jueves, 19 de julio de 2018

"Moxie" - Jennifer Mathieu


"Moxie" es una novela feminista para adolescentes, con todas las particularidades de las historias pop norteamericanas pero que, en este caso, sólo se usan como un marco para visualizar la opresión de las mujeres.

La protagonista, Vivian Carter, bien podría ser una de las hermanas Wakefield de “Las gemelas de Sweet Valley”, o Bella de “Crepúsculo”, o cualquiera de tantas y tantas protagonistas femeninas sometidas de las últimas décadas destinadas a un público muy joven... si éstas hubieran sido dotadas de más personalidad y se hubieran resistido a que las absorbiera el sistema, si no hubieran accedido a hacer lo que los demás querían que hicieran.

La acción de "Moxie" se desarrolla en un pequeño pueblo costero del estado de Texas, donde las costumbres parecen inamovibles y de una generación a otra se heredan los tópicos. La jerarquía social en el instituto es tan férrea como siempre vemos en la literatura y en el cine estadounidense (también la realidad es así): sobre un fondo de taquillas metálicas desfilan las animadoras y los deportistas por el centro del pasillo, mientras les observan con una mezcla de desdén y envidia los grupos de chicos y chicas procedentes de familias con nivel adquisitivo más bajo, los y las patitos feos, nerds, queers, darks, racializades, introvertides y un sinfín de casuísticas en las que en mayor o menor medida nos podemos identificar.

“Moxie” aborda la mayoría de terminología y complejidad feminista que cabría esperar para que una novela de este tipo valiera la pena. Cumple con creces. Quizá flojea en algunos momentos, como cuando en la página 40 desperdicia una ocasión de oro para citar a Virginia Woolf, precisamente cuando la protagonista reflexiona sobre la necesidad de disponer de un espacio seguro para crear cosas, y qué pasaría si todas las mujeres compartieran entre ellas esas creaciones. Pero contiene reflexiones muy acertadas en todo momento, mientras asistimos a la evolución de la protagonista, que recorre la senda del feminismo de forma intuitiva desde el inicio, y poco a poco se va fortaleciendo en él de una forma maravillosa.

La manera en que dice la palabra feminista de forma tan relajada, tan natural, me alucina. Claudia asiente con la cabeza y sonríe con educación, pero arquea ligeramente las cejas. He oído a mi madre utilizar la palabra feminista cuando habla con amigas por teléfono. (“En serio, Jane, como feminista, esa película me ha cabreado.”) A las Riot Grrrl les interesaba el feminismo, obviamente, pero hasta este momento en el gimnasio no había pensado en que fueran feministas, sino que pensaba que era un grupo de chicas que molaban mucho y que no estaban dispuestas a aguantar tonterías.

Sin embargo, y mucho más importante, es que a través de todos y cada uno de los veinticinco capítulos se mantiene latente el concepto de sororidad, eso que tanto echo de menos a menudo. La protagonista, Vivvy, siente la necesidad de denunciar de alguna manera todos los abusos de corte machista que se producen en el instituto. No tiene apenas referentes (sólo nociones sobre el pasado rebelde de su madre y algunos grupos musicales compuestos por mujeres guerreras) ni sabe qué medios tiene a su alcance para denunciar lo que considera injusto, pero consigue canalizar esa rabia de una manera creativa e inteligente que ayudará a muchas chicas. Crea un fanzine anónimo que reparte por los baños de chicas del instituto llamando a la acción con pequeños gestos. Rápidamente comprueba cómo se unen a este movimiento muchas chicas, tanto de su entorno como de otros grupos, y también algunos chicos sensibles que no son como la mayoría.


En este sentido, es encomiable la sensibilidad de la autora para plasmar esa hermandad entre mujeres a la que me refería: sin dejar a un lado la superficialidad de la adolescencia, hace crecer a sus personajes por el camino correcto. De forma instintiva, recrean un entorno de feminismo interseccional que da cabida a todas las mujeres sin excepción. Es precioso ver cómo se suman al movimiento “moxie”, a través de diferentes sucesos, chicas de todo tipo: negras y blancas, ricas y pobres, queer y hetero, empollonas y pasotas, etc.


A lo largo del marco de una ventana diminuta junto a la cama de Lucy hay una fila de Post-its amarillos. En cada uno hay una palabra y juntas forman una frase en vertical: EL SILENCIO NO TE PROTEGERÁ. Cuando Lucy ve que lo estoy mirando, me dice que es una cita de un poema de Audre Lorde.


También, a través del chico de quien se enamora Vivvy, tenemos reflejada la complejidad de la figura del muchacho sensible, aliado feminista, cuya educación inevitablemente patriarcal produce a veces roces con las chicas “moxie” que, en lugar de apartarle como un apestado, se toman la molestia de ponerle las gafas moradas y explicarle que la empatía total es más difícil cuando no se ha sufrido la opresión machista en la propia piel. De esta forma, se liman las asperezas y se mantiene al muchacho del lado correcto del movimiento:


Me siento frustrada con él pero también conmigo misma por no ser capaz de encontrar las palabras para explicárselo. Estoy totalmente segura de que no lo hace a propósito, pero Seth es un chico y nunca podrá saber lo que se siente al caminar por el pasillo y saber que te están juzgando por el tamaño de tu culo, o por lo grandes que tienes las tetas. Nunca entenderá lo que se siente al cuestionar ciertas decisiones y tener que pensarte dos veces la ropa que te pones, cómo te sientas o caminas o estás de pie por si no llamas la atención de manera adecuada, o peor aún, por si llamas la atención de manera equivocada. Él nunca sabrá el miedo que da y lo mal que te hace sentir la sensación de que perteneces a algún Monstruo que ha decidido que puede cogerte y tocarte y clasificarte cuando y como quiera.


En el instituto los ataques machistas comienzan con comentarios denigrantes y frases que incitan al odio hacia las mujeres, impresas en las camisetas de los alumnos varones más salvajes. Los profesores lo dejan pasar como una chiquillada sin llamar la atención sobre el asunto ni percatarse de su gravedad. Poco después, se pone de moda una técnica de violencia que consiste en acosar físicamente a las chicas por los pasillos con tocamientos rápidos que los acosadores hacen pasar por no intencionados. Da miedo de verdad porque para ellos es solo un juego, ni siquiera creen que están haciendo algo mal, siguen entendiéndose a sí mismos como buenos chicos, solo quizá un poco más gamberros que el resto. Socialmente y a diario se aceptan también muchos de estos repugnantes gestos, sin valorar que son un delito en sí mismos, y el primer paso para que todo acabe en el cementerio.

Ellas cada vez están más asustadas e indignadas. La medida del instituto, sin embargo, es restringir la vestimenta de las mujeres (sacan de clase aleatoriamente a chicas vestidas con camisetas de tirantes, por ejemplo, o a las que se han desarrollado más rápido que las demás, y les obligan a pasar el resto de la jornada "tapadas" con camisetas gigantes de deporte), denigrándolas hasta el punto de convertir a las víctimas en culpables, haciendo que ellas crean que les provocan, y dando alas a los alumnos machistas para continuar con los ataques.

A partir de aquí la historia continúa cada vez con más chicas, y algunos chicos, sumándose al movimiento feminista (visibilizado en todo momento bajo el término “moxie”), llamando a la acción con reivindicaciones silenciosas pero visibles, hasta llegar a convocar una manifestación pacífica cuando la situación se agrava. Llama la atención que no se diga nada relativo a que las víctimas lo comuniquen en casa, que madres y padres no salgan en defensa del alumnado, y que la falta de apoyo por parte de la dirección del centro no les lleve directamente a denunciar a la policía.

En todo momento se mantiene el tono de perfecta novela juvenil estadounidense (lenguaje, descripción de los diferentes escenarios, costumbres culturales, etc.) y los altibajos en las acciones moxie mantienen viva la emoción de la trama, que en los últimos capítulos se intensifica hasta un final vibrante que mantiene viva la esperanza en las nuevas generaciones, justo lo que yo [no estaba convencida pero] esperaba encontrar en este libro.

Según la OMS, actualmente la violencia contra las mujeres es un problema de salud global de proporciones epidémicas. Mantener una relación de pareja supone un grave riesgo de sufrir agresiones (una de cada tres mujeres mayores de 15 años lo ha sufrido, pero las cifras no recogen la grandísima cantidad de sucesos que no se denuncian); pero basta con poner un pie en la calle para ser objeto de violencia de género, cualquier hombre es susceptible de convertirse en un agresor, no es necesario que pertenezca al entorno de la víctima.

Así que quería saber exactamente qué puede encontrar una persona adolescente en la literatura feminista actual, qué se puede encontrar en las mesas de novedades ahora mismo, porque necesitaba algo a lo que aferrarme para mantener la esperanza en generaciones más jóvenes que la mía. Quería comprobar que todos los esfuerzos no están siendo en vano y que este repunte terrorífico de violencia machista al que asisto a diario, no es más que una última descarga inhumana antes de extinguirse para siempre y de una vez por todas.

―Amiga, ¿qué harías si mañana mismo desaparecieran de la faz de la Tierra todos los hombres?
―Salir a pasear de noche.


Leía este comentario en redes sociales estos días y no se me va de la cabeza. Ser mujer es eso, vivir con miedo CONSTANTEMENTE. Con casco y cazadora, conduciendo en moto, me han llegado a decir por las calles de Madrid: "¡Bonita, ¿cuánto cobras!?" Pero es diario (también es cierto que en otras ciudades no me pasa a esos niveles y con tanta frecuencia: Madrid da asco). Y eso a pesar de los privilegios que supone ser blanca y cisgénero y poder pagar las facturas a fin de mes. Pero cosificación y denigración constante. Así que en cualquier otro caso no quiero pensarlo porque es que, llorar a diario.

Por eso necesitaba este soplo de aire fresco. Enhorabuena Jennifer Mathieu, ojalá todos los adolescentes, todo el mundo dibujando en sus manos corazones y estrellas, siguiendo esta iniciativa maravillosa de visibilización y reconocimiento moxie que recomiendo efusivamente a jóvenes, formadores y tutores.

Ojo a la dedicatoria, gloriosa.

sábado, 7 de julio de 2018

"Encontraste un alma" - Edith Södergran (fragmentos)


DOS DIOSAS
Cuando viste el rostro de la felicidad te sentiste decepcionado:
esa mujer durmiente de rasgos vagos,
la más adorada y la más nombrada,
la menos conocida de todas las diosas,
que reina sobre los mares con calma,
los jardines en flor, los interminables días de sol,
y te decidiste a no servirla jamás.
De nuevo se te acercó el dolor con el abismo en los ojos,
la diosa jamás invocada,
la más conocida y menos comprendida de todas,
que reina sobre los mares tempestuosos y los navíos echados a pique,
sobre los presos con cadena perpetua,
y sobre las onerosas maldiciones que con los niños descansan
en el vientre de sus madres.

VIERGE MODERNE
No soy una mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una decisión valiente,
soy un rayo risueño de un sol escarlata...
Soy una red para todos los peces voraces,
soy un brindis en honor de todas las mujeres,
soy un paso hacia el azar y la ruina,
soy un salto hacia la libertad y el yo...
Soy el susurro de la sangre al oído del hombre,
soy la fiebre del alma, el deseo y la negación de la carne,
soy una señal de entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, buscadora e insolente,
soy agua profunda pero atrevida hasta las rodillas,
soy fuego y agua en comunión libre y leal...

LA PRINCESA
Todas la noches se dejaba acariciar la princesa.
Pero el que acaricia sólo acalla su propia hambre
y el deseo de ella era una mimosa tímida, un cuento con los ojos
muy abiertos ante la realidad.
Nuevas caricias llenaron de un sabor agridulce su corazón
y de hielo su cuerpo, pero su corazón aún quería más.
La princesa conocía cuerpos, pero buscaba corazones;
jamás había visto un corazón que no fuera el suyo.
La princesa era la más pobre de todo el reino:
había vivido de ilusiones demasiado tiempo.
Sabía que su corazón debía morir y desmoronarse por completo,
pues la verdad corroe.
La princesa no amaba las bocas rojas, le eran extrañas.
La princesa no reconocía los ojos embriagados con hielo al fondo.
Todos eran hijos del invierno, pero la princesa era del sur más
lejano y no tenía caprichos,
ni dureza, ni tapujos, ni astucia.

*


martes, 3 de julio de 2018

Ya no es como antes - Massimo Recalcati


Tengo con Recalcati un mar de contradicciones. No sé si llegaremos a buen puerto. Me fascinó con “El complejo de Telémaco”, me quedó un poco fría con “Las manos de la madre” y con “Ya no es como antes” se me ha puesto muy difícil seguir admirándole.

No sé muy bien qué esperaba de este ensayito. Al final, este tipo de libros no son tanto un ensayo sobre una cuestión social en particular, sino la reafirmación del autor sobre una idea preconcebida al respecto. Sin datos objetivos, sin bibliografía… no puede ser más que una justificación de la propia experiencia, que me parece muy bien, pero es que de esa manera no se puede pretender teorizar científicamente, para eso mejor escribir ficción y volcar los traumas juveniles en un coro de personajes, ¿no?

En el fondo, todo iba bien al principio, con sentencias como estas, en la que refiriéndose a la facilidad que tenemos hoy en día para cambiar de pareja (en contraste con el vetusto “para toda la vida” de las generaciones anteriores), decía:

“En vez de elaborar con dolor la pérdida del objeto amado, preferimos encontrar en el menor tiempo posible su sustituto, adaptándonos a la lógica imperante que gobierna el discurso del capitalismo: ¡si un objeto ya no funciona, nada de nostalgia! ¡Reemplacémoslo con su última versión!”
“La clínica psicoanalítica descubre sin embargo el Mediterráneo al comprobar que la búsqueda compulsiva de lo Nuevo no es en absoluto una expresión de libertad, sino una nueva esclavitud, el resultado de un mandamiento social e ideológico (“¡Gozad!”) al que el sujeto está drásticamente sometido”.


Acepto la hipótesis de que, sociológicamente, haya afectado a las relaciones personales esa prisa por estar a la última y esa capacidad económica del primer mundo por acceder a los artículos que tan sugestivamente se anuncian por todos los medios y se exponen en los estantes de las tiendas. Ese afán por satisfacer el deseo de forma inmediata y por no conformarse con nada que no sea perfecto.
Alguien se va a comprar el coche y le venden el humo añadido de pertenencia a un club de élite; una colonia, y la idea de un cuerpo perfecto y lleno de paz disfrutando en un paraíso, etc., y creemos que podemos tenerlo todo, que debemos aspirar al menos a tenerlo todo. Y me encanta que reflexione sobre por qué a la vez estas supuestas libertades son en realidad una forma moderna de esclavitud. Pero el libro no indaga más en esa línea, lástima.

Seguimos con otro fragmento de las primeras páginas:

“El amor es una trampa, un engaño, una ilusión destinada a derretirse como la nieve bajo el sol, el efecto de un sueño de la razón, de una impostura, de un truco neuroendocrino. Todo amor conoce su agonía antes o después, revelando la naturaleza de artificio. El tiempo corroe la pasión decretando su final, desclasándola a mera administración de bienes y servicios. Tras los primeros trastornos extáticos provocados por el influjo de la dopamina en ciertas áreas del cerebro, todo vínculo amoroso se aplana en una rutina sin deseo; el tiempo mata inevitablemente el entusiasmo que circunda la emoción del primer encuentro. Sin la estimulación de lo Nuevo, todo enamoramiento acaba en las arenas movedizas de una intimidad alienante desprovista de erotismo. De este deterioro del deseo en el teatrillo de la vida familiar, la camiseta blanca del padre cabeza de familia fue para Adorno el símbolo de generaciones enteras.”

Stop. Íbamos muy bien pero, ¿se puede saber qué concepción de las relaciones tiene este señor? ¿La del típico matrimonio monógamo y heterosexual donde él nunca coge una fregona y eructa con lata de cerveza barata en la mano, y ella se abandera en Facebook desde su sofá, capitana en la lucha feminista por la libertad sexual de las mujeres aunque él no se pasea por su clítoris desde 1993? Pues hombre, el amor no es eso, no me puedo creer que una relación saludable sea eso.

Es la brecha que suelo encontrar con autores de otras generaciones a la mía (Recalcati, 1959), para quienes cosas como el sexo antes del matrimonio fueron toda una revelación y por tanto entienden que en ese sentido la sociedad está muy avanzada; sin embargo, mi generación ni siquiera contemplaba el matrimonio como posibilidad y entrábamos y salíamos con quien nos daba la gana sin dar explicaciones ni atender a géneros, etnias o clases sociales, hemos evolucionado hasta hacer realidad conceptos como la anarquía relacional y por lo tanto pensamos que estamos totalmente en pañales cuando vemos las barbaridades que aguanta la gente “por amor”. Eso no es amor, amor es cuidarse desde la libertad. Así que… ¡como para ponernos a reflexionar por enésima vez sobre el amor en relaciones hegemónicas en las que uno es el esclavo sexual del otro eliminando de su horizonte el deseo por puro miedo a la soledad! Pues mira, no, chica: qué pereza.

“La simple epidemiología de las relaciones de parejas lo demuestra: a los seres humanos cada vez les cuesta más trabajo mantener una relación en el curso del tiempo. Las separaciones se multiplican, los cónyuges o convivientes se separan con mayor frecuencia cada vez para volver a unirse en nuevos vínculos o vivir de manera más despreocupada su libertad. Es un signo de nuestros tiempos. Nuestra época es la época, como afirma acertadamente Bauman, de los amores líquidos”.

Pero si he encontrado fisuras irreconciliables con Recalcati es cuando he descubierto que no ha superado a Freud. Que sigue haciendo distinciones entre la forma de amar de hombres y mujeres (¿qué serán para Recalcati un hombre, una mujer?, ¿penes, vaginas… quizá? Ay, qué mal, ¿esa miguita que tienes entre los dientes es un poco de transfobia, Recalcati?).

Comprobad que estáis sentados antes de leer esta barbaridad, cito de la página 113:

“Por esta razón a los hombres les resulta más difícil perdonar. Su apego al Yo es más fuerte, más voluminoso que en las mujeres puesto que está sustentado por la presencia imaginaria (competencia varonil) y real (presencia del órgano) del falo.”

Conozco a unas cuantas personas con vagina, que gustosamente le explicarían a Recalcati el concepto del Yo armadas con un arnés que mantuviera en su sitio un Falo de silicona decorado con los colores del arcoíris. Qué te pasa Recalcati, antes molabas.

En cuanto al concepto de perdón que me habría encantado leer en este libro: si no nos damos libertad a nosotros mismos, difícilmente se la vamos a dar a los demás. No podemos prometer fidelidad ni amor eterno porque sencillamente el tiempo nos cambia, y será o no será, cuántas veces has descubierto cambios profundos en ti, cuántas otras has descubierto que esa persona que creías tan cerca, de repente es una total desconocida y te hace asomarte a un abismo de incomprensión. Y nada de eso está mal si se gestiona desde el respeto, y teniendo siempre en cuenta que el amor es un bien infinito, que no se agota por más que lo gastemos.

Ama, y haz lo que quieras (San Agustín, icono queer desde el siglo IV).


viernes, 29 de junio de 2018

Dicen de mí - Gabriela Wiener


Descubrí a Gabriela Wiener y su “Dicen de mí” durante la última Feria del Libro de Madrid. Me llamó la atención con su atrayente diseño de cubierta estilo collage, y una campaña de marketing girando a su alrededor que lo presentaba como una obra literaria experimental con el feminismo como punto de partida o centro de todo lo demás.

Hay un algo seductor en el hecho de echar un vistazo a la intimidad ajena, supongo que en mayor o menor medida es algo intrínsecamente humano. En ese sentido “Dicen de mí” es obscenamente explícito, ya que la autora lleva a cabo un ejercicio literario que consiste en despojarse de todo pudor y narrar las luces y las sombras de su personalidad y de su trayectoria vital no desde el yo, sino a través de preguntas muy íntimas y muy precisas a personas seleccionadas de su entorno más cercano.

Desde el principio de la obra se nos explica el objetivo de la misma y la forma en que fue creada: el proceso en el que Gabriela seleccionó a quién hacer las preguntas y cómo eligió qué y cómo preguntar a cada uno de ellos. Así, tenemos una obra autobiográfica con un formato poco convencional. Entre los entrevistados se encuentran personas de su familia y amigos, también otros que ya no están en su vida (amistades perdidas, amantes con los que una relación saludable fue imposible, etc.).

Lo más destacable de esta obrita son dos cosas, para mí: la forma de escribir tan personal de Gabriela y su forma de vida tan poco convencional, que visibiliza un tipo de familia no hegemónico que la sociedad patriarcal condena.

Una cosa divertida e infantil que confiesa Gabriela en las primeras páginas, es que le encanta que le cuenten las mismas historias una y otra vez, cuando se trata de sus favoritas. Es por eso que en sus entrevistas interpela a sus conocidos con cuestiones de ese tipo, al estilo de “cuéntame otra vez aquella historia…”

En el sentido más reivindicativo, feminista y queer, la aportación de Wiener es muy interesante. Por un lado, es una persona que forma parte de una triada, compuesta por dos mujeres y un hombre, los tres son los progenitores de dos criaturas cada una de ellas nacida de una de las madres (no hace falta añadir, por tanto, que Gabriela es bisexual).

No hay que confundir el concepto “trío” (que se utiliza para definir aquellas relaciones sexuales en las que intervienen tres personas de cualquier género y orientación sexual), con “triada”, que son igualmente tres personas con el añadido de que mantienen una relación afectiva al mismo nivel entre ellos. Forman parte de la comunidad poliamorosa y si no son más visibles y crees que no conoces a ningún poliamoroso en tu entorno, seguramente será por el estigma social que les hace permanecer en un discreto segundo plano, por la misma razón que el procesador de textos donde escribo esto ahora mismo no reconoce el término poliamor. Bibliografía imprescindible para entender esto si te suena a chino mandarín: “Ética promiscua” y “Opening up”, ambos publicados en castellano por la maravillosa editorial Melusina.

En cuanto al feminismo, a lo largo del libro se hacen numerosas referencias en este sentido, es algo clave de máxima importancia en la vida de la autora, y la última de las historias narra un episodio de violencia machista encuadrado en una relación amorosa insana.

"El feminismo nos ha hecho libres, Gabi. Lo más importante, nos ha enseñado a exigir respeto."
(De la entrevista con Rocío, amante de Gabi y madre de su hija).

Casi todo el tiempo la lectura deja al lector exhausto por las grandes dosis de apertura y exposición de la intimidad que contiene. Uno de mis fragmentos favoritos es el siguiente:

"En realidad, quiero preguntarte algo que nunca le he preguntado a nadie o que nadie me contestaría. Ya sé que a la gente de bien no le importa el qué dirán, pero a mí me obsesiona –llámame loca– saber algo que te haya rondado la cabeza a ti a cerca [sic] de mí y que callaste, una especie de verdad que sientes que no podrías decirme nunca porque me destrozarías y que late dentro de ti y quema. ¿Me la dirías por fin, con honestidad brutal?
En realidad no me quema y por supuesto que te la puedo contar. Ahora mismo te imagino abriendo el correo de esta entrevista, saltándote todas las respuestas previas, y yendo directamente a esta, que es la siguiente: creo que gestionaste muy mal tu aventura con Rocío y que pusiste a Jaime en una posición muy injusta. Cuando la aventura se convirtió en triángulo, en hijo común, en experimento de familia, es decir, todo lo que pasó después, ya es otro asunto. Pero en la fase previa, cuando uno puede controlar todavía lo que está ocurriendo, creo que fuiste muy egoísta, que no tuviste en cuenta a Jaime y a Lena. Por supuesto, es solamente una opinión, no creo que vaya a destrozar a nadie, y menos a ti, que eres muy fuerte, aunque te sientas a menudo poseída por la fragilidad.
Esta parte me encanta por la confianza, la verdad, la ironía y la sensibilidad que desprende."

Definitivamente no creo en el sincericidio (he comprobado que es un término que usa la gente mentirosa compulsiva, quizá para justificarse), creo en la capacidad empática del ser humano para entender y acoger los sentimientos de aquellos a quienes ama.

Otro de mis fragmentos favoritos se encuentra en una de las entrevistas más extrañas: la autora contacta con una antigua amiga con la que ya no tiene relación, para invitarla a expresar con precisión qué pasó y por qué no pueden ser amigas. Es el siguiente, con el que me he sentido muy identificada por experiencias propias:

"¿Por qué nunca volviste a contestarme un solo mail o llamada? ¿Por qué rechazaste mis intentos de buscarte?
Hace casi cinco años te expliqué por teléfono los motivos por los que ya no creía en nuestra amistad, Gabriela. Sé que tienes virtudes y que eres una buena amiga de tus amigos, pero en relación a mí se te hizo sistemático el acercarte con agresividad. Me incomodaba totalmente tu forma de tratarme y todos los prejuicios e ideas que tenías sobre quién era yo. Querías imponerme una manera de ser, eras intolerante, normalmente atropellabas y eras sentenciante con todas mis acciones. Fuiste cruel en muchas situaciones que ya no vale la pena mencionar, conocías mis vulnerabilidades y me exponías a situaciones en las que salía siempre dañada.
¿Por qué no pensar que fuimos incapaces de abstraernos a las dinámicas de poder que suele haber en algunas relaciones, que fallamos, que fue algo de ambas?
Acepto mi responsabilidad por permitirlo y callar, pero un día, luego de un episodio más de esos, desperté y empecé a tomar decisiones y una de ellas fue no tener relaciones desgastantes o que saquen mi lado vulnerable. Muchas veces tus acciones no fueron solo producto de tu ímpetu, muchas veces sabías lo que hacías."

En este sentido, es clave aclarar que uno no debe cometer sincericidio con la persona incorrecta. Precisamente es cuando la sinceridad se corrompe y deja de serlo, precisamente por eso también creo que “sincericidio” me sobra. ¿Os apetece una buena dosis de realidad? Pues echad un vistazo a este libro.


martes, 12 de junio de 2018

"El hechizo de la amapola" - Desiree Ruiz Velázquez


Los amigos de Edición Anticipada no comparten mis gustos literarios, así que no suelo colaborar con ellos reseñando los libros que me ofrecen. Hice una reseña de prueba hace tiempo y el libro no me gustó, esta vez entré a curiosear y me animé a leer este libro en la pantalla (jamás leo en la pantalla). "El hechizo de la amapola" es un libro autoeditado que tiene una presentación formal bastante buena: la maquetación y las ilustraciones no están nada mal, salvo excepciones.


Me he decidido a reseñar el poemario básicamente porque trata de amor platónico adolescente y lesbiano. Por esto último, exactamente. Es necesario dar visibilidad a una realidad que aunque socialmente cada vez está más normalizada, aún es tabú. Precisamente leemos algunos fragmentos en este sentido entre las páginas, un ejemplo:

Fuiste mi secreto por mucho tiempo,
uno que apreciaba,
que valoraba,
que amaba.
Pero por más precioso que fuera,
me fue matando el guardarlo tanto,
y más cuando veía que te perdía
porque apareció en tu vida alguien
que no tenía por qué mantenerte en secreto.

Y otro ejemplo:

Pero cierta adrenalina despertaba
tal repentina clandestinidad
de ese secreto compartido,
ante aquella inconsciente jugada
entre dos supuestas amigas.

El tiempo pasa más rápido de lo que nos gustaría, se olvida con rapidez la intensidad de la adolescencia, el modo en que se magnifica hasta el más mínimo detalle y se vive cada pequeña cosita como un tremendo acontecimiento con el corazón desbocado. Los Románticos del XVIII eran eternos adolescentes.

A pesar de no poseer una gran calidad literaria, estos poemas no conocen la pretenciosidad, son de un intimismo y una sinceridad enternecedores. Básicamente, una voz femenina en primera persona relata los detalles de su enamoramiento por otra mujer durante el primer año de universidad. Nunca se materializó porque tomaron caminos diferentes (disculpad el destripe, pero esto no trata de saber cómo acaba la historia), lo que importa es la sensibilidad de la que hace gala la autora, a pesar de no tener las herramientas literarias a su alcance para darle una forma más interesante desde el punto de vista formal.

Todavía hay mucha gente hoy en día que ni siquiera se concibe a sí misma como homófoba, pero que sigue señalando las relaciones queer como un acontecimiento, como si una orientación sexual no normativa fuera algo exótico. No lo es. Nadie debería sentirse forzado a salir del armario si ni siquiera ha estado nunca en él. Como apuntaba al principio, visibilidad y normalidad son clave para acabar con esta lacra. Este librito bien puede servir para desmontar mucha heteronormatividad adquirida: todo se reduce a que las personas no somos sexos con patas y el género es algo adquirido, una construcción social. Así pues... cualquier expresión artística y cultural en este sentido, es muy bienvenida.

martes, 1 de mayo de 2018

"El delirio — El dios oscuro" de "Claros del bosque", María Zambrano



(p. 43)

Brota el delirio al parecer sin límites, no sólo del corazón humano, sino de la vida toda y se aparece todavía con mayor presencia en el despertarde la tierra en primavera, y paradigmáticamente en plantas como la yedra, hermana de la llama, sucesivas madres que Dionysos necesitó para su nacimiento siempre incompleto, inacabable. Y así nos muestra este dios un padecer en el nacimiento mismo, un nacer padeciendo. La madre, Semelé, no dio de sí para acabar de darlo a luz nacido enteramente. Dios de incompleto nacimiento, del padecer y de la alegría, anuncia el delirio inacabable, la vida que muere para volver de nuevo. Es el dios que nace y el dios que vuelve. Embriaga y no sólo por el jugo de la vid, su símbolo sobre todos, sino ante todo por sí mismo. La comunicación es su don. Y antes de que ese su don se establezca hay que ser poseído por él, esencia que se transfunde en un mínimo de sustancia y aun sin ella, por la danza, por la mímica, de la que nace el teatro; por la representación que no es invención, ni pretende suplir a verdad alguna; por la representación de lo que es y que sólo así se da a conocer, no en conceptos, sino en presencia y figura; en máscara que es historia. Signo del ser que se da en historia. La pasión de la vida que irremediablemente se vierte y se sobrepasa en historia. Y que se embebe sólo en la muerte. El dios que se derrama, que se vierte siempre, aun cuando en los "Ditirambos" se dé en palabras. Las palabras de estos sus himnos siguen teniendo grito, llanto y risa al ser expresión incontenible. Expresión que se derrama generosa y avasalladoramente.

miércoles, 25 de abril de 2018

"Estabulario" - Sergi Puertas


Sergi Puertas (Barcelona, 1971) ha publicado novelas y poemarios. En la información sobre el autor que se puede leer en “Estabulario”, Puertas se nos presenta como un artista multidisciplinar: escritor, periodista, poeta, músico y guionista de novela gráfica en la actualidad, además de haber desempeñado su carrera profesional en la industria editorial en el pasado.

El libro que tengo entre manos es una rareza difícil de clasificar, que se divierte provocando en el lector algún que otro dolor de cabeza: la inquietante imagen que ilustra la cubierta (un tótem de estética hindú con máscaras que observan desafiantes) ya vaticina un contenido extraño y desalentador, que en absoluto está reñido con la buena calidad, como veremos a continuación. Las referencias que lo avalan, invitan sin duda a la lectura.


El encanto de lo grotesco

“Estabulario” ha conquistado a la crítica española, y ha sido comparado con Ballard, Lem, Chirbes y Cronenberg, además de con la maravillosa serie británica “Black Mirror”. Con estas referencias es imposible que como mínimo no llame nuestra atención.

Se compone de seis relatos con las temáticas más descabelladas que quepa imaginarse. Por ejemplo, en el primero tenemos un restaurante especializado en cocinar patos, donde los cocineros son budas obesos con el uniforme de carne adherido a su ADN. La narración no es fácil ni amable, sino extraña y un tanto críptica, es fácil perder el hilo. La ciencia ficción juega a mimetizarse con la realidad en este experimento en el que su autor no buscaba fama y sigue extrañado por haber cosechado éxitos, ya que su intención era más bien explorar los límites del cuento como género literario.

El resultado es una compilación en la que Puertas rinde homenaje a los autores que le sirven de inspiración a la vez que trata (a su manera) temas complejos y de actualidad que le inquietan, como la religión, el islamismo, la era de Internet, la sociedad parapetada tras una pantalla, las consecuencias espantosas que se derivan del mal uso de la tecnología, etc. La excusa es escoger una serie de personajes y someterlos a distorsiones de la realidad para ver cómo se comportan, exactamente como ratas en un laboratorio.

Precisamente, la idea del título, según ha comentado el propio autor, surgió a partir de una conversación con un amigo que trabajaba en un animalario o estabulario con ratas de laboratorio. No conocía ese término y le gustó tanto que finalmente sirvió de título a este volumen. A partir de ahí, Puertas tiró del hilo y pensó qué pasaría si le hiciera algo parecido sobre el papel a seres humanos ficticios.


Nuestra canción

El penúltimo cuento y que más me ha gustado, “Nuestra canción”, es tan inquietante y extraño como el resto pero, además, posee una estructura especial que le confiere un ritmo hipnótico, es un cuento que no se puede leer una sola vez, impacta. Es una metáfora con personajes cambiantes, donde se ponen sobre la mesa temas tan maltratados y complejos como el racismo, el machismo, las normas sociales de convivencia, los choques culturales entre personas de diferentes procedencias, la desnaturalización de la vida humana en las ciudades industrializadas, la pérdida de lo esencial, la hostilidad del capitalismo que nos devora, incluso podemos encontrar ecos hacia la contaminación y la destrucción del planeta.

Todo esto en un relato que bien podría ser cantado, y que se configura en pequeñas estrofas encabezadas con colores y números que en cada nuevo punto y aparte sufren metamorfosis al más puro estilo de la manipulación transgénica. En este cuento nos damos cuenta de que quizá no hace falta alterar la realidad para someter a los humanos a situaciones distópicas o extremas para ver cómo reaccionan… sino que, más bien, somos los propios humanos los que hemos sido desnaturalizados, y que ya somos absolutamente incapaces de desenvolvernos y reaccionar con normalidad en un medio perfectamente natural, virgen.

Lo más destacable de “Estabulario” no es tanto su capacidad de encontrar belleza en lo grotesco, ni siquiera lo mejor o peor escrito que esté: es que tiene la valentía de ponernos enfrente un espejo sin la capacidad distorsionadora de un filtro de Instagram, y así, nos brinda el desafío de luchar contra esa realidad que nos incomoda: toda esa mierda que, como sociedad, solemos barrer y esconder bajo el felpudo.

El arte no es arte si no sacude, si no incomoda, si no consigue que salgamos de su influjo habiendo alterado algo dentro de nosotros. La técnica, la belleza, los referentes, las etiquetas, los movimientos, las épocas, los estilos… no son más que excusas. Precisamente “Estabulario” ni tan siquiera se encuentra dentro del estilo propio de la editorial que lo apadrina, Impedimenta, me pregunto si fue una apuesta editorial azarosa (“por si cuela, por si el boca a boca”, etc.), o es que Enrique Redel y su equipo pretenden explorar otros estilos diferentes a aquellos más amables y convencionales a los que nos tienen acostumbrados. Estaré pendiente, esta apuesta me ha cautivado.

A su favor: la valentía de salirse de lo convencional y explorar nuevas formas de hacer literatura siendo atrevido, mordaz, irreverente, grotesco y salvaje. Incomoda al lector y se divierte jugando con su inteligencia, poniéndole contra los límites de sus propias convicciones.

Y, si hay que buscarle alguna pega, requiere un esfuerzo extra de concentración por parte del lector, así que es una buena elección para que los más acomodados se entrenen para escalar hacia otras formas de literatura que se rebelan contra las normas de lo establecido. No apto para cobardes.

domingo, 1 de abril de 2018

"Desde las entrañas" - Inma Luna & Zaida Escobar


“Desde de las entrañas” es un poemario ilustrado o un álbum con poemas: texto e imagen se nutren y complementan, y no se roban protagonismo en ningún momento. Son solo diferentes maneras de expresar una misma idea: por ejemplo, la reivindicación de la persona como ente que no se puede conocer sólo desde fuera o a través de su apariencia.

Luna y Escobar se unen aquí para crear una obra conjunta de texto e imagen: ambas artistas vuelcan sobre el papel ideas íntimas y viscerales, en una explosión muy efímera de arte y belleza que roba toda la atención del lector y que desde la estantería reclama ser admirado una vez más. Ahora veremos qué tiene de especial este hallazgo editorial.

La textura de los límites del ser humano
“Desde las entrañas” es una obra que en esencia transmite valentía, vitalismo y aceptación de los límites del ser humano: dar todo de sí sabiendo que habrá que parar o virar el rumbo. También transmite la idea de aceptación de nuestra propia condición de humanos, que es clave para, a partir de ahí, explorar los límites de cada uno.

Reivindica el derecho a la intimidad, a dejarnos fluir como animales sin poner trabas artificiales y asépticas a nuestra naturaleza. Todo esto, a través de ilustraciones y textos sinceros y descarnados en los que destacan las texturas muy bien conseguidas y la alusión que de forma continua se hace entre líneas a sacar el mayor rendimiento a los cinco sentidos.


Inma Luna y las palabras
En cuanto a los poemas, no son demasiado largos, son textos rápidos, como reflexiones cazadas al vuelo de un instante. Sigo de cerca la obra de Inma Luna desde hace algunos años y sé que se caracteriza por impulsos creativos: no son versos pulidos y revisados una y mil veces, sino que escribe guiada por la pulsión del momento transmitiendo así la idea en toda su crudeza, incluso aunque se trate de imágenes delicadas.

Luna es periodista y antropóloga, y hasta la fecha ha publicado la maravillosa novela “Mi vida con Potlach”, un libro de relatos titulado “Las mujeres no tienen que machacar con ajos su corazón en el mortero” y un buen puñado de libros de poemas.

En estos textos transita por las pasiones y los instintos, haciendo a veces un regreso al bosque o a lo ancestral como metáfora para despojarse de lo accesorio e indagar en el interior de sí misma con el fin del crecimiento personal. Los sentimientos y la idea de vivirlo todo al máximo, apasionadamente y sin miedo a transitar los límites, también están presentes en sus versos.

El mundo de colores de Zaida Escobar
La unión de la tinta y el papel que se han seleccionado para imprimir este libro, da lugar al maravilloso olor de las ceras Manley que todo lector que haya crecido entre los 80 y los 90 evocará con facilidad. Es un detalle más que convierte a este libro en una obra sensitiva a muchos niveles y que alude directamente a la posible bibliofilia de los lectores.

Las ilustraciones de Zaida Escobar son increíbles, me han encantado. En ellas destaca la textura, casi parecen estar en relieve, las figuras a punto de emerger del papel. Son diseños de rostros y cuerpos humanos, en los que destacan los fondos oscuros sobre los colores animales: ocres, pardos o sangre que contrastan con áreas azuladas.

Escobar es licenciada en Bellas Artes y Técnica Superior de Ilustración. En los últimos años ha expuesto su obra en galerías y ha experimentado diferentes campos como la ilustración, la obra plástica a gran formato o el live painting, su obra se caracteriza por poner siempre el foco en el cuerpo humano.

Me ha cautivado la unión de estos dos talentos: sencillamente, creo que es un álbum ideal para hacerse un homenaje y regalarse belleza.

viernes, 30 de marzo de 2018

"La Torre" - Juan Bermúdez Romero, Kaos


“La torre” es una novela juvenil con tintes de fantasía que ofrece un planteamiento muy llamativo: en un extraño mundo apenas explorado, los protagonistas de esta historia tendrán que arriesgar sus vidas para averiguar si lo que les han contado acerca del lugar en el que viven, es fruto de evidencias científicas o más bien, de elucubraciones místicas. Así pues, observamos desde fuera a un grupo que se nos representa muy pequeñito en comparación con la inmensidad del lugar donde se encuentran (un lugar que en la imaginación se hace más grande aún debido a que no saben prácticamente nada sobre su naturaleza).

Es exactamente una metáfora de los humanos explorando el universo. Contamos con muchos descubrimientos científicos pero, sin duda, no con los suficientes, teniendo en cuenta la ingente cantidad de preguntas que aún quedan por resolver. Además, la sociedad se sigue creyendo a pies juntillas cualquier historieta religiosa que dé sentido a su existencia, aunque se fundamente sobre humo. En ese sentido, “La torre” es una historia muy apropiada para que los lectores más jovencitos comiencen a hacerse preguntas que cuestionen su realidad.

Hay un elemento fundamental en “La torre” y son las ilustraciones de su autor: Kaos es conocido desde hace muchos años en redes sociales por su trabajo como ilustrador, también le apasiona contar historias. Es posible que sus argumentos nazcan a raíz de sus ilustraciones, y no al revés. No sé cómo trabaja pero me gusta imaginar que los personajes que dibuja le sugieren las historias a medida que los va trazando, como si se la susurrasen al oído.


En YouTube hace tutoriales sobre ilustración y vídeos relacionados con este tema, pero también publica a veces otros vídeos con contenido diferente… viajes, reflexiones, vídeos musicales, etc. (tiene un canal alternativo llamado Basurero Katastrófico). Yo le conocí a través de su amiga Terafobia (Ana Cerezuela), una chica con una sensibilidad abrumadora que escribió un poemario pequeñito y delicioso del que también os hablé aquí en su momento.

Siguiendo con “La torre”, lo que más me gusta es que es una historia honesta. He visto que algunas opiniones de internautas exigen más profundidad en la psicología de los personajes o más verosimilitud en la trama. Bueno, en este sentido quizá esta novela no vaya a ganar montones de premios literarios, pero en mi opinión tiene muchas más cosas a favor que en contra. La redacción es muy fluida y mantiene un tono homogéneo de principio a fin que añade consistencia a la obra, y las ilustraciones hacen que visualicemos de una forma mucho más orgánica todo lo que se nos cuenta.

A medida que avanza la trama se descubre un poquito más sobre la naturaleza extraña de la torre, los giros en este sentido son muy ocurrentes y divertidos, y es que la cabeza de Kaos debe ser un pozo sin fondo de personajes, arcos argumentales, magia y ocurrencias donde todo es posible. Recuerdo un proyecto de su canal que me encantó, os lo dejo por aquí enlazado porque no tiene desperdicio (no es algo que haya vuelto a ver por YouTube). Era una de esas historias de “elije tu propia aventura” titulada “La taberna”, al final de cada vídeo hay dos opciones donde debes elegir y se te redirige a otro vídeo… y así sucesivamente.

Sobre “La torre”, casi cualquier cosa que cuente sobre su contenido supondría destripar las sorpresas que contiene. Los primeros capítulos sirven para conocer a los protagonistas, que son totalmente diferentes entre sí, y a través de ellos, el extraño mundo vertical en el que viven. Las referencias que se me ocurren para hacer algún paralelismo con respecto al paisaje, es el cuento popular de las habichuelas mágicas (donde un pequeño héroe trepa por una planta que no para de crecer, teniendo la posibilidad de explorar qué hay más allá de su mundo conocido) y las montañas Hallelujah de Avatar (que a su vez parecen inspiradas en las montañas en forma de pilar que hay en el Parque Nacional Zhangjiajie, en la provincia de Hunan, al sur de China) ó las islas flotantes del videojuego Chrono Trigger.

Creo que es un libro estupendo para el debut de este joven artista, y confío en que le seguirán muchos más. Cualquier adulto puede pasar un ratito estupendo en la compañía de sus poco convencionales personajes, pero parece destinado a un público adolescente que aún no esté preparado para novelas más largas y complejas. En cualquier caso, es una buena opción, ya que además la presentación formal está muy cuidada y eso siempre se agradece. 9 de cada 10 libros que leo contienen errores ortotipográficos, y este está dentro del 10% excepcional, así que vaya también desde aquí mi enhorabuena al equipo editorial.

jueves, 29 de marzo de 2018

Presentación de "Morir no es lo que más duele" de Inés Plana, en Barcelona | con Mercedes Milá


El pasado mes de febrero tuve el honor de acudir a esta presentación mágica, que sucedía solamente unas semanas después del lanzamiento de "Morir no es lo que más duele", el maravilloso thriller de mi querida Inés Plana, del que ya os he hablado.


Fue en la emblemática libería +Bernat de Barcelona, donde la gran comunicadora Mercedes Milá tuvo la deferencia de querer presentar a Inés, porque es una entusiasta declarada de "Morir no es lo que más duele". También ha compartido la recomendación en programas de televisión, sólo porque le encanta. ¡Casi nada...!

Aunque la calidad del vídeo no es muy buena, mi intención fue recoger algunos fragmentos de este día que para mí transcurrió como en un sueño, entre brumas, porque sabía que era todo tan perfecto y que cada segundo vivido pronto sería recuerdo. Os dejo el vídeo para que podáis disfrutar del ambiente maravilloso que vivimos allí aquella tarde. Podéis verlo también desde este link de YouTube.

También os cuento que desde hace unas semanas, ya se pueden encontrar en las librerías ejemplares de la segunda edición de "Morir...", estos tienen una faja distintiva con algunas frases extraídas de diferentes medios de comunicación. Pues bien, la editorial Espasa seleccionó una frase de este blog (de la entrevista que le hice a Inés en enero, coincidiendo con el lanzamiento), así que tengo el grandísimo honor de ser prescriptora y acompañar un poquito más de cerca a "Morir..." en su andadura. Que, por cierto, sigue imparable, y confío en que la estela de magia que la envuelve desde su creación, aún va a acompañarla por mucho más tiempo todavía. Enhorabuena, una vez más, Inés querida.


miércoles, 28 de marzo de 2018

"Los muertos y los vivos" - Sharon Olds


La poesía de Sharon Olds me representa.

Quisiera soñar todas las noches que paseo por las habitaciones de su cabeza. El ritmo de su escritura marca el compás de mis pasos. Aspiro a vivir en un estado de ánimo del mismo color que esta poesía.

GRANDES AMIGAS
El día que mi hija cumplió diez años, pensé en esa
capa lacia, verdosa y brillante de tu
pelo dorado. En la última semana de
tu vida, cuando iba cada día después de clase,
solía escudriñar el sendero hasta tu puerta,
una pared impenetrable como tus cabellos. Intentaba
descifrar su arquitectura, torciendo el gesto
en busca de una señal.
El último día ―sin huella
alguna en el sendero, ni una piedra fuera de sitio―
las enfermeras no me dejaron entrar.

Teníamos nueve años. Nunca habíamos mencionado la muerte
o hacernos mayores. No te había imaginado
muerta
más que tú a mí
ser madre. Pero cuando tuve a mi hija
le puse tu nombre, como si te extrajese
por una grieta entre los ladrillos.
   Ahora tiene diez años,
   Liddy.
Te ha sobrevivido, con su pelo negro fulgente como
la tierra en la que se moldeó el camino,
el sendero hacia ti.


Olds es literatura de verdad: que brota desde los recuerdos más íntimos, de las vísceras y de los genitales; tan limpia y tan sucia como sólo puede serlo el ser humano. Precisamente, da la impresión de que a Olds no le asusta ser humana. Y esto no es tan habitual. Mientras la mayoría pasa de puntillas por su única oportunidad para pisar el mundo, Olds escarba la tierra con las uñas de pies y manos, le muestra los colmillos a cada nueva bocanada de aire.


EL SIGNO DE SATURNO
Algunas veces mi hija me mira con un
oscuro gesto de ámbar, como mi padre
a punto de desmayarse de indignación, y recuerdo
que ella nació bajo el signo de Saturno,
el padre que devoró a sus hijos. A veces
su oscura y muda nuca
me recuerda a él inconsciente en el sofá
cada noche, con la cara vuelta.
Algunas veces le oigo hablar con su hermano
con esa frialdad que en él pasaba por madurez,
esa rabia endurecida por la voluntad, y cuando ella se enfurece
en su habitación, y da un portazo,
puedo ver su espalda, vacía y vasta,
cuando él se desvanecía para escapar de nosotros,
y se tumbaba mientras el bourbon convertía su cerebro
en carbón. A veces veo ese carbón
ígneo en los ojos de mi hija. Al hablar con ella,
intentando persuadirla hacia lo humano, su carita
limpia se ladea como si no pudiera
oírme, como si estuviera atenta
a la sangre de su propio oído, en vez de a mí,
a la voz de su abuelo.


En “Los vivos y los muertos” hay lugar para sus padres y hermanos, una mirada a un pasado hostil; también, para su marido e hijos, su presente y sus recuerdos recientes. Palpita de vida cada verso, sangra cada palabra, casi se respiran los olores. El pasado se refleja cruel en las pupilas de sus hijos, pero Olds hace que el terror al paso del tiempo se convierta en arte cuando se detiene el tiempo suficiente para transformar la vida en poesía.


LA ÚNICA CHICA EN LA FIESTA DE LOS CHICOS
Cuando llevo a nuestra hija a la fiesta de la piscina
la dejo entre los chicos. Ellos dominan y
se agitan, ella allí elegante y pulcra,
con su sobresaliente en matemáticas desplegado en el aire.
Se quedarán en bañador, su cuerpo duro,
Indivisible como un número primo,
se tirarán en la parte que más cubre, restará
ella su altura de tres metros, lo dividirá por
miles de litros de agua, números
que rebotan en su cerebro igual que las moléculas de cloro
en el claro azul de la piscina. Cuando salgan,
su coleta, como un lápiz negro, le colgará
por la espalda, su apretado bañador de seda
con dibujos de hamburguesas y patatas fritas
relucirá en el aire festivo, y verán
su cara dulce, solemne y
sellada, factor de uno, y verá
sus ojos, dos por barba,
sus piernas, dos por barba, y las curvas de sus sexos,
uno por barba, y en la cabeza hará su
frenética manipulación, como las gotas
brillan y caen elevadas a mil desde su cuerpo.


lunes, 26 de marzo de 2018

"Vegetarianos con ciencia" - Lucía Martínez Argüelles



Sólo extraigo una cosa negativa de mi experiencia en mis años como vegetariana: lo único malo de ser vegetariana es... la gente. Aguantar las chorradas y cuñadeces que te sueltan de forma gratuita. Es agotador.

“Vegetarianos con ciencia” es una guía práctica de nutrición saludable, apta tanto si eres vegano o vegetariano como si no. Su pretensión es aclarar desde un punto de vista científico la perfecta salubridad de la que puede gozar una persona vegana o vegetariana, debido a los continuos ataques que sufrimos por parte de los omnívoros, que además de no tener respeto por la vida, suelen estar muy desinformados nutricionalmente (son cosas que suelen ir unidas) y ya se sabe que la ignorancia es muy atrevida. Todo está expuesto de una forma muy clara y accesible para todo tipo de público, la redacción llega a ser a veces es tan coloquial que parece que estás oyendo a Lucía hablándote desde un vídeo de YouTube, o mientras os tomáis un café.

Pero es que además, “Vegetarianos…” explica muy bien cómo cualquier dieta debe estar basada fundamentalmente en productos de origen vegetal (sí, aunque también incluya esporádicamente la ingesta de cadáveres de animales). Por último, y no menos importante, aclara la diferencia entre nutrirse (ingerir los requerimientos mínimos para no estar desnutrido) y alimentarse, que conlleva una ética que, en un mundo lógico, todo adulto responsable debería poner en práctica en su día a día.

p. 17 “La palatabilidad no debería estar por encima de los principios.”

Pero el mundo no es lógico. Nadie nos enseña nutrición desde pequeños y crecemos embrutecidos a nivel nutricional. La pirámide de los alimentos que se enseña en las escuelas, ¡está al revés!, y no solo eso sino que además incluye grupos de alimentos que una dieta saludable no debe incluir bajo ningún concepto. También el capitalismo hostil tiene mucha culpa de esa desinformación (la desinformación no es la falta de información, sino la información que se lanza tergiversada con fines habitualmente comerciales). Un ejemplo: nadie a pie de calle sabría decir qué otros alimentos contienen calcio con un buen nivel de biodisponibilidad… que no sea la leche. Y los hay, son de origen vegetal y nuestros huesos estarán perfectamente calcificados si somos conscientes de sus propiedades y los incluimos en nuestros menús. Pero a la tele no le interesa vender brócoli, llevamos años siendo bombardeados con anuncios que repiten hasta la saciedad calcio, calcio, calcio… stop.

Vayamos al juego de palabras del título. Con ciencia. Conciencia. Es algo cultural y educacional, nos enseñan a mirar para otro lado, total, es otro el que asesina a la vaca, os invito a ver cualquier documental sobre mataderos de animales: cualquiera. También sigue habiendo salvajes para quienes el asesinato de un toro es una fiesta. No hay discusión posible en todo esto, es algo inhumano.

p. 22 “(…) no está el mundo para que, los que podemos, no seamos radicales. En muchos de los posicionamientos éticos que podemos adoptar en nuestra vida diaria, el extremismo es una necesidad: no basta con ser un poquito racista, insultar a los homosexuales un día a la semana o pegarle a tu mujer quince días al mes porque en el punto medio está la virtud.

¿Lamentarías que te hicieran daño? ¿Que se lo hicieran a tu madre? ¿A tu hijo? ¿Al vecino del quinto? ¿Al dependiente que te sirve el pan? ¿A los somalíes que corren entre coches huyendo de los policías? ¿A un gatito recién nacido? ¿A un cerdito? ¿A un calamar? ¿A una hormiga? Ok, veamos, ¿en algún momento has pensado “esto no me dolería, no va conmigo…”? Si es así, tienes un problema muy grave de empatía. Nadie debería morir para que otro se alimentara: tu vida no vale más que ninguna otra. Háztelo mirar o vive con ello. La responsabilidad del vegetariano convencido, incluso la de aquel que no tiene ni idea de nutrición y se alimenta casi solo a base de pizza cuatro quesos, es loable. Cuando das el paso ya no puedes verlo de otro modo, es imposible.

Hay gente omnívora que no come ni una sola pieza de fruta en todo el año, y se mete contigo porque
eres vegetariana. Hay gente omnívora con un sobrepeso brutal que es origen de otros mil problemas de salud, que se mete contigo porque eres vegetariana. Hay gente que hace cientos de horas al volante porque pasa de usar transporte público, compartir coche o mudarse cerca del trabajo… que también se mete contigo por procurar que tu estilo de vida tenga el mínimo impacto en el medio ambiente. Estas cosas pasan. La maravillosa guía de Lucía Martínez Argüelles aclara muchos conceptos a nivel nutricional, para que sepamos mejor aún cómo responder a estos ataques, basándose en estudios científicos y en evidencias nutricionales con los resultados de los laboratorios en la mano. También da muchas ideas de menús y combinaciones de alimentos y esto siempre es útil.

Desde hace mucho tiempo sigo a Lucía Martínez pero también a Gabriela Uriarte, Aitor Sánchez (prologuista en este libro) y Juan Llorca entre otros, son grandes comunicadores y ofrecen información de calidad, siempre están activos en redes y abiertos a responder preguntas, yo he aprendido muchísimo sobre nutrición gracias a ellos (¡gracias, gracias!), también he dejado a un lado toda la información inválida que había almacenado con los años. Es habitual que tu salud mejore siendo vegetariano o vegano, no sólo por los beneficios de una dieta basada en productos de origen vegetal, que también, sino porque dejarás de comer mierda (los donuts o las patatas fritas, son productos veganos, y sin embargo son mierda insalubre en estado puro).

Y es que hay que ser muy cuidadoso a la hora de seleccionar fuentes informativas fiables. Es posible que tu colega te cuente que estando con el estómago revuelto tomó Aquarius y jamón de York para recuperarse… ¿qué haces ante algo así? Y es lo habitual, conozco a muchos pseudo-adultos que consumen Coca-Cola diariamente. ¿A nadie le alarma esto y sin embargo te critican por comer garbanzos con verduras? Bueno, así les va. Pero es que incluso entre los sanitarios hay mucha desinformación: mi médica de cabecera me dijo que no hacía falta que me suplementara la B12 si tomaba lácteos o huevos con frecuencia (error: no es suficiente, hay que suplementarse); la dependienta del herbolario me recomendó espirulina (que contiene análogos, no B12, y por tanto en absoluto recomendable, sólo sirve para hacerse mascarillas y ni eso, porque huele a putrefacción); también, alguien que supuestamente tenía el título de nutricionista y dietoterapeuta (nunca lo vi) me prevenía por tomar cereales de noche porque engordaban, o fruta antes de irme a dormir porque fermentaba (¡un redoble, por favor!). Todos esos mitos casi siempre están mal, si seguimos dando voz a esa inercia de consejo-de-la-abuela-desactualizado estaremos haciendo un flaco favor a nuestra salud. Un libro como este a mano siempre es útil.

No sé, piensa en el día que naciste, nadie puede recordarlo pero sí podemos recrearlo con nuestra imaginación. La típica escena feliz del bebé en brazos tras el sufrimiento del parto, la mamá atendida y recuperándose, todo eso. Vale, ahora piensa que le arrebatan el bebé a tu mamá y que terminas en el plato de alguien, vuelta y vuelta. Y a ella la quedan enjaulada con unos tubos succionando de sus tetas para que el vecino del quinto y el dependiente que te sirve el pan tengan leche a mano para cortarse el café por la mañana. Quizá la próxima vez compres bebida de soja, arroz o almendras cuando vayas al supermercado, porque vives en el primer mundo y puedes elegir. Comprueba que no tenga azúcares añadidos, y… bienvenid@ al lado consciente.

martes, 20 de marzo de 2018

"La princesa de las remolachas y otros cuentos populares inéditos" - Franz Xaver von Schönwerth

Este libro es una rareza por varios motivos. Cualquiera conoce la labor de los hermanos Grimm, pero lo cierto es que ha habido y hay muchos más rapsodas en el mundo que a lo largo del tiempo se han dedicado a transcribir y organizar los cuentos que se transmitían por vía oral.

“La princesa de las remolachas y otros cuentos populares inéditos" es un libro raro porque no se dirige a un sector claro de lectores: es una recopilación que se incluye en una colección de libros para adultos pero el contenido es juvenil con tintes infantiles. Además, las transcripciones están sin alterar y adolecen de muchos errores, por lo que su uso parece más enfocado al análisis filológico que al puro entretenimiento.

La figura de Schönwerth también es curiosa. ¿Alguien había oído hablar antes de él? Según se nos cuenta en la introducción, fue una folclorista llamada Erika Eichenseer quien en 2009 localizó más de 500 cuentos inéditos en el archivo municipal de Regensburg, todos ellos de F.X. Schönwerth (1811-1886). También se indica que los hermanos Grimm admiraban su labor y así lo hicieron constar en algunas de sus cartas que aún se conservan. Sin embargo, debido a la enorme popularidad que alcanzaron los hermanos, la labor de su colega quedó siempre relegada a un oscuro segundo plano.

Schönwerth mostró interés por la historia de Baviera y las lenguas germánicas desde muy joven. Eran años en los que el pueblo alemán buscaba su identidad para poderse definir como nación y, en este sentido, los escritores románticos se volcaron a la búsqueda de los tesoros de la antigua poesía alemana, que se creían perdidos. La poesía era el alma del pueblo y por eso se hacía necesario recopilar los testimonios perdidos de las literaturas populares. La zona de recopilación se extendió por todo el Alto Palatinado, sobre todo por el este, por las zonas limítrofes con los bosques de Bohemia. Schönwerth recogió estas historias directamente de la gente sencilla: campesinos, sirvientes o narradores populares poco o nada versados en cuestiones lingüísticas.

En estos cuentos observamos diferencias formales: algunos están redactados de una forma muy poética y cuidada, y otros sin embargo, tienen errores de concordancia y están escritos con prisa y sin atender a los detalles. Es en estos últimos donde más se detecta el origen oral de los mismos: quizá se transcribieron de una forma apresurada con la idea de retocarlos más tarde y esto nunca se hizo, o se perdió la copia corregida.

Los hermanos Grimm tomaron los cuentos de la tradición popular y los retocaron a placer para hacerlos aptos al público infantil, también modificaron la redacción para borrar los defectos del habla y transformarlos a una forma más aceptable para su presentación escrita. De este modo, dejaron que se perdiera el sentido original de los cuentos. Sin embargo, los que tenemos entre manos en “La princesa…” están sin alterar, y en ellos encontramos todo tipo de barbaridades: robos, calumnias, enredos, asesinatos, etc., además de los consabidos conjuros, seres feéricos y todos los personajes arquetípicos que podamos imaginar. Así pues, estos cuentos se presentan tal y como fueron transcritos, con toda su crudeza y realidad.

Hay mucha más igualdad en lo que respecta al género de los protagonistas ya que aún no se había ejercido sobre ellos el poder patriarcal (¿quién puede imaginar hoy en día una Cenicienta masculina, o hijos varones maltratados al igual que tradicionalmente lo son las niñas en los cuentos infantiles?). La mayor rareza de este libro, en fin, es que por primera vez se ofrecen al lector cuentos en estado puro, sin revisiones, alteraciones o reescrituras posteriores.

Hay más de 70 cuentos organizados por temáticas: cuentos de amor y magia, cuentos de animales, cuentos de criaturas del bosque, leyendas religiosas, farsas y cuentos de la naturaleza. Los elementos se repiten y se alteran a placer, al final el imaginario colectivo da lugar a mil versiones partiendo de una misma idea.

Sobre todo se repiten mucho, con pequeñas variantes, las historias de personajes que han sido hechizados y que a través de algunas argucias consiguen volver a su forma humana gracias a la ayuda de otro personaje que más o menos pasaba por allí, colmándole de regalos en agradecimiento.

También, observamos que es muy común el casamiento como gesto político o social, más que un símbolo entre dos personas que se quieren. Los matrimonios se suceden constantemente entre personajes de distinto género, y pocas veces es necesario el consentimiento de la mujer para que se lleve a cabo.


Hay que destacar la maravillosa ilustración de cubierta, a cargo de Engelbert Süss. El diseño de las guardas, que también juegan con la forma de la remolacha, terminan de hacer de este libro una joyita para cualquier bibliófilo que se precie.

jueves, 15 de marzo de 2018

"Ahora que sólo somos incendio" - Raquel Beck (fragmentos)


“Ahora que sólo somos incendio” es un libro con un diseño de cubierta espectacular que no se corresponde con el contenido un tanto mediocre (en el sentido, diría yo, de inmaduro), un conjunto de poemas donde apenas se encuentran retazos de poesía: lo que sí hay es un buen puñado de juegos de palabras, rimas fáciles en consonante, emociones almibaradas de amor preadolescente y toda la parafernalia de poesía “instagram” que demandan las nuevas generaciones. Adjetivos con filtro “valencia” para salir del paso con la primera idea que se viene a la cabeza. No lo recomiendo en general (el efecto de esta lectura es puro placebo, cualquier lector exigente comprobará que el contenido es relleno inservible) pero, insisto… mirad qué cubierta más bonita, está realizada por Nuria Bardón Casado.

VOY A SALIR A MI ENCUENTRO
Soy dos pasos que se mezclan con la gente.
Varias huellas que se borran
pero la piel sigue tatuándose donde siempre.
Soy un gato que maúlla detrás de la puerta
pero huye si ve la caricia enfrente.
A centímetros del miedo siempre he querido más fuerte.
Soy un puñado de recuerdos que se quieren revivir.
Un corazón que espera
aunque nadie vaya a venir.
Una vela que ha aprendido
que un soplo apaga más
de lo que dice cumplir.

*

Cierra el libro.
Tú deberías dejar de leer esta historia
y yo debería dejar de escribirla.
Pero antes quiero pedirte un último favor.
Sonríe,
colorea el mundo
aunque yo no sea el motivo.

martes, 13 de marzo de 2018

"Escribir con caca" - Luis Felipe Fabre


Cuando entras en la web de la editorial Sexto Piso, puedes elegir entre el sitio mexicano o el español. Esta editorial da voz a autores de ambas nacionalidades, y no es de extrañar que hasta España nos llegue un ensayo sobre un autor, Salvador Novo, que aquí no es demasiado conocido pero que en México es todo un referente desde hace algunas décadas.

A la obra de Novo se la describe como escatológica, desvergonzada, vitalista, sin filtro en el lenguaje, feísta. Pone en la cara de la sociedad todo aquello que no desea ver y precisamente esa es la clave de su éxito, la originalidad a la hora de saltarse todos los protocolos eufemísticos.

Literatura homosexual
Bueno, hablemos claro. ¿Qué quiere decir este título? “Escribir con caca” no es una alusión a cambiar la tinta por otra sustancia menos convencional, sino una metáfora a plasmar en el papel (¡con palabras!) una realidad que no puede hacerse desaparecer sólo por mantenerla oculta. Precisamente, Salvador Novo establece el ano como pieza clave (o esfínter clave) en torno al cual gira todo su discurso, usándolo indudablemente como símbolo de la homosexualidad.

Pág. 70
Vuelvo a morir
tan sólo de pensar en compartir una eternidad
en compañía de Diego y Frida.

En “Escribir con caca”, el crítico Luis Felipe Fabre, que conoce bien la obra de Novo, se ha documentado al respecto y ha investigado la representación de la sodomía en la literatura, y cita algunas obras clave como “El deseo homosexual” de Guy Hocquenghem que publicó la maravillosa editorial Melusina junto a “Terror anal” de Beatriz (hoy Paul B.) Preciado. En este sentido, todos estos trabajos resultan muy enriquecedores debido a la escasez de publicaciones existentes al respecto, más aún teniendo en cuenta la generación a la que pertenece Salvador Novo (1904-1974), años en los que resultaba mucho más estigmatizante hablar de este tema que en 2018 todavía no se ha superado. Así que desde aquí destaco y aplaudo la reivindicación en ese sentido, esta obra podría recomendarse ya sólo por eso.

Divertido y descarado
Este libro es un homenaje divertido a la obra de Novo y también a su personalidad: breve, conciso, con espíritu gamberro y lenguaje descarado, soez a la mínima ocasión. Me gusta la visión que aporta sobre los tabúes en el arte, y la necesidad de escandalizar a la sociedad biempensante para que a través de ese choque cambien y actualicen una personalidad caduca y trasnochada.

Pág. 53
Hay en el panteón de los dioses mexicas una deidad que me resulta particularmente fascinante: Tlazoltéotl, la señora de las inmundicias, la dama de los desperdicios, la devoradora de basuras. Solía representársele con los labios pintados de negro a la usanza de las ahuianime, las prostitutas, a las que estaba vinculada. Se decía que quienes nacían bajo su influjo estaban destinados a ser ladrones o “malas mujeres”. A ella se le atribuían el adulterio y los excesos carnales aunque también la fertilidad y la purificación. Capaz de provocar enfermedades venéreas era de igual modo capaz de remediarlas a través de la medicina y los baños en el temazcal que era también uno de sus atributos. Tlazoltéotl, la que engullía las suciedades y los desperdicios y los transmutaba en abono, era, por supuesto, una diosa de la tierra. A veces, pocas, Tlazoltéotl también era un dios.
Salvador Novo sabía de Tlazoltéotl. Al menos la menciona una vez en su obra dramática La guerra de las gordas: “Los sacrificios a Tlazoltéotl han dado su fruto”, dice uno de los personajes. Con el paso del tiempo su devoción por la historia de la Ciudad de México, de la que fue nombrado cronista oficial en sus últimos años, lo había convertido en un prehispanista amateur pero ferviente.

Los libros de Novo
Es difícil encontrar los libros de Salvador Novo en las librerías españolas, las ediciones son fundamentalmente mexicanas. Pero se pueden encontrar algunos (la mayoría muy antiguos, ya descatalogados y de segunda mano), y además se puede acceder a un buen puñado de sus poemas navegando por la red.

La edición de Sexto Piso es especialmente elegante, a juego con el contenido sicalíptico: el diseño de tapas azul grisáceo combinado con negro es obra del Estudio Joaquín Gallego. Las guardas son de un circunspecto y discreto negro, y está impreso en Ciudad de México.

Es palpable la conexión y la admiración de Luis Felipe Fabre con respecto a la obra de Salvador Novo: está muy bien documentado, se notan sus conocimientos y además transmite lo mucho que se ha divertido escribiendo esta semblanza, ya que continuamente juega a imitar ese tono escatológico y desvergonzado, pretendidamente grosero, que se hace evidente en fragmentos inolvidables como éste:

Pág. 49
Aquella mañana del 18 de septiembre de 1968 Salvador Novo estaba contento: había cagado espléndidamente. De esas veces en que la mierda sale larga y firme y de una sola pieza.
Sentado en el escusado Novo no era ya el bufón de la corte en que se había convertido sino un inspirado poeta en su escritorio y una reina en su trono: la puta poeta reina de la mierda. Hubo un momento particularmente feliz mientras cagaba, mientras la mierda comenzaba a asomarse ―pero aún no― por la boca del culo como una lengua gorda, monstruosa, grosera. Más que un momento, su inminencia. Un escalofrío. Ah, esa sensación de ser fecundado al mismo tiempo que parir como cuando se está escribiendo un poema de verdad. Otro escalofrío. Ah, esa sensación de parir al mismo tiempo de ser fecundado como cuando de verdad te están metiendo la verga bien adentro y ya no se sabe si es dolor o placer y no importa y ya no se sabe si te vas a venir o te vas a cagar y tampoco importa y ya no se sabe y Novo ya no supo.

Definitivamente, no es una obra para estómagos delicados, ni para mentalidades homófobas (en el segundo caso les invito a no visitar nunca más mi blog). Pero si están leyendo sobre la homosexualidad en la literatura o les interesa todo lo relacionado con el ensayo de género, sexualidades no hegemónicas, feminismo y similares, quizá les interese darle una oportunidad. Es informativo y además la lectura se hace muy amena y original, no le puedo poner peros.

Pág. 81
¡Tanto leer a Wilde para acabar así!

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