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viernes, 30 de marzo de 2018

"La Torre" - Juan Bermúdez Romero, Kaos


“La torre” es una novela juvenil con tintes de fantasía que ofrece un planteamiento muy llamativo: en un extraño mundo apenas explorado, los protagonistas de esta historia tendrán que arriesgar sus vidas para averiguar si lo que les han contado acerca del lugar en el que viven, es fruto de evidencias científicas o más bien, de elucubraciones místicas. Así pues, observamos desde fuera a un grupo que se nos representa muy pequeñito en comparación con la inmensidad del lugar donde se encuentran (un lugar que en la imaginación se hace más grande aún debido a que no saben prácticamente nada sobre su naturaleza).

Es exactamente una metáfora de los humanos explorando el universo. Contamos con muchos descubrimientos científicos pero, sin duda, no con los suficientes, teniendo en cuenta la ingente cantidad de preguntas que aún quedan por resolver. Además, la sociedad se sigue creyendo a pies juntillas cualquier historieta religiosa que dé sentido a su existencia, aunque se fundamente sobre humo. En ese sentido, “La torre” es una historia muy apropiada para que los lectores más jovencitos comiencen a hacerse preguntas que cuestionen su realidad.

Hay un elemento fundamental en “La torre” y son las ilustraciones de su autor: Kaos es conocido desde hace muchos años en redes sociales por su trabajo como ilustrador, también le apasiona contar historias. Es posible que sus argumentos nazcan a raíz de sus ilustraciones, y no al revés. No sé cómo trabaja pero me gusta imaginar que los personajes que dibuja le sugieren las historias a medida que los va trazando, como si se la susurrasen al oído.


En YouTube hace tutoriales sobre ilustración y vídeos relacionados con este tema, pero también publica a veces otros vídeos con contenido diferente… viajes, reflexiones, vídeos musicales, etc. (tiene un canal alternativo llamado Basurero Katastrófico). Yo le conocí a través de su amiga Terafobia (Ana Cerezuela), una chica con una sensibilidad abrumadora que escribió un poemario pequeñito y delicioso del que también os hablé aquí en su momento.

Siguiendo con “La torre”, lo que más me gusta es que es una historia honesta. He visto que algunas opiniones de internautas exigen más profundidad en la psicología de los personajes o más verosimilitud en la trama. Bueno, en este sentido quizá esta novela no vaya a ganar montones de premios literarios, pero en mi opinión tiene muchas más cosas a favor que en contra. La redacción es muy fluida y mantiene un tono homogéneo de principio a fin que añade consistencia a la obra, y las ilustraciones hacen que visualicemos de una forma mucho más orgánica todo lo que se nos cuenta.

A medida que avanza la trama se descubre un poquito más sobre la naturaleza extraña de la torre, los giros en este sentido son muy ocurrentes y divertidos, y es que la cabeza de Kaos debe ser un pozo sin fondo de personajes, arcos argumentales, magia y ocurrencias donde todo es posible. Recuerdo un proyecto de su canal que me encantó, os lo dejo por aquí enlazado porque no tiene desperdicio (no es algo que haya vuelto a ver por YouTube). Era una de esas historias de “elije tu propia aventura” titulada “La taberna”, al final de cada vídeo hay dos opciones donde debes elegir y se te redirige a otro vídeo… y así sucesivamente.

Sobre “La torre”, casi cualquier cosa que cuente sobre su contenido supondría destripar las sorpresas que contiene. Los primeros capítulos sirven para conocer a los protagonistas, que son totalmente diferentes entre sí, y a través de ellos, el extraño mundo vertical en el que viven. Las referencias que se me ocurren para hacer algún paralelismo con respecto al paisaje, es el cuento popular de las habichuelas mágicas (donde un pequeño héroe trepa por una planta que no para de crecer, teniendo la posibilidad de explorar qué hay más allá de su mundo conocido) y las montañas Hallelujah de Avatar (que a su vez parecen inspiradas en las montañas en forma de pilar que hay en el Parque Nacional Zhangjiajie, en la provincia de Hunan, al sur de China) ó las islas flotantes del videojuego Chrono Trigger.

Creo que es un libro estupendo para el debut de este joven artista, y confío en que le seguirán muchos más. Cualquier adulto puede pasar un ratito estupendo en la compañía de sus poco convencionales personajes, pero parece destinado a un público adolescente que aún no esté preparado para novelas más largas y complejas. En cualquier caso, es una buena opción, ya que además la presentación formal está muy cuidada y eso siempre se agradece. 9 de cada 10 libros que leo contienen errores ortotipográficos, y este está dentro del 10% excepcional, así que vaya también desde aquí mi enhorabuena al equipo editorial.

jueves, 11 de agosto de 2016

Un monstruo viene a verme - Patrick Ness



Hace unos meses, a raíz de una reseña de Libros del Asteroide que tocaba temas como los celos, la libertad y la mentira, comentaba por aquí que no es lo que pienses o sientas lo que habla de ti, sino que son tus actos los que te definen como persona. Este libro juvenil vuelve a llevarme hasta la misma conclusión, a través de otro enfoque.

“Un monstruo viene a verme” no es una novela de crecimiento al uso. Se trata de la difícil experiencia que atraviesa un joven adolescente, Conor O’ Malley, que debe enfrentarse a las consecuencias de una familia desestructurada, a la enfermedad y al acoso escolar. Todo se le pone en contra y en su situación no es de extrañar que desarrolle mecanismos de defensa de carácter psicótico: los monstruos que aparecen en esta novela no la convierten en un libro de fantasía, espada y brujería o similar, sino que se trata de monstruos muy reales, pero no daré más pistas para no desvelar datos de la trama.


Lo que definitivamente aporta el matiz diferenciador de "Un monstruo viene a verme" con respecto a las típicas novelas de aventura adolescentes, es el tratamiento de las contradicciones humanas, un tema complejo que no suele aparecer reflejado en los argumentos debido a su complejidad: no es fácil explicar a través de una historia que algo puede estar bien y mal al mismo tiempo. Normalmente, lo que se hace es presentar personajes arquetípicos y por tanto ligeramente deshumanizados, que representan de una forma muy clara el bien y el mal, se llega a una conclusión, etc. Sin embargo, Patrick Ness dibuja un protagonista tan humano con unos fantasmas tan reales que casi se perciben su alientos en la nuca, me parece que es una apuesta muy valiente y muy inteligente a la vez.

Últimamente se habla mucho de este libro porque en octubre de este año se estrenará la película basada en el mismo, que dirige el español Juan Antonio Bayona e interpretan actores como Liam Neeson, Felicity Jones, Sigourney Weaver y el pequeño Lewis MacDougall en el papel protagonista. El guionista es el mismo Patrick Ness, por lo que es de esperar que la trama sea muy fiel al libro.


Por lo demás, la novela es una delicia también en lo que a presentación formal se refiere: editada en España por DeBolsillo con magníficas y oscuras ilustraciones de Jim Kay, el trabajo de maquetación es digno de resaltar, ya que intercala texto e imagen de una forma muy cuidada, de modo que algunas ilustraciones rodean el texto enmarcándolo, u ocupan dos páginas continuas resaltando delicadamente todo el texto, cuyos márgenes adoptan formas caprichosas. Se lee en un par de horas, está muy bien escrito e invita a la reflexión, al regreso a lo esencial.


Por último, el personaje del monstruo contiene referencias mitológicas, un punto a favor del libro que definitivamente lo alejan del grueso de la literatura típicamente adolescente, como se puede apreciar desde este fragmento:


—¿Que quién soy? —dijo, y luego gritó—. ¿Que quién soy?

Parecía que el monstruo seguía creciendo, cada vez era más alto y más ancho. Un viento súbito lo rodeó, y el monstruo abrió los brazos tanto que parecía que le llegaban a horizontes opuestos, tanto que parecían lo bastante grandes como para abarcar el mundo.

—¡He tenido tantos nombres como años tiene el tiempo! —dijo con un rugido—. ¡Soy Herne el Cazador! ¡Soy Cernunnos! ¡Soy el eterno Hombre Verde!

El monstruo bajó uno de los brazos, atrapó a Conor y lo elevó en el aire; el viento se arremolinó en torno a ellos haciendo que las hojas que formaban la piel del monstruo se agitaran airadamente.

—¿Que quién soy? —rugió de nuevo—. ¡Soy la espina dorsal que sostiene las montañas! ¡Soy las lágrimas que lloran los ríos! ¡Soy los pulmones que respiran el viento! ¡Soy el lobo que mata al gran ciervo, el gavilán que mata al ratón, la araña que mata a la mosca! ¡Soy el gran ciervo, el ratón, la mosca que son comidos! ¡Soy la serpiente del mundo que se devora la cola! ¡Soy todo lo que no está domesticado y no se puede domesticar! —Acercó a Conor uno de sus ojos—. Soy esta tierra salvaje, y he venido a por ti, Conor O'Malley.

—Pareces un árbol.

lunes, 5 de marzo de 2012

"La invención de Hugo Cabret" - Brian Selznick


"La invención de Hugo Cabret" es una novela juvenil con una presentación formal muy original y llamativa. Ante todo, es una novela que homenajea al cine, en concreto a uno de los primeros cineastas, Georges Mèliés, quien desde el principio se enamoró del cinematógrafo creado por los hermanos Lumière. Construyó su propia cámara y lo dejó todo para hacer pruebas con ella. Realizó cientos de películas y creó la técnica de intercalar fotogramas para dar la misma impresión que los trucos de magia realizados en directo. Pintaba a mano los rollos de película para proyectar imágenes en color, y protagonizó escenas cargadas de fantasía que ya forman parte del imaginario mundial.


En la película de Scorsese que se basa en esta historia, "La invención de Hugo", son preciosas las imágenes en las que recrean esas escenas fantásticas y delirantes de las películas de Mèliés, en una vuelta de tuerca cinematográfica divertida y tierna. Sirven para ilustrar los métodos caseros y toscos (pero efectivos) que se utilizaban para crear las ilusiones en la pantalla grande, cuando todavía no existían ninguno de los mecanismos actuales.

El libro es una mezcla de novela juvenil clásica y novela gráfica, puesto que el texto intercala multitud de imágenes (dibujos hechos a lápiz, obra del propio Brian Selznick) que en algunos momentos sustituyen al texto, creando secuencias de imágenes que son escenas completas sin texto. También aparecen entre las páginas escenas reales de películas clásicas. Por todo ello, parece que el libro fue escrito con la esperanza, o con el sueño, de ser filmado alguna vez. Al menos, ese formato, añadido a la historia que cuenta, favorece aún más la idea de homenaje al cine que comentaba al principio.


Al pasar las páginas, las imágenes se ponen en movimiento, y las escenas se imaginan con efectos especiales. No es de extrañar que Scorsese haya querido cambiar tan bruscamente de registro para homenajear a su medio de una forma tan bonita: ya desde las primeras páginas del libro el lector se sitúa dentro de la sala oscura de un cine, sentado en la butaca y con el proyector empezando a funcionar: es una historia perfecta para mostrar al público su profundo amor hacia el cine.

La película tiene una estética ligeramente steam-punk, debido a la época en la que se ambienta y la profusión de escenas con relojes, maquinaria y engranajes. En relación al libro, como siempre hay ligeros cambios, pero nada desconcierta y la película fluye a la perfección. Por ejemplo, hay algunos personajes más desarrollados que en el libro, algunas escenas no están basadas en él y otras que en el libro me parecieron absolutamente visuales e imprescindibles, no aparecen. Destaca la primera escena, en la que unos engranajes que giran suavemente se convierten, como por arte de magia, en las calles de París nocturna e iluminada. También son inolvidables las panorámicas de la ciudad que se ven desde lo alto de la torre del reloj de la estación de ferrocarril, donde el niño protagonista lleva a su amiga. Los tejados, las calles, el cielo, parecen pintados, irreales. En cuanto a los actores, para mi gusto el niño protagonista pasa sorprendentemente desapercibido (la niña sin embargo actúa mucho mejor, y también posee mucho más encanto). El actor que interpreta a Georges Mèliés está muy bien (y posee un increíble parecido con el cineasta). Pero lo que me encantó fue ver a Jude Law interpretando al padre del niño, a pesar de ser un papel corto y, por supuesto, la aparición estelar de Christopher Lee como librero, nada menos. 

No lo sabía y me sorprendió y me encantó a partes iguales. A pesar de ser ya nonagenario, posee una presencia impresionante ante la cámara y en el papel de librero antiguo sigue pareciendo un mago, sentado en  un escritorio elevado que se me antoja un trono. El hecho de que ayude a los niños a desvelar el misterio en torno al cual gira la trama, diciéndoles en qué lugar exacto de la biblioteca pueden encontrar el libro que les dará la clave, hace que se incremente todavía más la magia que envuelve a esta preciosa historia. 


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