sábado, 1 de mayo de 2010

"La manera de recogerse el pelo: Generación Blogger"- Selección de David González; Prólogo de José Ángel Barrueco

La selección de poetas (todas mujeres, en este caso) no es fortuita: todas son bloggers, y ésta forma de darse a conocer, abrir una ventana al mundo usando Internet, supone una nueva forma de hacer las cosas que cambia todo, también, la forma de escritura.

Ahora mismo, casi a la vez que escribo, cualquiera puede estar leyéndome no sé, en Perú o en Taiwán. ¿Por qué no? Y esto sería impensable hace apenas unos años, cuando los diarios personales, los cuentos, etc. se escribían sólo en papel, a mano o a máquina, y difundirlo al mundo era tan difícil como conseguir que alguien quisiera publicártelo, y aun así no tendría la misma visibilidad, ni por asomo.

No es lo mismo encerrarse en una habitación y escribir en un cuaderno lo que te pasa por la cabeza que acceder a tu blog y publicarlo ahí y, a los 5 minutos -tener la posibilidad de- recibir un comentario.

Esto, por fuerza, tiene que modificar la forma de escritura.

Extraídos de "La manera de recogerse el pelo", dos joyas, de dos poetas que se esconden ahí, detrás de un click:

La siguiente

Usted se equivoca, le repito,
aunque me vea así.
La luz de este ascensor
me hace mayor y más tristona.
Esto no es un caso de maltrato,
acabo de dejarle lamentándose.
Sí, tenemos problemas, graves, de pareja,
sobre todo de dinero.
Pero no se equivoque, yo
no necesito de su ayuda.
Tenga su pañuelo.

Cristina Morano.


Veinte de noviembre

Te fuiste a morir en la misma fecha
que aquel que te había jodido la vida;
nada personal por su parte:
te la jodió a ti como a tantos otros.

En el momento me pareció una coincidencia
con más mala leche que otra cosa:
una ironía fúnebre
una carcajada de la calavera.
Pero luego pensé que tú reirías la última
que noviembre sería el mes de las madres
que guardan la ternura y la dignidad
en un cofre rodeado de pinos y regatos;
no el mes de los que se van entre tubos
ajenos a la muerte como estuvieron ajenos a la vida
y que yacen incorruptos admirando
la solidez del mármol.

Una última cosa, madre:
sé por ti que hay ideas que atentan contra el corazón.
Dicho de otro modo:
tener corazón no permite tener ciertas ideas.
Y ninguna otra vida
ninguna otra muerte
me convencerá de lo contrario.

Ana Pérez Cañamares

4 comentarios:

  1. De nada Ana, ¡es un placer!
    Se trata de un libro estupendo, lo leí del tirón y me pareció genial, enhorabuena.

    ResponderSuprimir
  2. Gracias por tu comentario y el poema elegido de mi parte es el que más me gusta, gracias de nuevo.


    Cris

    ResponderSuprimir
  3. De nada Cristina, como ya le dije a Ana, para mí es todo un placer. Me alegro que coincidamos en la elección del poema :) Es genial, cuando lo leí en casa lo recordé de la presentación en Fnac, donde ya me llamó mucho la atención.

    La verdad es que es una recopilación súper buena, podría poner muchísimos más poemas ^^ pero todo tiene un límite.

    Saludos.

    ResponderSuprimir