.

De lo que no cabe la menor duda es que Bukowski es un autor clave en el crecimiento como lectores de los más jóvenes, que leen sus novelas debatiéndose entre el escándalo y el regocijo. Sin embargo, además de ese gusto y facilidad para describir lo descarnado, la obra de este autor es tan sencilla y, en el fondo, tan vacía, que estancarse en ella y considerarla cumbre es un error: lo interesante es leerla en la adolescencia con un buen respaldo de lecturas a la espalda y un camino inmenso y cargado de bifurcaciones literarias por delante.

Esta selección es también un pequeño resumen de la obra de Bukowski: tenemos cerveza, mujeres y su particular visión de la vida fumando desde el sofá. Un puñado de metáforas sencillas pero efectistas y la evaluación de todo un mundo sin salir de casa; poemas que lo son por estar ordenadas las palabras formando una columna, pero en los que la poesía no se asoma ni siquiera a distancia, ni siquiera por curiosidad.

Gatos, ¿algo más?
Siendo coherente con la personalidad que trasciende de sus obras, Bukowski transmite una especial predilección por los gatos callejeros, a los que siempre terminaba por abrir la puerta de su casa si ellos así lo solicitaban, incapaz de darles la espalda si necesitaban sus cuidados o su ayuda. Es algo que le honra y que se repite a lo largo de este libro, en anécdotas y descripciones de la historia de cada uno de los gatos que lo acompañaron en los últimos años de su vida.

El gato es un diablo hermoso (…)

Poco a poco se fue sintiendo más identificado con ellos y le divertían sus travesuras: nunca los personaliza ni los trata con condescendencia, y esto le honra, puesto que estos errores suelen ser bastante comunes en quienes conviven con gatos creyendo ser sus dueños, padres, etc.

No busques espíritus ni dioses en los gatos, Shed. Un gato representa la maquinaria eterna, como el mar. No se acaricia el mar aunque sea bonito; si acariciamos los gatos es porque se dejan. Los gatos no tienen miedo, acaban entre el oleaje y las rocas e incluso durante una lucha mortal no piensan en nada salvo en la majestuosidad de la oscuridad.

Este libro es perfecto para engrosar la colección de lectores caprichosos, aliados de los gatos y amantes de su independencia. Quizá no aporta nada nuevo como tal, pero es una visión más, grata, particular e intransferible, de un ser humano aprendiendo a interpretar la sabiduría felina y a distinguir las personalidades y características de los gatos que le rodean.

lunes, 30 de mayo de 2016

Con el viento bailando en las pestañas



El viento escocés tenía algo que decirme
sabio como la proa amenazante de un drakar
inquisitivo como la mirada de un chamán
inquebrantable
antiguo como el corazón de los montes de Skye
que no desprecia la vida pero a quien nada le importas
y si te encuentra sin querer en su camino
te atravesará sin dudarlo y sin devolverte la mirada

No sé qué pequeño dios me ha guiado hasta el jardín de las Hébridas,
paraíso montañoso sin manzanas doradas
pero con aguas negras como la puerta del infierno
como el abismo de los ojos que se niegan a mirarme

El viento escocés avanza con el aplomo
de una de esas preciosas bestias pardas de las Tierras Altas
con un cansancio infinito en la mirada
viendo el más allá detrás de ti
(tú no podrás verlo, no te molestes en girarte)

El viento escocés arrastra la melodía lejana de las gaitas,
el susurro del viento silbando en los pulmones,
en las velas, en las cuerdas y en el mástil
y el susurro inaudible de las cimas de los montes Cuillin
allí donde pierden el nombre los colores
y algo muy antiguo maneja los hilos desde arriba
exactamente desde el lugar más alto
de la cima del monte Sgurr Alasdair


Loch Linnhe

Loch Ness




martes, 17 de mayo de 2016

Corazón doble - Marcel Schwob



(…) su voz tenía el dulce sonido de las cosas que están a punto de romperse

Lo que yo no sé ahora mismo es en qué he perdido el tiempo todos estos años sin leer a Marcel Schwob mucho antes. Estoy mitad confusa mitad eufórica; mitad feliz y mitad triste, como cuando inesperadamente encuentras por el mundo a alguien como tú. O como cuando inesperadamente lo pierdes.

La escritura de Schwob es sencilla pero lúcida, elegante pero no engolada. Con una sencillez que despista, pues sus temas son un tanto complejos. Los cuentos de “Corazón doble” tienen todos prácticamente la misma longitud, y hay un pulso constante que los recorre: un gusto por lo grotesco, las ganas de incomodar al lector contando relajadamente historias muy macabras, enfrentándole a sus propios miedos… sin que al narrador se le altere, en ningún momento, el pulso. Están tan increíblemente bien escritos que es un placer leerlos en voz alta, como si de esa forma revivieran, tomaran forma de holograma saliendo desde las hojas de papel para mirarnos directamente a los ojos.

Tuve este libro unos días sobre la mesilla de noche, antes de leerlo, y ya sé qué me produjo pesadillas.

Como no podía ser de otra manera, y al igual que muchos de los escritores que vivieron y escribieron entre el siglo XIX y el XX, la literatura de Schwob… es magnífica.

Fijaos en este comienzo:

ARACNE
Decís que estoy loco y me habéis encerrado, pero yo me río de vuestras precauciones y de vuestros terrores. Porque seré libre el día que quiera. A través de un hilo de seda que me ha lanzado Aracne, huiré lejos de vuestros guardianes y de vuestras rejas. Pero la hora aún no ha llegado, aunque está próxima: progresivamente mi corazón desfallece y palidece mi sangre. Vosotros, que ahora me creéis loco, me creeréis muerto, mientras yo me balanceo en el hilo de Aracne más allá de las estrellas. (…
)

O en este otro principio glorioso:

EL HOMBRE DEL ROSTRO VELADO
Del cúmulo de circunstancias que me pierde, no puedo decir nada; ciertos accidentes de la vida humana están tan artificiosamente combinados por el azar o las leyes de la naturaleza como la invención más demoníaca: podríamos lanzar una exclamación, como ante el cuadro de un impresionista que ha captado una verdad singular y momentánea. Pero si cae mi cabeza, quiero que este relato me sobreviva y que aparezca en la historia de las existencias como una rareza verdadera, como una pálida ventana a lo desconocido. (..)

Ahora puedo decir que ya sé qué son las estrigas; he convivido durante unos minutos junto a dos hombres sin cara, he viajado junto al diablo y una extraña niña anciana durante lo que han parecido años, he descubierto el verdadero significado del tren del terror… He participado en uno de tantos absurdísimos círculos espiritistas, y recibido la visita inesperada de un irreverente esqueleto. Vosotros también podréis experimentar todas estas cosas si os asomáis a “Corazón doble” (hacedlo despacio, se divertirán con vosotros si os sorprenden confiados).

Pero la segunda parte, “La leyenda de los mendigos”, no me ha gustado tanto. En el prólogo, Schwob explica el por qué de todos estos cuentos, su interés en la evolución de los conceptos de terror y piedad a lo largo del tiempo, y tiene sentido que existan ciertas diferencias en el tono y en la temática de cada una de las partes en las que se divide el libro. Pero en fin, los que me han fascinado son los cuentos de la primera parte, eso es todo. Leedlos si tenéis ocasión… son una maravilla.

lunes, 9 de mayo de 2016

Al norte de la incertidumbre



Hay un montón de árboles preciosos
saliendo de tus tobillos
guardianes, solitarios pese al frío, puntiagudos.
Perfilan el horizonte
y dan sentido a la nada

Ahora, un enjambre de diminutas hadas
emerge de tus bolsillos
trepan a esos árboles, se oyen gritos,
dibujan figuras de chinese pole
en las ramitas

Casi siempre es de noche en el lugar
al que huiste hace años sonriendo
y delante de los faros sólo se ve
el camino que desaparece a tu espalda

Esta mujer no podrá sentirse de verdad
en casa en ningún lugar del mundo
susurra una Elfriede Jelinek anacoreta
suplicando a un dios que ya no existe
en el bosque que se ve desde la ventana

Thoreau entre ramas pisándote los talones,
despeinándote al viento los versos de Wordsworth
ya fríos como cuchillos;
la señal que indicará
la dirección de camino a casa


Canciones de amor a quemarropa - Nickolas Butler


“Canciones de amor a quemarropa” es el tipo de libro que gusta a los adolescentes y a sus madres: es una afirmación muy atrevida e incompleta, lo sé… no hay que tomarla al pie de la letra.

La trama y la presentación formal no aportan nada nuevo al género de la novela, pero al final resulta ser un librito muy agradable, así que me apetece recomendarlo, aunque no encaje con el tipo de lecturas que suelo comentar aquí.

Se trata de una novela coral a cinco voces, las de unos viejos amigos de la infancia procedentes de un humilde pueblo granjero de Wisconsin. Un poco al estilo de la novela familiar, ligera, semi romántica, muy plagada de mitos americanos (el hombre hecho a sí mismo, el triunfo del trabajo duro, los valores tradicionales de la amistad y la familia heteropatriarcal, trabajadora y creyente); en fin, si se hiciera una película basada en este libro no sería de extrañar que apareciera Jennifer Aniston pululando por ahí.

Me está gustando menos a medida que intento describirlo, me temo.

A su favor: las metáforas salpicadas por doquier, sencillas, descriptivas y cuidadas con el mimo honesto de quien pretende crear algo hermoso, sin ínfulas ni grandes pretensiones. A veces me gana el pulso la delicadeza, aunque sea tosca o imperceptible (la delicadeza propia de alguien de aspecto rudo que de pronto te sorprende apartando con cuidado un caracol a un lado del camino en un día de lluvia, con sus manazas, para que nadie pueda pisarlo).

La trama avanza a través de estos capítulos de narrador variable, es relativamente fácil empatizar con todos ellos, ponerse en su lugar y apreciar los matices en las diferentes formas que tiene cada uno de vivir y protagonizar los mismos acontecimientos.

En su contra: los valores que transmite. Precisamente porque proceden de la típica comunidad biempensante y a estas alturas, como lectora, algo así ya no me aporta nada, incluso me da cierta pereza. Todas y cada una de las relaciones entre los protagonistas son heterosexuales, monógamas y ensalzan los valores de la familia. (También de la comunidad, de la amistad sin fisuras, etc., y todo eso está muy bien… ¡pero!).

Pero tenemos al personaje principal atormentado durante todo el libro por sentir cierto enamoramiento hacia una amiga con la que una noche se acostó, siendo jóvenes y solteros: luego el amor, según qué amor, es malo; luego el sexo, según qué sexo, es malo. Pues lo siento, pero no. El sentimiento amoroso no tiene por qué ser recíproco para ser hermoso, ni es enfermizo por definición si dos personas lo sienten por una tercera al mismo tiempo; y sentir celos no es algo que te defina, lo que habla de ti es cómo los gestionas. Al igual que sucede con la libertad y la mentira, pero eso ya lo comentaremos otro día, si viene al caso.

Estas diatribas podrían ser eternas, quizá otro punto a favor del libro es que invita a pensar sobre todas estas cuestiones, a replantear nuestras propias convicciones. Y si un libro hace pensar al lector, por sencillo o humilde que sea, y aunque se termine decantando por afianzar su propia visión sobre el asunto… leerlo habrá merecido la pena.

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