jueves, 18 de agosto de 2016

Fieras y esferas


" Desde que la leí, no sabría decir dónde, me resultó deliciosa una anécdota contada por la madre de Schopenhauer, escritora ella misma, sobre los gustos de la buena sociedad a finales del siglo XVIII: al atravesar los Alpes las damas alemanas que se dirigían a Italia para pasar el verano cerraban las cortinas de sus carruajes para no tener que contemplar los agresivos perfiles de las montañas. Los Alpes eran de mal gusto. Sin embargo, únicamente una generación después, a principios del siglo XIX, el arte europeo se llenaba de agrestes cordilleras y recónditos valles. Los pintores querían enfrentarse directamente, à plein air, a los paisajes más abruptos; los poetas exaltaban la comunión con la tierra; los músicos se lanzaban a una escala de sonidos que duraría un siglo largo. Sería interesante saber, por ejemplo, qué hubieran opinado las recatadas damas alemanas, que evitaban la visión de los Alpes, sobre una obra como la Sinfonía alpina de Richard Strauss.

En cualquier caso la actitud de estas damas es mucho menos extravagante y frívola de lo que ahora pueda parecernos, acostumbrados a dos siglos de exaltación de la "naturaleza". Esta exaltación, bien reciente, es una consecuencia directa del asentamiento de una civilización urbana que proyecta sus carencias y sus malas conciencias en el espacio que aparece como más antagónico al de la propia ciudad. Cuanto más indomable se suponga este espacio mayor es el grado de catarsis con el que fantaseará el habitante de la urbe. Así nace la sensibilidad romántica europea: una cultura ya urbana que, como tal, expresa una nostalgia sin precedentes por un ámbito que se considera perdido o extraordinariamente alejado de la vida cotidiana.

Las damas a las que se refiere la madre de Schopenhauer participan todavía de una atmósfera anterior, ilustrada y rococó, en la que se admiran los jardines racionalistas, aunque sean exuberantes, y en la que si se acude a la "naturaleza" es por juego estético, por ánimo de recrear esas metamorfosis alegóricas en las que los dioses amables compiten con una humanidad refinada y lúdica. Es cierto, no obstante, que mientras las damas alemanas se dirigen a la Riviera para sus veraneos la época se está dislocando con violentas revoluciones, no sólo políticas o sociales.

Mientras está afilándose la hoja de la guillotina destinada a seccionar la cabeza de Luis XVI el arte europeo se desliza hacia un inconformismo radical, inédito que incluye una reformulación rotunda de la idea de "naturaleza". En Gran Bretaña poetas como Wordsworth o Blake y en Alemania Goethe convocan una nueva visión, mayúscula, de la Naturaleza en la que las coordenadas físicas se hallan yuxtapuestas a las míticas, a las psicológicas, a las religiosas. El mito de la Naturaleza empieza a ocupar el centro de la experiencia estética como contraposición a una creciente sensación de marginalidad por parte del hombre que se autodenomina moderno. El Werther de Goethe ofrece la senda que no deja de ganar adeptos en toda Europa. Es el momento del significativamente llamado Sturm und Drang. En tanto en el París revolucionario David pinta la muerte de Marat con tintes neoclásicos, en el norte de Alemania Caspar David Friedrich empieza a pintar esos paisajes insoportables para las damas de su país. Quien mejor entiende la nueva perspectiva en música es Haydn, quien con sus últimas sinfonías abre la puerta hacia el naturalismo cósmico de Beethoven. Recién estrenado el siglo XIX los románticos proclaman solemnemente, como filosofía y como poética, el retorno a la Naturaleza.

Es una proclamación paradójica pues el retorno supone una estancia previa que en realidad no se había producido o que, cuando menos, el arte no había expresado. Es difícil encontrar en la anterior historia artística europea formulaciones afines a la romántica. El mito de la Naturaleza, con su grandiosidad mística y su fuerza salvadora un mito que, aunque empalidecido, se perpetúa en nuestra ecología contemporánea apenas tiene precedentes fragmentarios y dispersos.


Maldita perfección
Escritos sobre el sacrificio y la celebración de la belleza
Rafael Argullol
Editorial Acantilado, 2013

jueves, 11 de agosto de 2016

Un monstruo viene a verme - Patrick Ness



Hace unos meses, a raíz de una reseña de Libros del Asteroide que tocaba temas como los celos, la libertad y la mentira, comentaba por aquí que no es lo que pienses o sientas lo que habla de ti, sino que son tus actos los que te definen como persona. Este libro juvenil vuelve a llevarme hasta la misma conclusión, a través de otro enfoque.

“Un monstruo viene a verme” no es una novela de crecimiento al uso. Se trata de la difícil experiencia que atraviesa un joven adolescente, Conor O’ Malley, que debe enfrentarse a las consecuencias de una familia desestructurada, a la enfermedad y al acoso escolar. Todo se le pone en contra y en su situación no es de extrañar que desarrolle mecanismos de defensa de carácter psicótico: los monstruos que aparecen en esta novela no la convierten en un libro de fantasía, espada y brujería o similar, sino que se trata de monstruos muy reales, pero no daré más pistas para no desvelar datos de la trama.


Lo que definitivamente aporta el matiz diferenciador de "Un monstruo viene a verme" con respecto a las típicas novelas de aventura adolescentes, es el tratamiento de las contradicciones humanas, un tema complejo que no suele aparecer reflejado en los argumentos debido a su complejidad: no es fácil explicar a través de una historia que algo puede estar bien y mal al mismo tiempo. Normalmente, lo que se hace es presentar personajes arquetípicos y por tanto ligeramente deshumanizados, que representan de una forma muy clara el bien y el mal, se llega a una conclusión, etc. Sin embargo, Patrick Ness dibuja un protagonista tan humano con unos fantasmas tan reales que casi se perciben su alientos en la nuca, me parece que es una apuesta muy valiente y muy inteligente a la vez.

Últimamente se habla mucho de este libro porque en octubre de este año se estrenará la película basada en el mismo, que dirige el español Juan Antonio Bayona e interpretan actores como Liam Neeson, Felicity Jones, Sigourney Weaver y el pequeño Lewis MacDougall en el papel protagonista. El guionista es el mismo Patrick Ness, por lo que es de esperar que la trama sea muy fiel al libro.


Por lo demás, la novela es una delicia también en lo que a presentación formal se refiere: editada en España por DeBolsillo con magníficas y oscuras ilustraciones de Jim Kay, el trabajo de maquetación es digno de resaltar, ya que intercala texto e imagen de una forma muy cuidada, de modo que algunas ilustraciones rodean el texto enmarcándolo, u ocupan dos páginas continuas resaltando delicadamente todo el texto, cuyos márgenes adoptan formas caprichosas. Se lee en un par de horas, está muy bien escrito e invita a la reflexión, al regreso a lo esencial.


Por último, el personaje del monstruo contiene referencias mitológicas, un punto a favor del libro que definitivamente lo alejan del grueso de la literatura típicamente adolescente, como se puede apreciar desde este fragmento:


¿Que quién soy? dijo, y luego gritó. ¿Que quién soy?

Parecía que el monstruo seguía creciendo, cada vez era más alto y más ancho. Un viento súbito lo rodeó, y el monstruo abrió los brazos tanto que parecía que le llegaban a horizontes opuestos, tanto que parecían lo bastante grandes como para abarcar el mundo.

¡He tenido tantos nombres como años tiene el tiempo! dijo con un rugido. ¡Soy Herne el Cazador! ¡Soy Cernunnos! ¡Soy el eterno Hombre Verde!

El monstruo bajó uno de los brazos, atrapó a Conor y lo elevó en el aire; el viento se arremolinó en torno a ellos haciendo que las hojas que formaban la piel del monstruo se agitaran airadamente.

¿Que quién soy? rugió de nuevo. ¡Soy la espina dorsal que sostiene las montañas! ¡Soy las lágrimas que lloran los ríos! ¡Soy los pulmones que respiran el viento! ¡Soy el lobo que mata al gran ciervo, el gavilán que mata al ratón, la araña que mata a la mosca! ¡Soy el gran ciervo, el ratón, la mosca que son comidos! ¡Soy la serpiente del mundo que se devora la cola! ¡Soy todo lo que no está domesticado y no se puede domesticar! Acercó a Conor uno de sus ojos. Soy esta tierra salvaje, y he venido a por ti, Conor O'Malley.

Pareces un árbol.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Anna - Niccolò Ammaniti


En sus trabajos anteriores, Niccolò Ammaniti (Roma, 1966) ya había utilizado personajes adolescentes, y en este caso coge un puñado de ellos y los sitúa ante sus propios límites. Cualquier lector encontrará aquí alusiones, como retazos de herencia literaria, a la genial “El señor de las moscas” de William Golding. También existen entre ambas grandes diferencias, pero la asociación resulta inevitable.

Estamos en 2020 y una extraña enfermedad asola el planeta: los adultos se contagian y mueren de manera fulminante por un virus conocido popularmente como “La roja”, al que los científicos nos tienen tiempo de encontrar cura y ante el cual sólo los niños parecen ser inmunes. Seguimos los pasos a dos jovencísimos hermanos, Anna y Astor, desde una pequeña localidad siciliana, en busca de la supervivencia.

La vida no nos pertenece, nos atraviesa
Con esta cita, que se encuentra en la recta final, se podría definir “Anna”: esta novela se aferra a la vida con uñas y dientes, lucha con los últimos rescoldos de energía y siempre sorprende con un gesto de empatía y ternura hacia los seres vivos, a pesar de desarrollarse en un escenario desolado y terrible.

Anna, la mayor de los dos hermanos, es la encargada de mantener con vida a ambos. Astor es demasiado pequeño y no recuerda cómo era la vida antes de la desaparición definitiva de los adultos, carece de recursos y ni siquiera su instinto parece ser tan poderoso como el de su hermana mayor. En una de las preciosas reflexiones del libro, Anna se pregunta por qué nunca, en los cuatro años de supervivencia, se le ha pasado ni una sola vez por la cabeza acabar con todo, porque de alguna manera siente que la vida es más fuerte y que tiene el deber de sobrevivir protegiendo a su hermano.

Mientras dura el recorrido por el que les acompañamos, Anna y Astor se encuentran con muchos enemigos y tan solo con dos aliados, que resultan claves para que esta novela concentre los lazos de afecto más arcanos e indestructibles: de alguna manera, ahí está el amor animal, el amor romántico y el amor fraternal.
Se trata de una obra de ficción distópica, en la que el autor fuerza las tuercas de todos los límites para manejar a placer a sus personajes por un escenario devastado y, ahí, hacer crecer los brotes de todo lo que se le antoje.

Estómagos sensibles, abstenerse
Tenemos aquí representado lo mejor y lo peor del ser humano, ligeramente desdibujado por la inocencia de unos personajes demasiado jóvenes para que la madurez los haya corrompido, pero a los que sin embargo acucian las necesidades fisiológicas más inmediatas: tienen hambre y van a hacer cualquier cosa para comer, los niños también albergan un salvaje en su interior.

Esta no es una novela ante la que quepa hacer remilgos. Ya aviso de que, a pesar de contener un sinfín de escenas muy tiernas, todas ellas están teñidas de aridez, suciedad e instinto. Además, Niccolò Ammaniti no vacila al incluir fragmentos absolutamente sórdidos, y se regodea al describir escenas tan desagradables como la descomposición de cadáveres o los estados en los que se encuentran los enfermos desahuciados. La preciosa imagen de cubierta puede llevar a engaño, ya que se centra en representar la esperanza con esa mariposa que es un símbolo de vida dentro de la novela, pero esconde toda la crueldad que espera entre las páginas a los lectores desprevenidos.

Todo estaba envuelto en un halo borroso en el que se producían fogonazos que iluminaban dos Annas, una que se agitaba desesperada y otra que la observaba en silencio.

Como decía, los niños son crueles. El mundo de repente es un patio de colegio sin barreras, sin adultos y sin normas. Las peleas se suceden y no hay lugar para la delicadeza. Algunos pequeños como Anna y Astor siguen su camino solitarios, pero otros se unen en complicados clanes de organización piramidal, y protagonizan algunos de los fragmentos más impactantes y apocalípticos del libro, a pesar de que la credibilidad se sostenga en ocasiones sobre gigantes construidos con restos de esqueletos humanos y dotados de movimiento por enjambres de pequeños desnudos y pintados de azul.

Los límites de la supervivencia
Anna se encuentra en situaciones límite en muchas ocasiones: tantas, que llega un momento en el que hasta el lector más fácil de introducir en una trama, puede llegar a plantearse algunas dudas. Y es que un mundo sin luz ni agua corriente, sin nadie que provea a los niños de los alimentos y medicinas adecuadas y, lo que es peor, infestado de cadáveres en descomposición y de animales salvajes desesperados en busca de comida, no es el escenario ideal para que los niños sobrevivan: no al menos durante demasiado tiempo.

No se dice, pero se puede dar por hecho que muchos niños también han muerto, si no por el virus ante el que son inmunes, sí por inanición o asaltados por otras mil enfermedades. Las historias fantásticas que Anna inventa para que su hermano no sufra, pronto dejan de tener la capacidad de protegerle ante una realidad que se les impone.

Aunque se trata de una ficción futurista, no hay elementos fantásticos y por tanto el lector se cuestiona todo: los kilómetros recorridos en esas circunstancias, la exagerada escasez de alimentos que los protagonistas ingieren… la credibilidad se tambalea en ocasiones, pero a la vez que Anna y Astor siguen su camino tan errante como incierto, el lector se ve atrapado en una trama que poco a poco le deja de provocar suspicacias: la narración es lo suficientemente fluida e intrigante como para que las dejemos a un lado y queramos seguir leyendo, y esa es una de las grandes proezas de esta novela.

sábado, 30 de julio de 2016

Tu amor es infinito - María Peura


“Tu amor es infinito” fue la primera novela de Maria Peura: espejo en el que mirarse los escritores jóvenes, se trata de un debut impecable que auguraba una brillante carrera que, de hecho, ha seguido adelante. Esta es la primera vez que se traduce y publica a Peura en España, pero la novela procede de 2001 y durante todos estos años, la autora ha continuado publicando otras novelas, literatura infantil, obras de teatro y ensayos sobre escritura.

Su sensibilidad es algo a destacar, muy fuera de lo normal. Desde el principio la crítica alabó esta novela y gracias a ella obtuvo varios premios importantes e, incluso, la nominación para el Premio de Literatura de su país. Maria Peura nació en Finlandia en 1970, en la frontera con Laponia y Suecia, una ubicación que casi siempre utiliza en su obra narrativa.


Hacer algo bonito con el barro
Quizá la verdadera razón de la literatura, o una de ellas, sea esa: conseguir crear algo hermoso partiendo de cualquier base. Puede que el material de partida sea un sentimiento agradable, o un suceso venturoso; o puede, por  el contrario, que surja de una experiencia traumática o de una visión atroz de la realidad. La labor del escritor no es entonces transformarlo, sino construir a partir de eso algo diferente en forma de palabras, y que atrape, transmita, perdure en la memoria, tenga un latido propio y viva.

Porque de otra forma no se puede explicar que “Tu amor es infinito” sea una novela tan dolorosamente brillante. Sin duda es muy poética, poderosamente lírica, repleta de frases que podrían transcribirse colocadas en columnas y serían poemas por derecho propio.

El tema subyacente es el de los abusos infantiles. Saraa crece en una familia desestructurada y compensa el presente hostil, los ataques y las carencias afectivas construyendo un refugio mental donde la realidad cobra un doble sentido que para ella es válido: de otra forma le resultaría imposible seguir adelante, a pesar de que encerrarse en esa guarida mental vaya a estigmatizarla también de por vida.
Dibujo un círculo en la arena, entro y me pongo de pie en el centro. Hay una línea que al abuelito no le está permitido cruzar. Ahora vamos a jugar según mis reglas. El abuelito no tiene permiso para entrar en el círculo, en mi círculo. Dentro sólo puedo estar yo.

Maldad o trastorno mental
Esta novela reabre el eterno dilema: ¿existen personas definitivamente malas, llenas de rabia, egoísmo, ganas de hacer daño y de disfrutar con el mal que ejerzan a sus víctimas… o todo puede explicarse con la ciencia, y entonces la maldad es el producto de una mezcla de trastornos mentales, carencia de las sustancias químicas que fomentan la empatía o psicosis varias? Maria Peura no plantea directamente esta disyuntiva, se limita a transmitir la historia a su manera (a través de la prosa brillante que le caracteriza): es el lector quien inevitablemente se hará la pregunta en su cabeza y tendrá que sacar sus propias conclusiones.
El abuelito grita que tengo que abrir la boca, que tengo que abrirla todavía más, y yo grito que no me atrevo porque están cayendo piedras. Soy una cueva con estalactitas y el abuelito tiene que deslizarse rápido hacia fuera antes de que las grandes piedras empiecen a moverse.
De lo que no cabe duda es que Saraa es una víctima y que nunca más se conducirá en la vida de la misma manera que lo hubiera hecho de haber podido disfrutar de una infancia feliz. Con esta premisa triste, podemos asegurar que esta novela es también un grito desgarrado y fiero a favor de la vida, que “(…) espesas copas de árboles de arce y dulces y aromáticas flores silvestres brotando debajo de la madera. Crecerás de nuevo, una y otra vez, no importa cuán devastado estés”, en palabras de Beau Taplin…

También transmite esta novela otro aprendizaje: y es que todos somos producto de nuestras circunstancias, no sólo una apariencia prejuzgable. Quizá no hayamos transitado los mismos infiernos, pero precisamente por eso antes de sacar la más mínima conclusión es importante empatizar con las historias ajenas.

A destacar a su favor, una redacción impecable y plagada de metáforas tan perfectas que dejan el corazón en un puño; en su contra, solo una advertencia: no es apta para lectores incapaces de soportar una novela sobre maltrato infantil, por muy buena que sea (que lo es). Una novela magnífica, en fin, de sobresaliente: si le dan una oportunidad es muy difícil que la abandonen decepcionados.

jueves, 14 de julio de 2016

bonus track #4


Alguien pasa a mi lado sin tocarme ni mirarme pero siento que me lanza un hechizo: tengo que volver la vista atrás.
Aparenta ser una de esas extrañas personas que en algún momento se bajó del mundo por algún motivo durante algún tiempo y ahora tiene que volver a aprenderlo todo: y se enfrenta a todo esto con una mezcla de ingenuidad y experiencia que resulta inquietante, una energía dual extraña que no todo el mundo es capaz de tener a su alrededor. Una mezcla de hola y adiós, de regreso al futuro, de retorno al vientre materno, un algo sádico y magistral, una presencia en el fondo aterradora, que tiene algo de inaprensible en tanto que no es humano. Ante esas presencias me arrodillo, como un animal amaestrado, no lo puedo evitar y no voy a intentarlo: me alimento de ese influjo.


Texto: Mar López
Imagen: Susana Blasco

viernes, 8 de julio de 2016

Vernon Subutex I - Virginie Despentes



Virginie Despentes es escritora y cineasta, muy conocida en la cultura underground. Nació en Nancy, una localidad francesa, en el año 1969. Uno de sus obras más conocidas es “Fóllame”, una novela que fue llevada al cine, y “Teoría King Kong”, un brillante manifiesto feminista, entre otros títulos. Su falta de inhibición y su calidad literaria son dos de sus puntos fuertes.

“Vernon Subutex I” es la primera parte de una trilogía cuyas segunda y tercera partes aún permanecen sin entregarse a imprenta, según ha declarado la autora. Durante la pasada Feria del Libro de Madrid, en la que Francia fue el país invitado, Virginie Despentes presentó este libro, así que pude conocer algunos datos nuevos sobre su obra y ser víctima de su intensa mirada azul.

Viaje a los bajos fondos
“Vernon Subutex I” es sobre todo un ejercicio de empatía brutal. Virginie Despentes no tuvo un comienzo fácil, muy pronto tuvo que dejar el instituto y buscar un trabajo, y fue víctima de la violencia de la sociedad heteropatriarcal como bien ha narrado en sus ensayos y novelas. Sin embargo, se ha labrado un nombre importante en la literatura y el cine, y vive de ello. Pero no olvida a ese gigantesco segmento de la población para quienes cada día es un ejercicio de supervivencia. Verse atrapado en las calles sin un lugar a donde ir es más fácil de lo que parece, y ser conscientes de esta realidad y no mirar hacia otro lado, nos hace mejores personas.

París es una de esas grandes capitales donde los contrastes sociales se aprecian con mayor virulencia. Es una ciudad rica y ostentosa con un nivel de vida muy alto… para quienes se lo pueden permitir. También es el lugar donde miles de inmigrantes acuden a recoger las migajas de la promesa europea, donde también más se les invisibiliza y conmina en guetos, y donde las incompatibilidades fanáticas y las trifulcas raciales alcanzan cotas de violencia difíciles de digerir.

En París y en muchos otros sitios es muy fácil verse envuelto en la miseria, casi de la noche a la mañana: esto es lo que le sucede al protagonista, Vernon Subutex, quien se ve acosado por las deudas y obligado a cerrar su negocio, mientras poco a poco la miseria le engulle como si de una ciénaga voraz se tratase.

Narración en fotogramas
Con “Vernon Subutex I” no valen excusas: quienes prefieren ver la película antes que leer el libro se darán cuenta de que en esta novela el ritmo es trepidante y las escenas son poderosamente visuales, de modo que parece haber sido escrita para llevarla al cine. Al menos, no cabe la menor duda de que su autora también trabaja para la industria cinematográfica. En cualquier caso, el libro se lee muy deprisa, a pesar de sus más de 300 páginas.

Ve la persiana bajada de la floristería, los tres chavales mamados que avanzan dando tumbos, una silueta tumbada en el banco de una parada de autobús. Los acontecimientos de la noche anterior desfilan por debajo de su cráneo sin suscitar en él la menor reacción. Está apagado. Es un espectador, alguien que se ha colado dentro de sí mismo, un clandestino. Porque al final ha sucedido: el vacío lo ha engullido.

Durante la presentación del libro en Madrid, el público estaba conformado casi exclusivamente por mujeres miembros del colectivo LGTBI, pero un señor mayor con aspecto de estar ahí por casualidad intervino en el turno de preguntas, muy asombrado porque la trama del libro coincidía punto por punto con su vida: también él había tenido en el pasado una tienda de discos que quebró. Lo curioso es que nadie se interesó por saber los detalles, al fin y al cabo el público se había reunido allí para hablar del libro y escuchar a la maravillosa Virginie, a nadie le interesaba ese señor, menos aún si era un mendigo.  Una vez más, la ficción captó el interés por encima del mundo real. La ceguera social que transmite la novela se hizo realidad allí sin ensayarlo.

Despentes prometió mantener el ritmo frenético en las siguientes entregas de la novela, que contará entre sus nuevos personajes con un protagonista femenino arrollador: una motera tatuada. Espero leerlo muy pronto.

jueves, 7 de julio de 2016

"A orillas de la Estigia"


Esto es la Estigia, pequeña alma individual,
la Estigia, pequeña alma sorprendida.
Oirás la baja voz de Caronte en la megafonía,
te empujará hasta el embarcadero la invisible mano
de una ninfa huida del bosque terrenal
(aquí todos trabajan desde antaño).
En los pestañeantes reflectores verás cualquier marca
del revestimiento de hormigón armado de la orilla
y cientos de motoras en vez de aquella barca
desde hace tantos siglos de madera podrida.
La humanidad se ha multiplicado varias veces y ya ves lo que pasa
mi pequeña y nostálgica alma.
Con gran daño del paisaje
los edificios se han acumulado junto al lago.
El transporte fluido de las almas
(millones de pasajeros año tras año)
es ya inimaginable
sin almacenes, diques y salas.
Hermes, mi pequeña alma pintoresca,
debe prever con antelación para otros días
qué guerras y dónde, y qué tiranías,
para después contar las barcas de reserva.
Gratis pasarás a la otra orilla
y sólo por nostalgia hacia otros tiempos
hay unas huchas en las que leemos:
se ruega no depositar la calderilla.
Subirás en el ascensor siete gamma
a la barca tau once.
Cabrás, cabrás apretujada entre otras muchas almas,
así lo quieren la necesidad y los ordenadores.
En el Tártaro te espera también una estrechez terrible
porque no es, como debería, flexible.
Movimientos reprimidos, arrugadas ropas,
en la cápsula de Leteo apenas una gota.
Mi pequeña alma, sólo si dudas de la otra vida
tienes una más amplia perspectiva.













"El gran número / Fin y principio y otros poemas"
Wisława Szymborska
Madrid, 1998, Editorial Hiperión

domingo, 3 de julio de 2016

El fuego escandinavo



Un time-lapse de mis mejillas
mi rubor artificialmente acelerado
el mundo recupera las riendas
tras las cosas que no comprendo

Debo pisar con cuidado hasta que se duerma
lo que habita debajo de este suelo
permanecer en silencio hasta que muera
aquello que sobrevuela los tejados

No tengas miedo, todo va a salir bien

Un ascensor con el aire viciado y sin botones
aquí no hay ángeles subiendo ni bajando
escaleras que conectan con el cielo
ningún dios celta viaja en el último autobús

Hay un bosque, una isla entre dos ríos
sabe mi nombre y quiso que lo supiera
me dio la bienvenida a su manera
algo tan antiguo no puede ser delicado

No importa lo que hayamos hecho
ni quiénes seamos
nos encontraremos
salvajes
a través del tiempo y de las civilizaciones
salvajes
rastreando el humo de hierbas sagradas

La sombra de Tolkien caldea el aire que respiramos
y mi responsabilidad pasea libre por el bosque
y quiero saber por qué
pero la ciencia no tiene respuestas para todo:
aquí no se hace de noche mientras tengas
el fuego escandinavo reflejado en la mirada

Älvkarleö

Mar Báltico

La muñeca rusa - Juan Miguel Contreras


"La muñeca rusa" es una lectura deliciosa, una novela corta que añade un éxito más al catálogo lleno de brillos de la editorial Baile del Sol. Como nos adelanta su título, se trata de una historia en la que las vidas de unos personajes influyen en otros y así sucesivamente, de modo que con el paso de los años siga de alguna forma latente aquello que vivieron otros.

También es una historia sobre locura y pasiones. Un agradable hallazgo escrito por Juan Miguel Contreras (Madrid, 1974), que ya ha publicado la novela “Cuando acabe el invierno” (homónima de la de Mary Ann Clark Bremer) en 2004 y también ha participado con éxito en algunos concursos de relatos.

Una sola decisión, y muchas vidas
El origen de la trama de esta novela se encuentra  en 1968, cuando las fuerzas del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia. En ese momento, el protagonista, celador de un hospital, se preocupa por el bienestar de Irina, una de las pacientes del hospital psiquiátrico donde trabaja, de la que se ha enamorado.

A partir de este inicio tempestuoso, conocemos más a fondo a la frágil y misteriosa Irina y accederemos a los desagradables sucesos que le hicieron perder la cordura. Sufre manía persecutoria y teme que los agentes secretos que destrozaron su mundo vuelvan a por ella para seguir infligiéndole daño.

Todos desapareceremos sin dejar rastro, me dijo, todos desapareceremos y nada quedará de nosotros, pues así lo quiere ella. ¿Quién?, le pregunté. Irina se dio la vuelta y se desabrochó el pijama, dejando al descubierto su espalda. Tenía tatuada de manera un tanto torpe una Luna enorme y redonda, sonriente y llena de arañazos y cicatrices cubriéndole la totalidad de la espalda.

Esta novela explora la importancia que puede tener cualquier gesto nimio, cualquier pequeña decisión que tomemos sin darle importancia, para el devenir de nuestra vida y las implicaciones que puede tener en las vidas ajenas. Asistimos al paso de los años en unas pocas páginas y al modo en que aquello por lo que uno fue casi capaz de desvivirse ya es sólo una frágil colección de recuerdos que cabe en una caja de galletas deslucida.

La vida en una caja de galletas
Sin duda, la trama está muy bien construida y aunque de entrada parece ser un tanto compleja por la rareza de los acontecimientos y la prolongación en el tiempo durante generaciones, sin embargo es una lectura muy cómoda, con una prosa honesta y que mantiene el ritmo desde el principio.

Estoy haciendo bocetos para decidir cómo será la primera escultura que se llevará a la Luna.

Se aprecia un gusto especial por construir un libro a la altura del género, que quizá no sea una novela inolvidable pero que está repleta de frases que piden a gritos ser subrayadas, y fragmentos hermosos y delicados que transmiten el placer por un trabajo bien hecho.

Si uno se sitúa en el pellejo del protagonista principal, una vez que ha pasado el tiempo y recuerda su historia y cómo influyó una breve temporada de su juventud en el resto de su vida, es fácil que el lector se detenga a meditar al menos por un instante en su propia circunstancia, en las vidas ajenas que han marcado la suya y en los actos propios que han modificado el devenir de las personas de su entorno.

Es así como la literatura nos convierte en mejores personas, y creo sin duda que Juan Miguel Contreras transmite en “La muñeca rusa” un mensaje vitalista muy válido para los lectores afortunados que se atrevan a realizar un viaje espacial entre sus páginas.

miércoles, 29 de junio de 2016

El Quijote de Wellesley - Javier Marías


De sobra es sabido que un escritor vivo aún nos puede dar muchos disgustos, por más que los admiremos, o más aún quizá por ese motivo: si de entrada no nos gusta, mal va a defraudarnos, haga lo que haga.

Es el caso de Javier Marías con este libro nuevo. Vaya por delante que Marías es uno de los cuatro grandísimos favoritos de mis estanterías, a saber: junto a J.R.R. Tolkien, Pascal Quignard y José Luis Sampedro.

El Rey de Redonda lleva dándome muchas alegrías desde que descubrí sus libros cuando tenía unos 16 años, ni siquiera puedo recordar cuál leí por primera vez: puede que fuera "Mala índole" en esa pequeña edición antigua y ya inencontrable que conseguí en una librería de viejo mucho tiempo después. Recuerdo que me fascinaban sus artículos de opinión (aún lo hacen, aunque no coincidamos en las opiniones siempre, pero su estilo es difícilmente superable) y que leía las recopilaciones bianuales con un ansia feroz. Cuentos, novelas inolvidables, "Tu rostro mañana" superando todas las expectativas; un premio nacional de literatura rechazado en la cara de un partido político corrupto que desprecia la educación y la cultura... un largo etcétera de momentos imposibles de olvidar. Y quiero dejarlo claro porque hoy vengo a quejarme. "El Quijote de Wellesley" es una tomadura de pelo difícil de digerir. Una estafa editorial oportunista, una decepción para la que a los seguidores más fieles de Marías nada ni nadie nos había preparado: un golpe en pleno rostro del buen gusto, un corte de mangas literario, en fin.

Compro cada libro nuevo de Marías con una ilusión infantil que nunca merma. Me resulta incluso muy difícil reseñar sus libros porque la subjetividad lo invade todo. Pero este Quijote es una estafa. Para empezar, un vistazo a la presentación formal ya presagia el fracaso. A pesar de que el diseño de cubierta es magnífico, el papel es tan grueso que las hojas no se comban, los márgenes son innecesariamente anchos y el resultado es de tan solo 100 páginas: está claro que no había suficiente material para conformar un libro nuevo. En cuanto a este contenido, se trata de los apuntes para dar clases sobre "El Quijote" de Cervantes, en una universidad femenina de Massachussetts (Wellesley), en 1984. Solamente se añade un prólogo actual para la ocasión. ¿Cuál es la excusa? Que en este 2016 se cumple el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, y quizá algún lector de "El Quijote" tenga interés en leer de forma paralela los comentarios de Marías al respecto, para contrastar sus impresiones capítulo a capítulo.

No sé. A mí me huele a chamusquina, a revolver en busca de cualquier cosa en el baúl de los recuerdos, en la papelera de antiguos descartes. Y sé que debería haberme informado convenientemente antes de comprarlo, y no malgastar 15.90€, y también podría ahorrarme esta reseña a la inversa, precisamente las reseñas negativas son las que más interés generan, lo sé y por eso jamás las hago.

Pienso también que "El Quijote de Wellesley" es sólo una triste anécdota en medio de esa obra ingente y magnífica que aún ha de reservarnos muchas sorpresas, pero quería prevenirles. Si quieren hacerme caso pasen página y pese a este calor insoportable, lean (otras cosas).

martes, 28 de junio de 2016

El derecho a desaparecer



Puede que sea algo que no requiera de ningún tipo de explicación. Que sea así y ya está. Que haya gente que te siga durante un tiempo sin que aparentemente haya una razón para ello, que finalmente te dé alcance y te obligue a detenerte un momento en tu camino. Quizá sujetándote levemente por un brazo que se inundará de calor durante ese brevísimo instante.

Cuando menos te lo esperes, pondrá delante de tus pies unas piedrecitas, una, dos o tres o un montoncito. Quizá incluso sean pequeñas piedras muy bonitas y brillantes que te gustaría coleccionar. Las guardas y las colocas en algún lugar visible del recibidor. O das un pequeño salto para esquivarlas y poder seguir tu camino otra vez tranquilamente. Y para entonces esa persona ya habrá desaparecido, no percibirás ningún rastro de su olor ni verás la polvareda de sus pies que van huyendo.

Y entonces te preguntarás por qué se habrá tomado la molestia, el tremendo esfuerzo de darte alcance y llegar hasta ti si total en realidad no te ha hecho nada y todo esto le ha costado un gran desvío en su camino. Pero algo sí habrá cambiado y es que recordarás ese brevísimo instante de calor, ya siempre te preguntarás ese por qué y quién, quién demonios era realmente esa persona.

domingo, 12 de junio de 2016

Gatos ilustres - Doris Lessing


Con los gatos no suele haber término medio: o se les ama, o no se es capaz de empatizar con ellos. Este es un libro para quienes disfrutan abandonándose en su contemplación, aprecian su compañía y celebran cada encuentro inesperado con alguno de su especie. También, quizá, para aquellos curiosos interesados en pasear durante unas horas por su inaprensible mundo. En cualquier caso, su lectura es una gozada.

Se trata de un libro sincero y generoso que no oculta la parte más salvaje y descarnada del mundo animal, pero que tampoco se regodea en ella: cuenta tanto el lado más amable como el más brutal centrándose en las vidas y anécdotas de los muchos gatos que acompañaron a la escritora desde su infancia: un amago de biografía que se centra exclusivamente en ellos, desde su punto de vista siempre vigilante y casi a ras de suelo.

Este libro se publicó por primera vez en 1967, en Londres, bajo el título “Particularly Cats”. Quizá no sea el más popular de todos los que conforman la extensa bibliografía de Doris Lessing, pero sí es una rareza muy apreciada por lectores exquisitos.


No pretende ser bonito y no lo es, no se regodea en el lirismo. Precisamente por eso me ha parecido un buen libro: es honesto, en absoluto pretencioso. Los humanos aparecen tan en segundo plano que pasan a ser casi anecdóticos, Lessing no trató de reconstruir su propia biografía a través de los gatos que la conformaron desde que nació.

A pesar de ser un libro de hace casi medio siglo, es posible que muchos lectores no lo conozcan (ni siquiera los más gateros), y su título puede inducir a confusión: en un primer instante se puede pensar que se trate de un ensayito que recorra la Historia de la Literatura a través de los gatos más destacados, pero no. Solamente se hace una mención a “La gata” de Colette en un momento dado.

En España, este libro se publicó en 1986, a cargo de la editorial Laia, en una edición de la que apenas quedan un puñado de ejemplares en librerías de segunda mano. Así pues, esta ocasión es perfecta para hacerse con él y disfrutar además de las ilustraciones de Joana Santamans, lo convierten definitivamente en una edición magnífica: la mezcla de rotulador y acuarela da lugar a unos gatos que transmiten toda la energía y majestuosa presencia que los caracteriza.


martes, 7 de junio de 2016

ALANE


Descuelgo con cuidado las palabras
que se balancean delante de mi boca
las atrapo con los dedos
explotan como pompas de jabón

Sonreiré al vértigo cuando venga
le daré también la bienvenida al frío:
porque la poesía es cuando no tienes miedo
y cuando aparezca le cambiaré el nombre
como se voltea la página de un libro
o como quien cambia los ojos de color

Vestigios de Prehistoria en el aeropuerto
gente anulada por la tecnología:
miembros de mi tribu corrompidos

Cuando llegue sentiré que he regresado
no sabré si es ella o si soy yo
entonces volveré la vista atrás
y la encontraré dormida,
la bondad desbordando de sus ojos
del color del agua del Loch Ness
la historia más oscura oculta en la otra orilla
y un ejército de estrellas jóvenes
dispuestas a devolver el calor
a todos los corazones muertos

Gatos - Charles Bukowski


La editorial Visor ha recopilado estos textos escogidos de Charles Bukowski que parecen ir dirigidos a dos grupos de lectores en potencia: los amantes de los gatos y los incondicionales del  viejo Hank. Se trata de un libro agradable y tierno, que aporta una visión más hogareña y tierna de Bukowski de la que desprende el conjunto de su obra.

Así pues, no se trata de un libro que Bukowski diera a la imprenta como tal, sino que apareció por primera vez en 2015 a cargo de su viuda Linda Lee Bukowski a través de Harper Collins. Su relación con los gatos se intensificó en los últimos años de su vida y sobre todo a partir de empezar a convivir con Linda Lee, cuando poco a poco fue observando las costumbres de los felinos y abstrayéndose en su contemplación.

¿Una fama merecida?
A Charles Bukowski se le recuerda como el viejo verde de la historia de la literatura, ya que se esforzó en granjearse el apodo escribiendo una obra bastante prolija cargada de bajos fondos, prostitutas, lujuria, drogas, etc., con un tono descarnado y directo del que se dice que es precursor, aunque ya había sido utilizado antes por otros autores.

De lo que no cabe la menor duda es que Bukowski es un autor clave en el crecimiento como lectores de los más jóvenes, que leen sus novelas debatiéndose entre el escándalo y el regocijo. Sin embargo, además de ese gusto y facilidad para describir lo descarnado, la obra de este autor es tan sencilla y, en el fondo, tan vacía, que estancarse en ella y considerarla cumbre es un error: lo interesante es leerla en la adolescencia con un buen respaldo de lecturas a la espalda y un camino inmenso y cargado de bifurcaciones literarias por delante.

Esta selección es también un pequeño resumen de la obra de Bukowski: tenemos cerveza, mujeres y su particular visión de la vida fumando desde el sofá. Un puñado de metáforas sencillas pero efectistas y la evaluación de todo un mundo sin salir de casa; poemas que lo son por estar ordenadas las palabras formando una columna, pero en los que la poesía no se asoma ni siquiera a distancia, ni siquiera por curiosidad.

Gatos, ¿algo más?
Siendo coherente con la personalidad que trasciende de sus obras, Bukowski transmite una especial predilección por los gatos callejeros, a los que siempre terminaba por abrir la puerta de su casa si ellos así lo solicitaban, incapaz de darles la espalda si necesitaban sus cuidados o su ayuda. Es algo que le honra y que se repite a lo largo de este libro, en anécdotas y descripciones de la historia de cada uno de los gatos que lo acompañaron en los últimos años de su vida.

El gato es un diablo hermoso (…)

Poco a poco se fue sintiendo más identificado con ellos y le divertían sus travesuras: nunca los personaliza ni los trata con condescendencia, y esto le honra, puesto que estos errores suelen ser bastante comunes en quienes conviven con gatos creyendo ser sus dueños, padres, etc.

No busques espíritus ni dioses en los gatos, Shed. Un gato representa la maquinaria eterna, como el mar. No se acaricia el mar aunque sea bonito; si acariciamos los gatos es porque se dejan. Los gatos no tienen miedo, acaban entre el oleaje y las rocas e incluso durante una lucha mortal no piensan en nada salvo en la majestuosidad de la oscuridad.

Este libro es perfecto para engrosar la colección de lectores caprichosos, aliados de los gatos y amantes de su independencia. Quizá no aporta nada nuevo como tal, pero es una visión más, grata, particular e intransferible, de un ser humano aprendiendo a interpretar la sabiduría felina y a distinguir las personalidades y características de los gatos que le rodean.

lunes, 30 de mayo de 2016

Con el viento bailando en las pestañas



El viento escocés tenía algo que decirme
sabio como la proa amenazante de un drakar
inquisitivo como la mirada de un chamán
inquebrantable
antiguo como el corazón de los montes de Skye
que no desprecia la vida pero a quien nada le importas
y si te encuentra sin querer en su camino
te atravesará sin dudarlo y sin devolverte la mirada

No sé qué pequeño dios me ha guiado hasta el jardín de las Hébridas,
paraíso montañoso sin manzanas doradas
pero con aguas negras como la puerta del infierno
como el abismo de los ojos que se niegan a mirarme

El viento escocés avanza con el aplomo
de una de esas preciosas bestias pardas de las Tierras Altas
con un cansancio infinito en la mirada
viendo el más allá detrás de ti
(tú no podrás verlo, no te molestes en girarte)

El viento escocés arrastra la melodía lejana de las gaitas,
el susurro del viento silbando en los pulmones,
en las velas, en las cuerdas y en el mástil
y el susurro inaudible de las cimas de los montes Cuillin
allí donde pierden el nombre los colores
y algo muy antiguo maneja los hilos desde arriba
exactamente desde el lugar más alto
de la cima del monte Sgurr Alasdair


Loch Linnhe

Loch Ness




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