jueves, 2 de abril de 2015

"Historia de la filosofía oculta" - Alexandrian


Sosteniendo entre ambas manos este libro en profunda reverencia, se aconseja soplar suavemente sobre las tapas para apartar el polvo de siglos de sabiduría de la superficie del mismo. Este libro es una joya para cualquier amante del conocimiento exento de límites mentales, y si bien es cierto que se trata de una historia muy resumida de la filosofía oculta (a pesar de sus más de 600 páginas), es capaz de aclarar numerosos aspectos de las diversas y controvertidas doctrinas del conocimiento oculto.

Antes de empezar, hay que saber que este libro fue escrito por el estudioso surrealista francés Sarane Alexandrian (1927-2009) en 1983. Profundamente influenciado por el dadaísmo, conoció a Raoul Hausmann con tan solo dieciséis años y, posteriormente, trabajó como secretario para André Breton. Era defensor de la filosofía nietzscheana y en 1995 fundó una importante revista llamada “Supérieur Inconnu”, absolutamente influenciada por el surrealismo.

¿Ante qué tipo de conocimiento nos enfrentamos?
Alexandrian expone las explicaciones de las diferentes disciplinas desde un punto de vista objetivo y extremadamente bien documentado, si bien es cierto que en numerosas ocasiones lamenta el exceso de credulidad que demuestran todos aquellos que practican o han practicado las artes oscuras, o quienes sienten miedo de todo ello. Es decir, parte de una postura escéptica. No obstante, demuestra un grandísimo interés en este campo y alaba el esfuerzo y la dedicación de quienes lucharon por defender sus teorías. No es fácil distinguir si juega al engaño con el lector (muy apropiado tratándose de un libro de saberes que es conveniente mantener ocultos a curiosos y no iniciados), o si hace un gran esfuerzo por creer pero su racionalidad se lo impide.

Uno de los conceptos básicos que explica Alexandrian al comienzo de este libro es precisamente el de filosofía oculta. Por qué no ocultismo, o ciencias ocultas. Pues bien, el término “ocultismo” (teoría general de las virtudes ocultas de las cosas), acuñado por Eliphas Lévi, fue creado para generar un movimiento que siguiera al romanticismo y al socialismo. Por su lado, el término “ciencias ocultas” implicaría la eliminación de cualquier atisbo de pensamiento mágico y se centraría tan solo en resultados cuantificables y absolutamente objetivos. Así pues, se elige “filosofía oculta”, y se explica que precisamente Pitágoras, a quien se atribuye el término “filosofía”, también hizo una distinción de dos importantes vertientes de la misma: por un lado, un saber exotérico destinado a los profanos y por otro, un saber esotérico reservado a los iniciados.

La filosofía oculta es de todos los tiempos porque sistematiza el pensamiento mágico que cada uno lleva en sí, lo acepte o lo niegue, lo oculte o lo reprima.

Sagrado, religioso… mágico
Pues bien, la filosofía oculta no es ni más ni menos que una de las ramas más desconocidas de la antropología, y reúne un vasto conjunto de saber que ha sido denostado a lo largo de los siglos a manos de detractores como, fundamentalmente, los círculos religiosos, o también de sectores de la población que fabulaban sobre este tema sin tener siquiera los conocimientos más rudimentarios al respecto, con la única finalidad de engañar al pueblo con trucos efectistas que aún hoy día siguen proliferando por todas partes.

Al igual que los primeros hombres adoraban al sol debido a su absoluto desconocimiento del funcionamiento del planeta y la naturaleza, la filosofía oculta surgió de una manera perfectamente natural para satisfacer una necesidad del espíritu humano, compuesto por el pensamiento mágico (inconsciente) y el pragmático (consciente). Y es que no por ser inconsciente es menos real: precisamente, tal y como nos explica Alexandrian, es el pensamiento mágico el que entra en acción cada vez que se presenta un problema ante el cual el pensamiento pragmático se queda impotente.

Existen multitud de pruebas documentadas de que el conocimiento oculto ha crecido en paralelo al cristianismo, del que en parte fue una contestación, un movimiento que respondía o se enfrentaba al pensamiento y a las creencias cristianas. Pero también fue auspiciado por la Iglesia, durante las intervenciones de los inquisidores encontramos multitud de pruebas. Estos jueces del horror, verdaderos seres deshumanizados, muchas veces eran exageradamente crédulos y miedosos, y su propia alarma incendiaba la imaginación y los temores de la gente, que, influenciada por una sugestión tan fuerte, comenzaba a ver y sentir señales diabólicas donde no las había.

Es curioso que la doctrina cristiana haya pretendido siempre dar al traste con el pensamiento oculto demostrando la superioridad el pensamiento cristiano presentando como argumentos… ¡sus propias historias fantásticas! Partiendo de la base de que creen en algo que no se puede ver, ¿quién puede creerse capaz de tener la facultad de convencer al otro? Resulta sarcástico, si no fuera irónico e indignante.

Un mar de prácticas y doctrinas ocultas
Este estudio se estructura por familias del conocimiento oculto, en vez de seguir una sola línea temporal en orden cronológico que lo aglutine todo. Además de explicar cada concepto, ofrece una biografía muy resumida de los principales estudiosos que destacaron en cada disciplina.

Así pues, comienza desentrañando las características de la Gnosis (cada grupo gnóstico tenía diferencias entre sí pero coincidían en preguntarse dos cosas: por qué existía el mal en el mundo si había un dios al que igual le hubiera dado crear un mundo exento de él, y qué religión sería la buena de todas las existentes, puesto que una tendría razón y el resto se equivocarían: son dos razonamientos maravillosos para reflexionar sobre ellos).

También expone los principios de la Kabbala, que surge después, y que consiste en desentrañar textos sagrados aplicando extrañas fórmulas para extraer el verdadero significado oculto entre líneas.
Y así se extiende a través de siglos absolutamente repletos de jugosos hallazgos en este campo, de la creación de nuevas disciplinas y de la evolución de las más antiguas una vez se van aplicando los nuevos conocimientos descubiertos y contrastados por los estudiosos.

Una de las materias más interesantes sin duda es la de la alquimia, donde se nos explica que durante el larguísimo proceso de investigación para descubrir la piedra filosofal que poseyera la facultad de transformar los materiales, se descubrieron muchos otros hallazgos científicos que se siguen usando a día de hoy y que han sido la base de otras muchas investigaciones. Así, el empeño por desentrañar el misterio más oculto de una creencia que se asienta en pilares mágicos, han surgido además otros descubrimientos que todavía hoy son útiles. Por ejemplo, no todo el mundo sabe que la técnica del baño María la empezaron a utilizar los alquimistas, o que hicieron descubrimientos científicos de los que aún nos beneficiamos: el agua regia, el oropimente, el bórax…, etc., así como la creación de gemas artificiales o complicados procesos químicos aplicables a la industria perfeccionando la tintura de los tejidos y la confección de colores minerales y vegetales.

Este libro debe formar parte ineludible de toda biblioteca caprichosa y culta que se precie. Los diferentes aspectos de la filosofía oculta han sido tan maltratados a lo largo de los tiempos por timadores y fanáticos religiosos, que se tiene una idea totalmente freak y distorsionada de lo que en realidad es. Nada mejor, en todo caso, que acudir a las fuentes adecuadas y descubrir por uno mismo la preciosa información que se nos ofrece en este libro. Sobresaliente alto para la editorial Valdemar, como siempre.


Reseña publicada originalmente en la revista literaria digital El mar de tinta.

1 comentario:

  1. Que interesante, me lo pido.
    Gracias por tu análisis, encanto.

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