viernes, 18 de julio de 2014

"El océano al final del camino" - Neil Gaiman


No nos vamos a engañar, “El oceáno al final del camino” no es la mejor novela de Neil Gaiman, ni siquiera hará falta dejar pasar el tiempo para que el texto termine de asentarse en los estantes y adquiera su propia personalidad. Pero sí late el imaginario de Gaiman tras cada palabra, y eso para los amantes de su literatura es suficiente. Como una dosis calmante, aunque la sustancia no sea de la mejor calidad (siempre comparando con otras obras del mismo autor) pero calma la ansiedad. 

Gaiman, también en esta ocasión, se erige como el intermediario entre el “aquí” y el “allá” concediéndonos la gracia de asistir a acontecimientos de corte fantástico redactados con su ya habitual fluidez y plagados de conceptos preciosos que debíamos saber. Precisamente en estos días en los que celebro que un día aprendí a volar y no sé cómo explicarlo, leo entusiasmada que Gaiman va más allá y establece la forma de respirar debajo del agua y de aterrizar en el aire. La realidad, tal y como nos han enseñado a interpretarla con las puertas de la percepción cerradas, se desmorona según avanza esta novela, o más bien, se reinterpreta añadiendo elementos a la composición: mundos paralelos en los que las leyes naturales a las que estamos acostumbrados no ejercen ningún poder… lugares y existencias muy antiguas que sólo puede comprender la mente aún pura de un niño.

El componente mágico procede principalmente de tres mujeres (abuela, madre, hija) que viven en una granja y a las que sería demasiado obvio e incorrecto tildar de brujas. Como dice Gaiman en algún momento de la novela, no lo son, el término bruja no las define. Serían las Tres Edades personificadas en las Moiras (mitología griega; Parcas en la romana), puesto que no son diosas pero de alguna manera intervienen, y tienen mucho poder. Ellas son capaces de enfrentarse a los causantes de los extraños sucesos que agitan la paz de la pequeña localidad en la que está situada su enorme y decadente granja. Y un niño, ajeno a cualquier otro mundo maravilloso paralelo, será el protagonista de una historia que con el tiempo recordará o no recordará, o ambas cosas al mismo tiempo.

Precisamente lo que Gaiman establece es que todo puede suceder si sucede dentro de nuestra cabeza: es ahí dentro cuando de alguna manera todo toma forma, luego es real. ¿Por qué no puede caber el océano en un pequeño estanque de jardín? ¿Y quién asegura que nosotros no podemos volar sin alas? Esto es solo el principio.

martes, 8 de julio de 2014

"Profecía" - Sandro Veronesi


“Profecía” es una pequeña colección de tres relatos que tratan un tema muy triste desde una perspectiva muy lúcida: la convalecencia de los padres al cuidado de sus propios hijos, con las complicaciones prácticas y psicológicas que ese asunto implica en las mentes de los habitantes del siglo XXI en un país civilizado. Es decir: que los padres se hagan mayores y lleguen a depender de los hijos no es ninguna tragedia, sino el devenir de la propia vida. La tragedia sería lo contrario. Pero sucede, y Veronesi lo plasma perfectamente en este libro.

El primer relato, que da título al volumen, supera con gran diferencia a los otros dos, que son estupendos… pero es que “Profecía” es una auténtica proeza literaria, un ejercicio de estilo de sobresaliente. Está redactado sin apenas utilizar puntos (ni aparte ni seguidos) y se trata de un monólogo profético dirigido a alguien que en el futuro tendrá que cuidar de su padre enfermo. Una reflexión del propio autor sobre su propia vida, si nos guiamos por el nombre de quien emite el monólogo:

“Yo sé quién eres, Alessandro Veronesi, conozco tu intención, y te digo que te las ingeniarás y te las apañarás para que tu padre no muera en una cama del hospital sino, según su voluntad, en la suya, en el corazón de su morada…”

Es un comienzo grandilocuente que no pierde el tono ni el ritmo en ningún momento. La cadencia recuerda a la de autores del siglo pasado, más cuidadosos siempre con los textos que escribían y sobre todo más respetuosos con la Literatura.

Solamente por este cuento el libro ya merece la pena. Sobre todo en un mundo en el que los best-seller para masas se escriben a golpe de frases cortas y facilonas, puesto que ya pocos lectores quieren hacer el ejercicio de pensar y les pone los ojos bizcos enfrentarse a una subordinada.

Gracias a Veronesi, por tanto, una ráfaga de buen gusto ilumina las mesas de novedades este mes de julio en el que esforzarse en no dejar de creer en la magia supone que la magia se convenza de creer para siempre en ti y acuda por fin en tu busca, y entonces aprendas a volar.

martes, 1 de julio de 2014

"Brujas, sapos y aquelarres" - Pilar Pedraza


Please allow me to introduce myself
I'm a man of wealth and taste
I've been around for a long, long year
stole many a man's soul and faith.

“Sympathy for the devil”, The Rolling Stones

(...) el demonio ama a las mujeres y las posee con preferencia sobre los hombres. Lo hemos visto.
Pilar Pedraza


Los ensayos de Pilar Pedraza contienen una serie de elementos diferenciadores que los hace únicos y de valor incalculable: se centran en el estudio de la figura de la mujer desde un punto de vista antropológico, pero añaden siempre una tendencia feminista y siniestra que a sus lectores nos entusiasma y nos da alas.
No imagino los libros de Pilar mejor encajados que en el catálogo de la editorial Valdemar, su relación es estrecha y me atrevo a decir que inevitable, libros de esa temática y de esa calidad en pocos sitios serían tratados y editados como en la mejor editorial gótica española.

“Brujas, sapos y aquelarres” es un recorrido histórico redactado a capricho, cuidadosamente documentado y plagado de sentencias brillantes.

"Hacer lo posible por tener poder, o arrimarse a quien lo tenga, es propio de la condición humana. Llamamos magia a lo primero; a lo segundo, religión."

Hécate, la bruja más poderosa, es la encargada de iniciar el recorrido junto al can Cerbero. Después, a lomos de escobas o bajo el efecto de sustancias lisérgicas, desfilan una a una las brujas más famosas de la historia, de la mitología, de la literatura y del cine. Imagino a todos los incondicionales de Pilar Pedraza llorando de emoción al llegar a uno de los últimos apartados en los que incluso se habla de música y de la presencia de estas figuras en el black metal noruego y sus derivados.

Un pequeño pero relevante detalle a destacar es que Pilar no idealiza la figura de la bruja, es decir, no cualquier bruja le vale. Ya en el inicio se deja muy claro que como en cualquier colectivo, grupo, tribu urbana o similar, existe un intrusismo que en ocasiones ha afeado y tergiversado la imagen de la verdadera brujería: “brujillas miserables e iletradas, carne de hoguera o de horca, sobre muchas de cuyas confesiones, inducidas por la tortura, han surgido y se han aposentado en el imaginario terrores, visiones y situaciones abyectas. De ellas se han alimentado o se han aprovechado instituciones que han manchado para siempre y sin perdón la imagen de las iglesias sectarias cristianas, como la católica, la calvinista o la puritana.”

Leyendo este ensayo conseguimos una idea más definida del papel de la mujer en la sociedad desde tiempos inmemoriales, asistimos a su búsqueda natural de auxilio en la agudización del ingenio para escapar de la tiranía violenta de los varones. También, como contraprestación, las acusaciones muchas veces infundadas de prácticas contrarias al credo cristiano hacia mujeres a las que se quería apartar porque su presencia molestaba, asustaba o atentaba contra la inercia borrega de la sociedad. Siempre han molestado quienes eligen un camino y un estilo de vida propios y diferentes a los intereses de las estrategias del poder: lo hemos visto a lo largo de la Historia y también si nos asomamos (mirando de reojo, abochornados) a los acontecimientos de la actualidad.

Pilar Pedraza: maga de las letras feminista, culta y sin una pizca de miedo en adentrarse en terrenos eternamente vedados, a la que imaginamos buceando entre libros prohibidos a la luz de las velas, desde este mar iluminado por la luz de la luna, le damos las gracias y la más sincera enhorabuena.

As if time had stopped still I was numb with fear
But still I wanted to go
And the blaze of the fire did no hurt upon me
As I walked onto the coals

And I felt I was in a trance
And my spirit was lifted from me
And if only someone had the chance
To witness what happened to me

“Dance of Death”, Iron Maiden

lunes, 23 de junio de 2014

"El mundo bajo los párpados" - Jacobo Siruela


Jacobo Siruela se pregunta en este libro cómo sería una historia paralela de la humanidad que hubiera sido escrita no en base a los hechos sucedidos en el mundo exterior o consciente, sino basada en lo transcurrido bajo los párpados de la gente.

En este libro hay sueños, premoniciones, experimentos y pesadillas, pero ante todo es un libro de divulgación científica para profanos. Está Jung y está Freud, pero también Hinton y Dunne y muchos otros, y la posibilidad de que exista algo más de lo que nuestra mente en 3D puede explicar acerca del mundo que le rodea. Decía Roal Dahl que nunca encontrarían la magia quienes no creían en ella, pues bien, Jacobo Siruela explica científicamente que aún quedan muchas incógnitas por explicar científicamente. Un ejemplo básico y fulminante de esto es que la explicación de que el funcionamiento de las neuronas en nuestro cerebro produzca la conciencia, se basa en una hipótesis, y no en una certeza como mucha gente piensa. Es decir, que ni siquiera una mente racional puede explicarlo todo.

"Soñar es estar inmerso en un tiempo sin espacio, o en un espacio hecho de tiempo. Mientras el cuerpo duerme, la psique despierta en una dimensión inmaterial, cuyos territorios y circunstancias pertenecen enteramente a los reinos anímicos. En esa dimensión espacial metafórica, cada sueño es percibido en la mente como una secuencia de vida en la que todo se mueve, nada es estático, todo pasa y cambia, y ésta es una de las cualidades más notorias del tiempo."

"Es una verdadera lástima que no exista en el campo de las humanidades una exhaustiva y erudita Historia de la Pesadilla, para ver desfilar por ella toda la infinita variedad de miedos y ansiedades que han desgarrado el alma humana a lo largo de los siglos. Allí veríamos todo lo que hemos ido escondiendo; lo que cada siglo ha reprimido y ocultado de la vista del mundo."

Escrito con erudición, esmero y cuidado, la lectura de este libro es un placer para los sentidos, conscientes o inconscientes, reales e imaginados.

lunes, 16 de junio de 2014

Las ratas del Retiro


Termina un año más la FLM sin que esta vez haya tenido que trabajar en ella (nunca más, te lo prometo, nunca más, me repito como una letanía, una nana apaciguadora). El recuerdo del frío de la interminable edición de 2013 me hace temblar sólo un instante y olvido que la feria existe. Tuvo que llegar la promesa de las firmas de gigantes como Pilar Pedraza, Neil Gaiman, Javier Marías... y una compañía inmejorable para que cediera a abandonar mi refugio en el norte y poner rumbo a ese lugar de recuerdos y perdición, aparcar el corcel en la tantas veces atravesada puerta del parque frente a la boca del metro de Ibiza y... ratas.

Las mismas caras, los mismos estantes combados, el mismo mal olor, el mismo calor, los mismos libros en la mayoría de expositores, el mismo polvo de siglos sobre las cubiertas, el mismo sopor negro apagado y mate, las mismas actividades sin imaginación, algunos kilos de más y la sombra de unas ojeras que antes no estaban, o acaso es que el año pasado no las supimos ver.

Los busco, pero no encuentro ni un solo segundo de la vida que perdí entre esas paredes de contrachapado. El revuelo se centra como siempre en las casetas donde firman los que no saben hacer la o con un canuto. Concursantes de programas de televisión, presentadores trasnochados, farsantes disfrazados. 

Miro al pasar a los escritores desconocidos que esperan el primer libro para firmar: el brillo desesperado de sus ojos contrasta con su gesto despreocupado ensayado frente al espejo. Sigo caminando y veo también los rostros-máscara de los habituales del underground literario... y ratas por doquier.

Por suerte, un tic-tac, toc-toc de color rosa que ondea sujeto con pinzas, golpea suavemente en mi contradictoria cabeza, me despierta de la ensoñación y vuelvo a sonreír, esquivando curiosos y lectores.

Caminando de puntillas con cuidado... con brújula pero sin mapa conseguimos charlar con las chicas de las librerías feministas, aprendemos, intercambiamos direcciones de contacto, compartimos y llenamos la mochila de energía (cada día que pasa me reafirma más en que la vida es un maldito videojuego).

Mestre, mágico y multicolor
Las pinceladas de Juan Carlos Mestre se elevan y vuelan sobre los techos de las casetas y bañan el parque entero de destellos y luces multicolores; el increíble e inigualable Frank G. Rubio me consigue una camiseta de Valdemar mientras ante su regocijo prometo erigirle una estatua junto a la del Ángel Caído del Retiro; el barquillero grita; un niño deja caer para siempre la bola de su helado al suelo; alguien compra por casualidad un libro de Deleuze en Traficantes de Sueños sin saber que en ese instante algo enorme en su vida cambia; el cuarteto de cuerda interpreta Nothing else matters a la sombra; en Huerga y Fierro ya no hay latas de cola para Leopoldo María Panero (DEP, maestro de tinieblas); alguien sonríe de medio lado mientras lee un libro de Tiqqun apoyado contra un árbol; una historia antigua que habita dentro de un poema (como los fantasmas de Morey, lanzándose desde el futuro al pasado) me guiña al pasar un ojo; el gato de Gaiman sigue protegiendo el brazo de las cosas buenas; en el lago del Retiro un remo golpea una botella con un mensaje dentro... 

...y en ese mensaje...
Está escrito tu nombre.

Gracias, Frank.

sábado, 31 de mayo de 2014

"Spleen de París; Pequeños poemas en prosa" - Charles Baudelaire


Hay ritmo más allá de la rima, y hay Baudelaire más allá de "Las flores del mal". "Spleen de París" es una colección de cincuenta textos breves en prosa lírica, que es el resultado de privar de la rima y de métrica al poeta. Baudelaire, aunque no fue el precursor, sí tuvo el éxito necesario para poner de moda este estilo e influir en la obra de otros autores como Rimbaud, Artaud o Cortázar.

XXXVII - Los favores de la Luna

La Luna, encarnación del capricho, se asomó a tu ventana mientras dormías en la cuna y se dijo: "Esta niña me gusta".
Y bajó blandamente su escalera de nubes y atravesó sin hacer ruido los cristales. Luego se posó sobre ti con la tierna suavidad de una madre y derramó sus colores sobre tu rostro. Tornáronse entonces verdes tus pupilas y cobraron tus mejillas su palor extremo. Fue contemplando a esta singular visitante como tus ojos se agrandaron misteriosamente, y tan dulcemente apretó tu garganta que desde entonces y para siempre guardas deseos de llorar.
Entretanto la Luna, exaltante de júbilo, inundaba la estancia entera con una especie de atmósfera fosforescente, de luminosa ponzoña, y toda esa luz viviente pensaba y decía: "Por siempre te hallarás bajo el influjo de mi beso. Será bella a mi manera. Amarás cuanto yo amo y cuanto me ama a mí: el agua, las nubes, el silencio y la noche; el inmenso y verde mar, el agua informe y multiforme, el lugar en donde no estés, el amante que no conocerás, las flores monstruosas, los perfumes que llevan al delirio, los gatos que se arroban sobre los pianos y que gimen como mujeres, con voz rauca y dulce".
"Y te amarán mis amantes, te cortejarán mis cortesanos. Reinarás sobre los hombres de ojos verdes cuyas gargantas también apreté en mis caricias nocturas, sobre aquellos que aman el mar, el mar inmenso, tumultuoso y verde, el agua informe y multiforme, el lugar en donde no están, la mujer que no conocen, las flores siniestras, semejantes a incensarios de alguna religión ignota, los perfumes que nublan la voluntad y los animales salvajes y voluptuosos, emblemas de su locura."
Y por eso, maldita adorable niña mimada, estoy aquí postrado a tus pies, buscando en tu persona toda el reflejo de la terrible Deidad, de la fatídica madrina, de la nodriza que envenena a todos los lunáticos.


XXXIII - Embriagaos

Hay que estar siempre ebrio. Todo se reduce a eso, es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo, que os destroza los hombros doblegándolos hacia el suelo, debéis embriagaos sin cesar.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como os plazca. Pero embriagaos.
Y si alguna vez os despertáis en la escalinata de un palacio, tumbados sobre la verde hierba de una cuneta o en la lóbrega soledad de vuestro cuarto, menguada o disipada ya la embriaguez, preguntadle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, canta o habla, preguntad qué hora es: y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj os contestarán: "¡Es hora de embriagarse!" Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, embriagaos; ¡embriagaos sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como os plazca.

martes, 13 de mayo de 2014

"Poemas y canciones" - José Antonio Labordeta


Abrió la puerta de su casa para regar las flores del jardín y luego, con aire fatigado, hundió el rostro entre las piedras y lloró amargamente como un niño, por el silencio de las ciudades en aquella hermosa mañana del fin del mundo.
Con pie claro y rostro alegre cavó su tumba y humildemente, sin alharacas, se enterró en ella.
Estaba al fin solo, para siempre.

Echo mucho de menos a José Antonio Labordeta (tras casi cuatro años de ausencia). Profundamente.

A veces la emoción me invade y al cerrar los ojos imagino vivir en un lugar gobernado por Labordeta, José Luis Sampedro y Javier Marías, y durante los breves instantes en los que en mi imaginación tal cosa es posible, soy profundamente feliz, y sonrío.

En estas tres figuras gigantescas y magistrales reconozco autoridad, me inclino, me quito el sombrero y aplaudo hasta que me duelan las manos.

Hoy ya marzo, otra vez, tanto tiempo te has ido
que recuerdo el dolor que te produjo
amar la libertad como la amaste.

José Antonio Labordeta era ante todo una persona buena. Sus poemas son transparentes y a través de ellos tan solo encontramos pureza. Rezuman humildad y nostalgia, sencillez y buenas intenciones. Huelen a lluvia y a tierra mojada.

Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad.

Suelo pensar que a él no le gustaría comprobar el estado en el que se encuentra el mundo que abandonó y que ya apenas le recuerda. El refugio, como siempre, sigue estando en los libros.

viernes, 2 de mayo de 2014

Kirmen Uribe escribe así


Aquel día

Me dirás que no es cierto, pero de vez en cuando parece
que el mundo se detiene. Que ha dejado de girar y,
por una vez amable con nosotros y como avisándonos,
nos prolonga ese preciso momento, por siempre.

Me dirás que soy un exagerado,
que las cosas de las que te hablo no son tan importantes,
tan definitivas, comparadas con otras que pasaron.

Pero cuando aquella tarde de julio,
siendo aún joven, aún tímido,
vi a todos los de casa jugando al fútbol en aquel prado,
lo mismo la niña más pequeña que los más ancianos,
en aquel momento comprendí
que pronto algunos de nosotros,
y aquel lugar,
habrían desaparecido.

Aquel día no sucedió nada especial,
pero aquel momento,
aquel día de abejas de leche y prados de cera,
para mí será único siempre.


No puedo elegir

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Vivo feliz en la línea que las une.
En esa cinta negra que mueve el viento.
En este largo cabello de un gigante desorientado.

Del Mar me gusta sobre todo su corazón de niño grande.
A veces rabioso, a veces capaz de dibujar
paisajes imposibles.
De la Tierra, sus manos.

No puedo elegir
entre el Mar y la Tierra.
Sé que mi lugar es un hilo fino,
pero en el Mar me perdería
y en la Tierra me ahogo.

No puedo elegir. Me quedo aquí.
Entre olas verdes y montañas azules.







Kirmen Uribe
Mientras tanto dame la mano
Traducción de Kirmen Uribe, Gerardo Markuleta y Ana Arregi
Editorial Visor, 2004

Epitafio

Apuesto a que nadie, nunca, ha escrito el nombre de John Keats en el agua.

miércoles, 26 de marzo de 2014

La traductora de incendios - Isabel García Mellado


No ha podido llegar esta mañana más a tiempo. Este amanecer.
Un nuevo libro de Isabel García Mellado.
Un enorme y precioso puñado de palabras DE VERDAD.

El libro, aquí


mira su mano y ve que le falta la lluvia

*

nunca sé dónde comienza el momento en que perdonar ya no sirve

*

quieres dejar de odiar a esa persona
con la ruta inventada en un billete falso
y se te olvida andar y andar descalzo
dejar a esa persona en la estación azul y desteñida
corrupta de viajes y luces amarillas polvorientas
bajarte luego tú en otro principio
donde van trenes rojos rodeados de un verde muy intenso
con mañanas enormes e instrucciones precisas
acerca de qué sol vale la pena

*

toda la humanidad en pie se interroga
porque un niño ha hecho una pregunta tan grande
que el sol no se atreve a salir
y han tenido que poner hilos de seda de edificio a edificio (...)

El lenguaje de los puños - David González



sábado, 22 de marzo de 2014

"Desnudez" - Giorgio Agamben


“Desnudez” es un libro que recopila diez textos de diferentes temáticas, escritos por Giorgio Agamben en el curso de sus investigaciones. Al igual que sucede en su libro “Profanaciones”, también publicado en España por Anagrama, Agamben reflexiona aquí sobre diferentes aspectos de la existencia humana, con su particular estilo y su punto de vista tan deudor de la escuela foucaltiana.

Giorgio Agamben (Roma, 1942) es ya un referente entre los filósofos contemporáneos. Se caracteriza por su particular forma de dirigirse al público (no precisamente mucho más sencillo de entender que otros, aunque no es particularmente denso). Imparte clases en el Instituto Universitario de Venecia y es el editor de las obra de Walter Benjamin en italiano. Fue alumno de Martín Heidegger y actualmente sigue la estela de las huellas de Gilles Deleuze, con quien comparte autoría en algunos ensayos.


Convivir con un espectro

Aunque el texto que da título a este libro es el de “Desnudez”, suponemos que por ser tan llamativo y capaz de captar la rápida atención de cualquier comprador potencial, el mejor título de estos breves ensayos es “De la utilidad y los inconvenientes de vivir entre espectros”, sin ninguna duda. En este texto Agamben reflexiona sobre el hecho de que la ciudad de Venecia es comparable a un muerto, al que se maquilla y expone para poder así seguir sacándole partido, o también, para que los que vienen de fuera e ignoran que ya murió, continúen en la creencia de que sigue viva y por tanto pueden seguir haciéndole visitas. Así pues, al continuar Venecia existiendo, (como de hecho lo hace, aún a pesar de haber muerto) sólo cabe pensar, concluye el autor, que se ha convertido en un espectro, puesto que de alguna tenebrosa manera vive, estando muerta.

En un pasaje especialmente inspirado, Agamben afirma que Venecia, al igual que otras ciudades, se parece a los sueños. Al igual que “en el sueño cada cosa le guiña el ojo a quien la sueña”, Venecia le guiña el ojo a sus visitantes, e intentar descifrarla es tarea inútil. Como todo el mundo sabe, guiñar el ojo a otros seres es un rasgo muy común entre los espectros, de esta forma camelan y pueden incluso inducir a pensar que siguen vivos. Agamben continúa reflexionando sobre la imposibilidad que experimentan los venecianos al intentar amar a su ciudad: no saben ni pueden hacerlo, puesto que “amar a una difunta es difícil”. 

Y sigue: “la espectralidad es una forma de vida, una vida póstuma o complementaria, que comienza sólo cuando todo ha terminado...” Afirma que existe otro tipo de  espectralidad que sucede ante la negación de lo que somos. Este pasaje es terriblemente cierto, y seamos conscientes o no, hay mucha gente que vive de esta espantosa manera. Sin recurrir a la magia o a la fantasía, no hace falta haber nacido igual que Frankenstein, pero puede que en algún momento a alguien le tocase morir y por alguna razón no lo hiciera, o que algo lo matase y aún así continuara vivo: ese ser, esa persona, es ya un espectro, y por eso mismo su forma de proceder será siempre distinta, porque, en realidad, todo lo humano, en cuanto vivo, le es ya ajeno.


Desnudez

Este ensayo trata sobre la extrañeza que causa al hombre toparse con otro cuerpo desnudo, y sobre sus porqués. Se han hecho multitud de experimentos al respecto y Agamben cita algunos, como por ejemplo, exposiciones en museos de cuerpos vivos desnudos (o cubiertos por trajes trasparentes) que los turistas y curiosos podían contemplar ataviados con sus ropas de calle y abrigos: miradas primero huidizas, casi de soslayo, luego más confiadas, curiosas e inquisitivas. 

“La desnudez es algo de lo que nos percatamos, mientras que la ausencia de vestidos pasa inadvertida”. Aunque no se cita aquí el maravilloso cuento del rey desnudo ¿?, es imposible evitar que acuda al pensamiento. La conclusión más sensata que se extrae aquí sobre la desnude y el pudor (aunque de ningún modo novedosa: es más bien ancestral, pero siempre es buen momento para recordarla) se basa en la desnudez infantil, que no es pudorosa por ser aún inocente, y que se transforma con la irrupción de la libido.

Este ensayo introduce ya bastantes ideas procedentes de la desnudez de Adán y Eva (debido, afirma el autor, a la herencia teológica tan pesada que arrastramos, nos guste o no) y esto continúa luego en el siguiente artículo, “El cuerpo glorioso”, donde el autor se centra en el estudio del cómo se resucita en la religión cristiana, y esto en realidad se hace bastante pesado, por lo absurdo. Multitud de teólogos gastan su tiempo en decidir o peor, dictaminar si al resucitar le crecen a uno o no las uñas, si se resucita con un minuto de vida si uno murió con un minuto de vida, etc. Este es quizá el ensayo más prescindible de todos.


Reflexiones

Otro de los minúsculos artículos o ensayos que resulta especialmente interesante es “¿Qué es lo contemporáneo?”, en el que Agamben afirma que “contemporáneo es aquel que mantiene su mirada fija en su tiempo, para percibir, no sus luces, sino su oscuridad” y profundiza tanto en este concepto que termina por concluir que contiene prácticamente su sentido justamente contrario, como si para poder observar el tiempo contemporáneo hubiese que posicionarse de algún modo lejos de él, es decir, antes o después, convirtiéndose por tanto en algo no contemporáneo (aún así, no es tan sencillo).

Algunas reflexiones aisladas pueden dar sentido a todo un libro; en este caso, en las primeras páginas de este libro, dentro del brevísimo ensayo “Creación y salvación”, Agamben recuerda una cita de Hölderlin que afirmaban que la filosofía era “un hospital donde el poeta desgraciado puede refugiarse con honor”. Y sólo por este pensamiento ya todo el libro merece la pena.

Dice Javier Marías, a través de un personaje homónimo, en su magistral obra “Los enamoramientos” que lo importante de las novelas no es la trama, no es lo que ellas nos cuenten, sino lo que a través de los sucesos y reflexiones que en ellas se narran nosotros reflexionemos, es decir, aquello que nos da qué pensar a través de lo leído, lo que extraemos, (esté esto en mayor o menor relación con lo leído). Con los libros de filosofía pasa lo mismo. Son los mecanismos que ponen en marcha, los pensamientos que nos sugieren, lo que realmente cuenta o nos enriquece tras la lectura.

Agamben plantea algunos temas y sus propias opiniones y conclusiones al respecto: lo que nosotros decidamos y opinemos a través de sus palabras, es ya sólo cosa nuestra. O de nuestras circunstancias.


Reseña publicada originalmente en El Mar de Tinta.

domingo, 16 de marzo de 2014

tigres blancos


de pronto la lluvia
y recuerdas que el cielo es una fotografía
igual que tú estás lleno de niños por dentro
cuando los charcos crecen,
entre manchas de merienda
y una extraña sensación de eternidad fuimos creciendo
y hoy hay restos de trajes de damas por los rincones
y un señor muy serio anunciando corbatas sin piedad
nosotros sólo quisimos gritar fuerte y andar descalzos
porque nunca entendimos cómo eso
podía ser peor que los ojos en jaulas
tarde o temprano tuvimos que elegir
y todos preferimos quedarnos solos
para poder seguir chillando sin zapatos,
alguna vez nos encontramos unos con otros
y entonces sonreímos de un modo salvaje,
casi triste

isabel garcía mellado
*cómo liberar tigres blancos*
ed.YaLoDijoCasimiroParker
madrid2010

lunes, 17 de febrero de 2014

"La habitación oscura" - Isaac Rosa


Este no es el libro del año, ni Isaac Rosa el mejor escritor del mundo, pero en “La habitación oscura” trata una serie de cuestiones sobre las que conviene detenerse un poco.

¿De qué se alimenta el deseo? La excusa para iniciar esta locura de novela surge de un grupo de amigos que se quedan de repente a oscuras durante un apagón, y que comienzan a enrollarse entre ellos sin saber quién es quién. La experiencia les resulta tan sorprendentemente gratificante que deciden construir un cuarto oscuro privado en un local. Parejas y solteros, todos a ciegas participan y a pesar de la tiniebla nos van siendo presentados, sus rasgos definidos y sus miserias descubiertas. 

¿Por qué mirar a los ojos a la oscuridad? A tientas, sus historias encajan en la de seres infelices que utilizan ese espacio como refugio donde abstraerse del mundo que les es hostil, una vuelta al origen, al vientre materno, un lugar en el que quitarse la careta, donde no-ser.

¿Por qué buscar placer en lo desconocido? Un disfraz, un nick, una mentira detrás de otra... todas son excusas válidas para abstraerse de sí mismo y dar rienda suelta al instinto primitivo de conquista. Los personajes de Isaac Rosa son unos perdedores sin ambiciones, pero desprenderse de los prejuicios y buscar a tientas, con instinto animal, a alguien que anhele lo mismo, no tiene por qué surgir siempre de una cabeza mal amueblada. Cualquiera que comience a leer esta novela puede pensar que se trata de una propuesta atrevida que evolucionará de una forma feliz, y que nunca se convertirá en un nido de problemas, pero precisamente la reflexión estriba en el hecho de que cualquier experimento a este nivel, si está mal gestionado, puede resultar un fracaso. Del mismo modo que en manos de personas adultas y mentalmente sanas puede convertirse en un plan perfecto.

¿Cómo olvidar la mirada escrutadora de quien hasta ahora sólo te había visto a ciegas? Mientras sus vidas se desmoronan como un castillo de naipes, los miembros del grupo acuden al cuarto oscuro a lamerse las heridas. Así pues, un juego privado que surgió como fuente de diversión, placer y locura se convierte poco a poco en una evasión, la oscuridad como desconexión: cuando cualquiera de ellos traspasa la puerta, el mundo se apaga ahí fuera.

¿Por qué dejarse arrastrar por unos ojos de luz, unos ojos de mar? La rabia crece como una bola de nieve que rueda en el interior de cada uno de los miembros del grupo, alimentada por una serie de injusticias sociales que Isaac Rosa introduce (de una forma un tanto forzada, por cierto) como excusa para hacer una crítica feroz al sistema capitalista. Así, de ese pozo de tinieblas salen a la luz espionajes internautas (a nivel casero pero también político y empresarial), protestas callejeras, desahucios, bancarrotas y un largo etcétera de miserias que dejan al descubierto la parte más inhumana del ser humano. El libro, que data de 2013, gracias a esas pinceladas adquiere actualidad: lo que narra está sucediendo hoy mismo. Sin embargo, el hilo argumental en torno al cuarto oscuro podría ajustarse a cualquier época. De hecho, es inevitable no evocar la caverna de Platón cuando quienes desean permanecer en silencio y a solas se colocan contra la pared y quienes buscan sexo se sitúan en el centro mientras palpan torpes alrededor en busca de alguien con quien compartir ese deseo: así, ellos no ven sombras ni tampoco están atados, pero componen una escena de seres que se reúnen en torno a un fuego que no ilumina, pero que está ardiendo.   

¿Por qué no cometer una locura? Sólo disponemos de una vida y no podemos dejar de vivirla intensamente, parece querer decirnos cada uno de los personajes en un grito ahogado. La habitación oscura se transforma en un ente que es todos ellos en uno solo, que asume sus gritos y gemidos y los emite con una voz propia. Resulta aterrador mirar al vacío y que el vacío te devuelva la mirada, te absorba, te succione. En esta novela se nos da una única oportunidad de asomarnos y mirar, agarrados a una barandilla con las palmas de las manos humedecidas.

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