jueves, 23 de septiembre de 2010

"Todos los caballos del rey" - Michèle Bernstein


"Todos los caballos del rey" es una rareza, una historia encantadora y delicada, muy sutil, sobre una pareja en la Francia de los '50 y su forma de entender el amor y de vivirlo. ¿Por qué no permitimos libertad a nuestras parejas? ¿Por qué no nos la permiten ellas? ¿Por qué nos sentimos tan inseguros siempre? (¿Por qué no hacer en cada momento sólo lo que se desea?)

Hay que entender este relato en el tiempo y lugar en que está escrito, en el ambiente político y cultural y sobre todo en las motivaciones de la autora para escribirla (se explica en el prólogo, buscaba financiación para la Internacional Situacionista). Pero a mí esto no me interesa tanto, hay que tener en cuenta que para bien o para mal, soy una romántica (yo no lo quise, no se me debe tener en cuenta).



(...) Cuando Gilles y yo nos fuimos, ellas seguían tocando, pero Gilles había quedado con Carole para la tarde del día siguiente.

Qué placer, ya cansada y un poco bebida, encontrarte, como en la canción, con una amplia cama blanca y dormir en ella con el chico del que estás enamorada. Por lo demás, también esa canción nos la había cantado la niña aquella, la de la felicidad para siempre jamás de un amplio lecho blanco, en cuyo centro es tan hondo el río que todos los caballos del rey podrían beber juntos. Éramos felices y estábamos muy enamorados. Enamorados de nosotros, enamorados de Carole, enamorados de una forma un tanto inconcreta; y, en verdad, era lo que tocaba entonces.

-¿Estás contento? -le pregunté a Gilles.

Asintió con la cabeza y me rodeó el cuello con el brazo. Yo también estaba contenta.

-¿Te gusta? -añadí.

Recibí la misma respuesta afirmativa. Era lógico. Porque, en fin, si a Gilles hubieran dejado de gustarle las mismas chicas que a mí, eso nos habría aportado un elemento de distanciamiento.



Geneviève y Gilles son una pareja en principio, hasta podría decirse, que convencional. Pero a veces se enamoran de otras personas, y a veces se enamoran a la vez de otras personas. Estas historias se van sucediendo y al final ahí están, ella y él, de nuevo. Por qué no serán las cosas así. En el mundo real, quiero decir. Por qué serán las cosas tan difíciles siempre.

XXIV

Mientras escribo algo en el metro para este blog, una señora escribe a su vez algo a mi lado. Ni siquiera había reparado en su presencia, pero ahora me fijo en lo que está escribiendo (mientras cubro, disimuladamente, lo mío).
Y leo.

Huevos
Cables
Suavizante ropa

Lo guarda y yo salgo del vagón y corro a encerrarme en un pozo con un bate de béisbol dentro. Una vez más, ha ocurrido: he depositado mi fe en un ser humano y

me he

trizado

los dedos.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Jump!


El chaval abre decidido su portal, da un paso más, y ya está en la calle. Su corazón, ya desbocado, late aun con más fuerza. Your eyes tell me how you love me, can feel it in your heart beat. I know you like what you see. Cruza corriendo, el semáforo en rojo, la calle. Tras un ibiza también rojo que desprende la misma melodía que retumba en sus oídos. Hold me, I'll give that you need. Wrap your love around me. You're so excited, I can feel you getting hotter, oh baby. Pero él, no lo sabe.

Atraviesa un parque, un paseo, otra calle. Adelanta a un viejo, a un niño, a un perro. I'll take you down, I'll take you down. Adelantaría a su sombra, si pudiera. Tan sólo quiere ir más rápido.

Baja corriendo las escaleras. Adelanta a una señora, a un vigilante de seguridad, a un borracho. Adelantaría a su sombra, si pudiera. Tan sólo quiere ir más rápido. Where no one's ever gone before. En un gesto rápido, frío, fluido, introduce el billete en la máquina y la atraviesa sin detenerse un instante. And if you want more, if you want more. More, more, more...

Tras él, su mano recoge fugaz el billete. Uno, dos, tres tramos de escaleras. Y de tres en tres. De dos en dos, de una en una. Bajaría de un salto todas a la vez, si pudiera. Jump for my love. Jump in and feel my touch. Tan sólo quiere ir más rápido.

Alcanza el andén cuando el tren ilumina los botones en las puertas, frena. Ya está dentro. I know my heart can make you happy. Y el tren vuela, vuela, vuela. Atraviesa como un rayo la ciudad bajo tierra pero el chaval, en realidad, los ojos cerrados, sobrevuela los tejados. A su lado, una chica escucha la misma melodía que retumba en sus oídos when you are next to me, oh I come alive (su pie en el suelo del vagón, las yemas de sus dedos en la barra vertical, sus ojos cerrados, su cabeza inclinada hacia atrás, siguen el ritmo). Pero él, no lo sabe.

Your love burns inside. Feels so right.

Tres más, dos más, ahora sí, una menos. Y el tren, frena.

Sube las escaleras. De dos en dos, de tres en tres. Subiría de golpe todas a la vez, si pudiera. Tan sólo quiere ir más rápido. Por sus venas fluye, veloz, la sangre. Desbocada. Jump if you want to taste my kisses.

El aire fresco al fin golpea sus mejillas sonrosadas. Y la ciudad, la ciudad, recibe su impulso con un espectáculo de luz, multitud, color y brillo. In the night then... jump, jump, jump! Atraviesa calles, esquiva personas. Dribla entre automóviles. Jump, you know my heart can make you happy. Y un sonido inconfundible le indica que la batería del mp3 se ha agotado. Ahora ya se para, ahora ya ha llegado. Extiende su mano. In the night then jump, jump for my love. Ahí vienen.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Tiempo de Ibuprofeno. Manténgase fuera del alcance de los niños.

Sinónimos, antónimos, negaciones, afirmaciones, deseos, encuentros. Línea 4. Urquinaona. Exclamaciones, musicalidad, jolgorio, animación, mezcla de culturas. Línea 1. Plaza Cataluña. Preposiciones, onomatopeyas, interrogaciones, apuntes, dudas, amistades. Línea 3. Zona Universitaria. Maletas, prisas, nervios, decisiones, despedidas, bienvenidas. Línea 5. Sants. Historia, admiración, gentío, fotografías, comentarios. Línea 2. Sagrada Familia. Brisa, risas, juegos, cervezas, terrazas, adjetivos. Línea 4. Barceloneta. Sentimientos, esperas, risas, llantos, nacer, renacer, acontecimientos. Línea 1. Hospital de Bellvitge.
Vagones cargados de vida.

lunes, 23 de agosto de 2010

Ciudades pequeñas.

(...)

En verdad que era difícil imaginar que el tiempo
nos pondría en nuestro sitio
y que nuestro sitio no fuera ese.

Allí los amigos nada tenían que ver con la amistad.
Ni las novias te hablaban de amor.
Ni las calles
requerían de nombres para ser recordadas.

Allí el mundo era un circuito de tiza en el suelo
donde siempre ganábamos a las chapas.

Éramos una ciudad pequeña.

De biblioteca pública
y plazas de patio de vecinos.
De botellones parlamentarios
pero con buena gente,
inútiles chavales que planteábamos no sé qué gilipolleces de sueños
de cambiar el mundo
sin salir del barrio.

Éramos
y supongo
somos
una ciudad pequeña
que nunca se acostumbró a ser tan guapa.

Carácter tímido de salones de provincia,
no queríamos molestar.
y así y todo
nos fuimos revolviendo y separando
por esa tendencia
a la emigración que tienen las ciudades de Castilla.

Eso de que nosotros,
ya ves,
nunca podríamos ser del sur
y que todas las canciones
y poemas
se equivocaban de orientación
y nos tocaba cambiarles la letra.

Así que el tiempo vino a recordarnos
que entre tanta sopa de letras
olvidamos ciertas maneras aprendidas
entre patio de colegio
y cartas furtivas a compañeras de clase.

Éramos
y supongo
somos
una ciudad pequeña
que tampoco quiso ser grande.

Una ciudad de pasos de cebra en calles peatonales,
de adoquines imposibles,
de parques.
Una ciudad a modo de casa.
Ahora que la nostalgia más de menos me obliga a echarte
voy a decirte: guapa.




Entiendo que estas palabras hermosas son para Palencia. Yo, sin embargo, y con permiso de su autor, Escandar Algeet, se lo dedico, desde este rinconcito -¿de mi corasón?- A ZAMORA.


Alas de mar y prosa. Escandar Algeet; Ed. Ya lo dijo Casimiro Parker.

"Bartleby el escribiente" - Herman Melville

"
Sí, Bartleby, quédate ahí, detrás del biombo, pensé; no te perseguiré más; eres inofensivo y silencioso como una de esas viejas sillas; en una palabra, nunca me he sentido en mayor intimidad que sabiendo que estabas ahí."

"Bartleby..." es una historia deliciosa. Pero no quiero escribir sobre ella, sino a partir de ella, es decir, no voy a cambiar mis costumbres ahora.

"
-Preferiría no hacerlo.
-¿No quiere ir?
-Lo preferiría así."

Preferir es una gran palabra, sin duda. El día discurre mientras nosotros tomamos una decisión tras otra, mientras cada decisión implica tomar la siguiente, que es distinta a la que habría sido caso de haberse preferido una cosa diferente en la disyuntiva anterior. También discurre el día mientras, sin ser conscientes del todo acaso, cambiamos sin parar las cosas de lugar. Vivir es algo así como un no parar de cambiar todo de sitio. Piénsenlo. Pero esa es otra historia.

¿Por qué la actitud de Bartleby nos resulta tan escandalosa? Es cierto que en el comienzo parece tratarse tan solo de una anécdota, una historia simplemente curiosa, pero sigue y sigue hasta tomar tintes un tanto dramáticos. Pero nos ceñiremos al comienzo, a las negativas de Bartleby ante su jefe.

¿Por qué se nos antoja Bartleby tan osado, altanero, atrevido, temerario, loco, disparatado, PROVOCADOR? ¿Por qué nadie o casi nadie nos hemos negado en alguna ocasión ante las peticiones de nuestros jefes, por muy disparatadas y alejadas de nuestras tareas asignadas que éstas fueran? ¿Por qué lo habitual es achantarse, agachar las orejas, tragar con todo, renunciar a los principios de uno mismo? [Por miedo... hay que conservar el trabajo, están las cosas tan malas. Por caer bien... y tampoco cuesta tanto ser un poco servicial, de vez en cuando. Por...]
¿Y por qué nos negamos muchas veces, sin embargo, cuando nos pide algo disparatado (y ni tan siquiera) alguien cercano, querido, y en quien no obstante vomitamos toda nuestra ira, cólera, irritación... sin tener casi siempre ni siquiera motivos? [Por la confianza, sí. Por no pensar en el daño que podemos causar, también. Por...]

Pero, ¿no deberíamos estar ya por encima de todo esto? ¿Es que no hemos aprendido nada?
De la edición ilustrada de Nórdica Libros.


Definitivamente, es una gran frase. Pero utilícenla con moderación. Nunca se sabe.

XXII

Cuaderno Moleskine de Javier Marías.
En el instituto tuve un cuaderno con la tapa decorada a base de recortes con esta misma letra elegante y preciosa, escrita a pluma, obtenidos de fotocopias de, creo, "Vida del fantasma" (aparecían retazos en los márgenes, amplios, y fotocopié gran parte). Aun guardo ese cuaderno, por esa tapa.

sábado, 7 de agosto de 2010

Entrevista en Radio Alternativa a David González (fragmento)

« A mí me fastidian mucho los poetas que escriben solamente al amor, o al desamor, ¿no? o a la naturaleza. Además, no hace falta... hasta un ciego lo ve: miras la naturaleza, se está destruyendo todo, entonces ¿a qué estáis cantando, a qué pajaritos, a qué arbolitos, a qué hostias si se está todo destruyendo?
Cantáis al amor: número de divorcios en España al año... ¡no sé cuántos son!, número de cornudos y cornudas, a montones, o sea, estáis contando una mentira. Entonces, joder, hay más temas que el amor, hay otros temas, temas más cotidianos, temas que afectan a la gente que se levanta por la mañana para ir a trabajar a las seis de la mañana, gente que tiene que ir a comprar el pan y la leche, no sé... (...) Si tú perteneces a una clase social alta, y eres poeta, deberías escribir sobre esa clase social alta, sobre lo que conoces, ¿no? Sobre tu realidad. Con lo cual, yo conocería tu realidad. Ahora, si me estás contando peliculitas, encima, en rima y métrica, que esto ya está súper superado, sobre el amor, tío... pues mira, yo lo siento mucho, pero paso. »

Escucha la entrevista completa, ¡aquí!

Y, siguiendo con David, y ya para terminar, nadie debe perderse este vídeo tan chulo de "El demonio te coma las orejas":


viernes, 6 de agosto de 2010

"La flor púrpura" - Chimamanda Ngozi Adichie


Hace poco vi, aquí, un vídeo del discurso de esta señorita en Oxford, 2009, y me maravilló su forma de hablar, el punto de vista tan interesante que daba a las cosas que decía, y sus ojos (no necesariamente en ese orden) así que me pareció que lo más sensato sería buscar sus libros.

Aunque C.N.A. es nigeriana, estudió en EE.UU. desde los 19 años y fue allí donde comprendió hasta qué punto África es una gran desconocida para el resto del mundo. Por ejemplo, a su compañera de habitación en la universidad le resultaba muy extraño que Chimamanda hablase tan bien inglés (o que no mostrase un aspecto desnutrido y enfermizo, supongo). Otro ejemplo es el de un alumno norteamericano que tras leer su novela interpretó que todas las familias nigerianas sufrían los mismos dramas que sus protagonistas (la respuesta de ella: "I told him that I had just read a novel called American Psycho...", no tiene desperdicio).

La flor púrpura no es autobiográfica, aunque se pueda pensar en un principio por haber nacido la autora en el mismo lugar que la protagonista, proceder como ella de una familia de clase media-alta y estar narrado en primera persona.

La novela gira en torno a la inestabilidad política de Nigeria y a los peligros que conlleva el fanatismo por cualquier religión, poniendo como ejemplo a un padre de familia que, aunque ayuda económicamente a sus vecinos, viste con las mejores telas a su mujer e hijos (y viven en una casa estupenda), hace donaciones (a veces incluso anónimas) y por supuesto no descuida su cita diaria con la misa, ¡ay! no se lo piensa dos veces antes de darle una paliza a su mujer, o a su hijo, o a su hija, en todo momento en nombre de un dios (por supuesto) en el que por algún motivo ha decidido creer... supongo que no confiaba en que, sin esa ayudita externa, su sano juicio (llámalo sentido común, llámalo sensatez, o llámalo equis) fuera suficiente para ser una buena persona.

Aunque este personaje es capaz de aparecer y provocarnos arcadas, también tenemos a Kambili, su hija, que nos cuenta su historia desde el principio deleitándonos con su timidez, su dulzura y su capacidad de observación y regalándonos frases tan deliciosas como ésta cuando, ya lejos del yugo opresor de su padre, se enamora de un sacerdote (enamora... realmente existen tantas formas de querer a una persona que, en fin):

«Me habría gustado decirle lo cálida que me resultaba su presencia allí y que mi color favorito había pasado a ser el tono marrón rojizo de su piel.»

Cada uno lo interprete a su manera.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una vez en el Sapo Rojo

Salimos de la ciudad por la puerta de atrás
sin hacer ruido caminando a oscuras
entre árboles y con una enorme Luna llena
que nos guiaba en el silencio
por un momento que duró minutos o quizá años
sentí que mis pensamientos eran compartidos
la belleza, la Belleza, por fin encontrada
debe dejarse arrastrar en este juego de ilusiones.

(...)

Me desnudé y me metí en el agua, luego fueste tú
y ella al final se nos unió.
Tres niños de diez años jugando en el agua
de una noche calurosa,
orilla de la fuentedelaeternajuventud.

(...)

Seguro que si alguna vez encuentran un lago
en la Luna llena de luz sería como esa.
Seguro que si alguna vez alguien soñó ser feliz
con dos buenos amigos sería parecido a eso.
Seguro que alguna vez alguien soñó un Paraíso
fuera de la imaginación cerca de la Tierra.
Seguro que si alguna vez de día alguien hubiera pensado
"Ojalá fuera libre" Haría como nosotros (seguro)

Y después de que el tiempo dejara de hablar
con sus cosas unas luces y alguien que se acerca
y tú y yo poniéndonos los pantalones rápidamente
las piedras de defensa en los bolsillos
y ella haciéndose la muerta en el agua,
increíble hasta en eso,
Surrealista?
Puede que bastante.
Y ellos, dos tíos que se acercan con una linterna
donde estamos nosotros.

- Qué!, Os estáis bañando?

Dijiste que sí, y nos dijeron que era securatas
y que eso no se podía hacer.
Yo la saqué del agua, íbamos un poco pedo,
y mientras se vestía tú seguías hablando con ellos.
Y luego camino de vuelta parada
y a mear en mitad del campo
y echarse sobre una calle
por estrenar
Mira La Luna, Mírala, qué maravilla!
Luna Llena, Todo es posible!
Triste camino de vuelta.
La carretera ya olía a melancolía y a todo,
absolutamentetodoesposible.
Todo nos parecía igual,
todo era a lo mejor más feo,
pero nos ayudaba a saber
que hoy todavía puede ser un buen día, o mejor noche,
para ser libre, Libre.
Al final un abrazo y no te olvides de esto mañana.
Ahora esperaremos a ver amanecer para sellar
la Belleza de esta Noche única.










Pasillos. Daniel G. Sanguino.

martes, 27 de julio de 2010

XXI

(Avenida de Arcentales, Madrid).

Cervantes era Quijote y era Sancho, cuando escribía.

lunes, 19 de julio de 2010

Cuando mueras... (II)

Cuando muera se me pondrá cara de muerto. ¿Cómo será? ¿Seguirá siendo la mía? ¿Y quién me llorará de veras? ¿Quién se acercará hasta mi rostro transfigurado para besarme con desesperación los labios en un último esfuerzo, lleno de presunción y de fe, por devolverme al mundo que me habrá relegado? ¿Quién se sentirá herido en su propia vida, y considerará su historia partida en dos por ese momento mío definitivo? ¿Quién cerrará mis reacios y sorprendidos ojos con mano amiga, o se dignará velar mi cadáver emblanquecido y mutante durante toda la noche y la inútil aurora que no me habrá conocido? ¿Quién retirará mi almohada, quién mis sábanas humedecidas? ¿Quién, incapaz de concebir la existencia sin mi presencia diaria, querrá seguir sin dilación mis pasos al contemplarme exánime? ¿Quién irá a visitar mi tumba, y me hablará en solitario en lo alto de la Llama Azul tras haber ascendido por la pendiente y haberme mirado con amor y fatiga a través de la piedra inscrita? ¿Quién verá anticipada en la mía su propia muerte, quién se verá retratado y entonces, al reconocerse en mis facciones rígidas, dejará de creer en la autenticidad de mi expiración por dar ésta cuerpo y verosimilitud a la suya? Pues nadie está capacitado para imaginarse la muerte propia, y sólo cuando un allegado se extingue ante nuestra vista caemos en la cuenta de que en todo lugar y tiempo acecha nuestro acabamiento.

Javier Marías. "El siglo".

jueves, 15 de julio de 2010

"SMS" - Daniel Aldaya



Esta manera tuya

______ de leerme en voz alta

------------------------ puede acabar en boda.


miércoles, 14 de julio de 2010

"25 centímetros" - David Refoyo

25 centímetros son relatos cruzados sobre distintos ámbitos de la industria del sexo: producción cinematográfica porno, chats eróticos, agencias de compañía o burdeles de carretera. En cualquier caso desde el punto de vista de un espectador asombrado y triste que asiste a una representación de mal gusto en la que la existencia de todo lo anterior degrada irremediablemente al género humano. Han hecho del sexo un espectáculo grotesco, un circo asqueroso, algo realmente sucio, para convertirlo en un negocio que mueve a diario cifras astronómicas.

Ni la cubierta, ni la cuarta de cubierta (más conocida como contraportada) ni el encabezamiento de materia de la ficha de este libro en algunas librerías on-line hacen justicia ni representan bien su contenido.

(...) [Qué vergüenza cada vez que salíamos a cenar o de compras. Con todo lo que he hecho por él y sólo me ha traído esto.] Ambos sollozan. Han perdido la esperanza. La entereza. El hombre repite que lo siente. Lo siento de veras. Yo sólo quería traer dinero a casa y darte lo mucho que mereces. [¿Me merezco esto, cabrón? ¿Me lo merezco?] Pero ella calla. Piensa en demasiadas cosas a la vez. Él sólo logra decirle lo siento. La declaración de amor más definitiva que existe. La muerte conjunta, como un final utópico y hermoso del amor. El día de la desesperanza. Si una compañera del Estudio tiene VIH, habrá que sanear, seguramente, el equipo artístico al completo. Es posible que todos estén contagiados. El hombre lo sabe y no puede dormir. Ella se hace la dormida. No quiere hablar. No quiere decirle ni una palabra, ni un reproche, al hijo de puta que le ha arruinado la vida. Que le ha regalado un billete a la muerte. Que le ha dicho, te amaré hasta el fin. Y el fin es una posibilidad que se acerca.

El hecho de plasmar en relatos sus ideas sobre el tema hace que todo tome una dimensión humanizada que se dirige sin rodeos a la conciencia del lector para sacudirla: los personajes de estos relatos van más allá de un cuerpo bonito que bien ellos mismos, o bien terceras personas han decidido explotar para ganar dinero a su costa: son, además, hijos, son parejas, padres, vecinos, compañeros de trabajo. No maniquíes a los que no les duelen los golpes ni las palabras. Personas, y puedes ponerte en su piel. Por eso este libro es una imagen reveladora de la situación actual en la industria del sexo pero no un estudio formal con cifras, gráficos y datos; una historia reveladora, cruel y terriblemente dramática de algo real que ocurre tan, tan cerca de uno mismo que da miedo.

(...) A sus veintiún centímetros de edad le llovían las ofertas. Su novia le pedía dinero para mantener el elevado ritmo de vida en que se habían embarcado. Él trajo dinero a casa. En cantidades increíbles para tratarse del actor más joven del momento. Jornadas interminables. Estimulantes y mucha Coca Cola. Sensación de vivir. Cada vez que rodaba una escena, Marian guardaba una prenda más en la maleta. Joyas. Cenas caras. Dedos que te reconocen por la calle. Marian se fue y un premio de la industria bañado en oro decora su ausencia.
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