martes, 11 de mayo de 2010

"El Soldado y la Niña" - Jordi Sierra i Fabra; ilustraciones de Mabel Piérola


No me defrauda, Jordi Sierra, una vez más. La figura del soldado me ha resultado siempre incomprensible.

Las guerras. Los soldados. Mi pregunta.

Una vez, una voz, responde:

Los soldados son necesarios, son imprescindibles. Porque, tras los combates, la acción de las o.n.g. en solitario no sería eficaz, no podrían llevarla a cabo: el ser humano se deshumaniza cuando no tiene cubiertas sus necesidades más primarias, y es necesario implantar un orden, para lo cual se requiere, sí, muchas veces, la violencia, fuerza bruta.

Pero ¿y antes de que eso ocurra? ¿Qué pasa?
Jordi Sierra i Fabra responde, en este libro:

-¿Cuál de ellos?
-Los dos países.
-¿Tienen reservas?
-Apenas.
-¿Cuál de los dos puede ganar?
-Resulta difícil saberlo. Están a la par. Es una larga guerra de desgaste.
-Si les damos el dinero que piden para poder seguir combatiendo, ¿a quiénes comprarán las armas?
-A nosotros.
-¿Alguno tendrá un arma decisiva o definitiva?
-No. Son convencionales. No les dejamos que sean de destrucción masiva. Si todo se destruye y contamina, ¿quién negocia?
-¿Y sin dinero...?
-La guerra terminará.
Silencio.
-¿Cuánto ganaremos nosotros con el préstamo, y cuánto vosotros con la venta de las armas?

(...)

-¿Enriquecerse? -Una carcajada-. Cuando las ciudades estén arrasadas, también nosotros las reconstruiremos.
-Claro.
-Destrucción-reconstrucción. Así ha sido siempre.
-Siempre.
-Más préstamos, materiales, tecnología.
-¿Y las próximas guerras?
-Están preparadas. Siempre. Una docena, quizá más.
-¿Doce?
-Aquí, aquí y aquí.



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