miércoles, 14 de julio de 2010

nilibreniocupado (poema versión 3.1)

(I)

Me tragué la nuez
en un semáforo
que pasó del gris al malva
en cuestión de segundos
daltónicos

[Así pues,
acelerar
es frenar
al revés]

Y el cielo se convirtió
en zona azul
y las nubes
en parquímetros
financiados por su lluvia.


poema extraído de:

lunes, 12 de julio de 2010

Cuando mueras... (I)

Cuando mueras yo te lloraré de veras. Yo me acercaré hasta tu rostro transfigurado para besarte con desesperación los labios en un último esfuerzo, lleno de presunción y de fe, para devolverte al mundo que te habrá relegado. Yo me sentiré herido en mi propia vida, y consideraré mi historia partida en dos por ese momento tuyo definitivo. Yo cerraré tus reacios y sorprendidos ojos con mano amiga, y velaré tu cadáver emblanquecido y mutante durante toda la noche y la inútil aurora que no te habrá conocido. Yo retiraré tu almohada, yo tus sábanas humedecidas. Yo, incapaz de concebir la existencia sin tu presencia diaria, querré seguir sin dilación tus pasos al contemplarte exánime. Yo iré a visitar tu tumba, y te hablaré sin testigos en lo alto del cementerio tras haber ascendido por la pendiente y haberte mirado con amor y fatiga a través de la piedra inscrita. Yo veré anticipada en la tuya mi propia muerte, yo veré mi retrato y entonces, al reconocerme en tus facciones rígidas, dejaré de creer en la autenticidad de tu expiración por dar ésta cuerpo y verosimilitud a la mía. Pues nadie está capacitado para imaginar la muerte propia.

Javier Marías. "El hombre sentimental".

miércoles, 7 de julio de 2010

"Una lectora nada común" - Alan Bennett

Libros sobre libros, lectura y lectores son muy abundantes y suelen tener la cualidad de conectar con el lector desde el principio, ese personaje que se cree único en el mundo, incomprendido por ser uno de los pocos que lee.

"Una lectora..." contiene numerosas referencias bibliográficas interesantes, de forma que lleva a cabo una de las teorías que plantea, autores llevan a autores, libros llevan a otros libros.

"La reina no tardó en llegar a la conclusión de que probablemente lo mejor era conocer a los escritores en las páginas de sus novelas, y más bien como productos de la imaginación del lector, al igual que los personajes de sus libros. No parecían agradecer que alguien hubiera tenido la gentileza de leer sus escritos. Al contrario, parecían haber tenido la amabilidad de escribirlos.

(...) No era una lectora benévola, y muchas veces deseaba haber tenido delante a los autores para cantarles las cuarenta.

(...) No obstante, a pesar de lo desafortunada que fue la experiencia de recibir a la "palabra viva", la reina no perdió su afición a la literatura. La disuadió de conocer a escritores, y en cierta medida de leer a autores vivos."

No leer autores vivos. Hay algo muy macabro en esta expresión. Y sin embargo sé que hay gente que la usa, supongo que algunos la llevarán también a cabo. Yo no les entiendo.

No sé qué placer encontrarán en leer sabiendo que ese autor que tanto les ha gustado jamás escribirá ya nada; o que nunca podrán desahogarse haciéndole saber lo mucho que han disfrutado leyéndole, o por qué; que jamás conseguirán una dedicatoria personalizada de su puño y letra; que no podrán encontrarlos por casualidad en la calle; que ya no tendrán la oportunidad de formularles esa pregunta que les corroe, que ya no sabrán la respuesta.

Si solo lees autores muertos, no leerás algo que ha escrito ese amigo que no sabías que escribía y que, quizá, es muy bueno; ni esperarás con ilusión el libro nuevo de ese escritor que admiras desde hace tiempo, no serás el primero que lo compre; no podrás escuchar en su voz los textos que tan bien conoces: no podrás, jamás, estrechar su mano.

lunes, 5 de julio de 2010

domingo, 4 de julio de 2010

"Tic tac toc toc" - Isabel García Mellado

Dice el prólogo, entre otras cosas, que Isabel es:

"un duendecillo de ojos grandes, vivos, bondadosos, con sombrero y zapatos puntiagudos. Uno de aquellos guardianes de los bosques que nos remontan a la edad media, entre los vikingos y los celtas. Aparece y desaparece dejando un solo rastro, el de la poesía hecha vida. Perteneciente a una tribu o pueblo desaparecido, la recuerdo cargando letras gigantes sobre su espalda, atravesando la frondosidad del bosque para construir la aldea de los sentimientos. Un lugar remoto al que muy poca gente tiene acceso. (...)"

Sus poemas son delicados como el pequeño instante que acontece cuando un pájaro se posa en una rama y termina echándose a volar porque ha advertido tu movimiento.

(...) sentirla resbalando piel abajo y mientras el resto del mundo piensa que se ha vuelto loca ella sabe que acaba de coger a la cordura por los cuernos y le ha plantao un beso de película

Y a través de ellos vas viendo pasar tu vida como en una película donde se incluyen también las escenas que guardaste en una caja sabiendo que no olvidarías por mucho que te esforzaras.

*
sentada en mi patio de atrás
oigo madrid pasar
sin que yo pueda tocarlo

Es necesario pulsar el botón de pausa ; tras leer varios poemas, aunque solo quieras darle al play 4 para seguir leyendo.


*
qué extraño está el salón
sin tus ojos de ciruela
espero que estés bien en tu burbuja
te tengo de heridita, ya lo sabes
y de asunto pendiente en todas mis listas

qué frío sería el mundo
si tú no lo habitaras
qué igual, qué reperfecto, qué asqueroso
te tengo clavadita en mi almohada
y es raro, porque nunca te lo cuento
ojalá pudiera conseguirte
todo lo que tú sientas que te falta
ojalá yo supiera redecorar cabezas
desmantelar entuertos
escanciar vidas

no sabes lo que te quiero
no sabes lo que me duelo
cuando comprendo, mamá
cuando comprendo
que eres así de buena
así de buena como esquiva
así de esquiva como fiera
así de fiera como niña

qué extraño está mi cuarto
sin tu voz en la nevera
sin sonar a tus tacones mi impaciencia

qué fría la distancia que me puso un stop
en los abrazos y en los te quieros
qué buenos los días que me lo salto
y te los dejo sobre el colchón
y me alejo en silencio
para que cuando despiertes
se te hayan quedao adentro


"El libro negro de los colores" - Menena Cottin & Rosana Faria



Los pelos como escarpias antes de pasar a la página siguiente.





martes, 29 de junio de 2010

viernes, 25 de junio de 2010

En el avión


El hombre avanza por el pasillo

se sienta entre la ventanilla y yo

mira un momento hacia fuera

y luego baja la persiana.


Es de esa gente que se conoce

las nubes de memoria.


"Alfabeto de cicatrices" - Ana Pérez Cañamares.

jueves, 24 de junio de 2010

Sacrificio


Pues bien: maldito seas. - Abel

me llamo david,

y me esfuerzo, me esfuerzo,

dios sabe que me esfuerzo,

dios sabe lo mucho que me esfuerzo,

y, aunque no sea quién para decirlo,

no solo lo digo, lo escribo:

no creo haber obrado del todo

mal,

pero nada,

no hay nada que hacer.

el suelo que labro

no me quiere dar sus frutos,

el suelo que labro

no me quiere dar sus frutos,

como a caín,

sí, como a caín,

pero yo me llamo david,

ya te lo he dicho,

y ni siquiera tengo un hermano

al que matar.


David González, Poeta.

martes, 22 de junio de 2010

Bien común


Llevo un euro con ochenta
en el monedero
junto a tres botones,
una púa,
una moneda del museo
marítimo de Liverpool
y un condón de una marca
desconocida,
XL, eso sí,
presumamos
de lo que se puede.

Pero aún así
saco dinero porque
no sé si tendré para desayunar.
Los botones, la púa y la moneda
son míos.
Y en caso de querer
hacer un trueque,
no sé la talla
de condones
que se gasta
el camarero.

Javier Das. "Un año hablando solo", poemario inédito. Incluído en la antología "El Tejedor en... Madrid" (ed. L.U.P.I., 2010).













jueves, 17 de junio de 2010

Los rincones más oscuros: Antología del miedo

Es un placer tan grande aparecer aquí junto con gente a la que admiro tanto, que no sé como dar las

GRACIAS.

Y mi ENHORABUENA a quienes se lo han currado (Ana Patricia en la maquetación, David González, Poeta en la idea original y JAB en el prólogo), porque salta a la vista la calidad del resultado:


Soy una mierda de poeta - Carlos Salem


Soy una mierda de padre
una mierda de marido
apruebo raspando como amante
y siempre cateo como amigo.
y últimamente
he sabido que también
soy una mierda de poeta.
Porque un nenúfar me sigue pareciendo
un coño mustio
más que una sutil alegoría
de las murallas milenarias me interesan
más los triunfos nocturnos
que las brillantes derrotas a mediodía
y de los héroes la duda
y también de los malvados.

Soy una mierda de poeta
lo sé
porque me niego a exprimir mis palabras como piedras
o rocosas naranjas
hasta extraerles un zumo
tan volátil y exquisito
que sólo puedan disfrutarlo un par de selectos paladares.
y apenas me intereso por el sentido de la vida
cuando padezco una bronquitis aguda
o se irritan las ingles
y sus queridos suburbios.
Soy una mierda de poeta
porque dejo sueltas por el patio
a mis metáforas
y luego se escapan o se mueren
porque mi búsqueda del final del universo
nunca llega más allá de tres baldosas
y si la rima se arrima
la dejo seguirme por un rato
y después la espanto
por si acaso.

Soy una mierda de padre
una mierda de marido
apruebo raspando como amante
y siempre cateo como amigo.
y últimamente
he comprendido que también
soy una mierda de poeta.

Pero si un día
la poesía te pide ser
bufanda y bandera de la gente
lanza con hambre
florete sin bolita de pretextos en la punta
si quiere convertirse en un NO
más grande que un tsunami
y no sabes qué hacer
llámame al móvil
cabrón.
Soy una mierda de poeta
pero puede
que tenga para darte
un par de ideas.

Es interesante escuchar en tu cabeza, mientras lees esto, la voz rota con deje argentino de Carlos Salem, porque el poema ganará en matices y no te parecerá el mismo.

Bookbrella


El autor de este pedazo de invento pasó por nuestra caseta durante la feria del libro y nos regaló unos cuantos, los regalaba.

Así que, como agradecimiento, espero al menos que sirva de ayuda para su promoción mi comentario desde este rinconcito.

Para más información: http://bookbrella.com/

Sábado 19 de junio, en Madrid.



Por si vas a estar en Madrid este sábado.

miércoles, 16 de junio de 2010

Feria del Libro de Madrid - reminiscencias


La Feria del Libro ha sido diferente este año, he vuelto a ser librera y he podido vivirla desde dentro.


- ¿Tenéis marcapasos?
- ¿Qué hay de balde?
- Pero, ¿cómo que no regaláis los libros? ¡Pues que le den a Gallardón!
- ¿Me das una bolsita? (Para qué, por dios, señora, si no lleva Vd. nada en la mano).

¿Qué probabilidad hay de encontrar, en medio de una multitud, una sola persona que llegue hasta ti y consiga ser a tus ojos diferente al resto? Y sin embargo ocurre. No han sido muchas pero, por muy diferentes motivos, varias personas han hecho de esta feria algo único. No diré si el orden es cronológico, alfabético, aleatorio o inexistente.
Empezamos con un freak que se plantó ante la caseta una tarde, desenfundó su armónica y tocó para todo el que quisiera oírle. Era Antoñito alias el de la armónica o la Fiera de Legazpi (me niego a hacer comentarios sobre esto), y en you tube la gente ha colgado varios vídeos en los que se le puede ver.

Durante su visita, la caseta se convirtió en la pasarela Cibeles y las chicas en sus modelos, que él describía con detalle. El hecho de que un espontáneo no encontrase más ocupación que grabarlo todo en vídeo, hizo que dejara de tener gracia.
Conseguí para mi amiga la firma de Reverte, que codiciaba como codicia Gollum a su anillo, sin hacer mucha cola porque una hora antes del comienzo había solo, exactamente, 15 personas esperando.



Cómo olvidar a Antonio Rodríguez y sus lecturas vinculadas con palabras de chocolate fundido (no pienso explicarlo). Durante las largas charlas, sus metáforas avivaban nuestros comentarios. Pero fue bueno recordar Fahrenheit 451 con sus personas libro, una de las mejores historias sobre la lectura de todos los tiempos.
También recuerdo a un puñado de niños, de no más de 8 años, que caminaban seguros de sí mismos con la cabeza bien alta y que cuando te dirigías a ellos te trataban de usted: querías regalarles, como al resto de niños que pasaban por allí, un detallito, una cinta para el cuello, un marcapáginas, pero recibías un “no, gracias”, eso sí, muy educado, por respuesta y ni siquiera te miraban a los ojos. En ese momento pensaba con pena si de niños ya serían así, los hombres grises.

Nuestro querido amigo Augusto, entrañable octogenario con encantadora mujer colgada del brazo, vino a vernos varias veces hasta que repusimos y pudimos entregarle, al fin, el libro que buscaba, (sobre la M-30, para más detalles). Se ilusionaron cuando vieron la cantidad de merchandising que incluimos en la bolsa con el libro que compraban; supongo que en ese momento se acordaban de sus nietos.
- Quítale el plástico, que lo quiero ver.
- No, hombre, no: ahora nos sentamos en un banco y lo leemos los dos juntos.
Fueron amables hasta el final, tuvieron el detalle de regalarnos caramelos. Caramelos de miel.


Navegando por Internet descubro que hay tres casetas en la feria que venden una antología de poemas de la que me he perdido la presentación por estar trabajando, es curioso, a pocos metros, y que todavía no he podido comprar. La casualidad quiere que mi caseta se sitúe muy cerca de una de esas tres, por lo que me acerco y allí lo tienen, en el mostrador para mi sorpresa: el libro no es un superventas y en la portada aparecen cuatro lagartijas.

Sigo recorriendo casetas, aprovechando la tarde de lluvia y escasa afluencia de público para comprar todo lo que no he podido los días anteriores. Al final del recorrido la bolsa y mi ilusión pesan, rebosantes.
Me perdí un montón de eventos (presentaciones, firmas) por estar trabajando pero a cambio obtuve todo esto y algunas cosas más y además, ahora el verde me trae el olor de los libros.
Gracias, gracias, gracias a todos los amigos que me dijeron que irían, y fueron.
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